"Namakam"
1.
Nos postramos ante el Señor Rudra (destructor del pecado
y el sufrimiento).
2.
¡OH destructor del pecado y el sufrimiento! Nos postramos
ante tu ira. Y ante tu flecha y tu arco y ante tu par de manos.
3.
¡OH destructor! Por tu flecha, por tu arco por tu aljaba
que se han vuelto apacibles, haznos felices
4.
¡OH Destructor! Por tu supremamente apacible forma en que
destruyes el pecado y que es auspicioso y bienaventurado, concédenos
el conocimiento supremo.
5.
¡OH Residente de las montañas y Dador de todo lo
bueno! ¡OH protector! Haz apacible la flecha que sostienes
en tu mano, no destruyas el pueblo o el mundo material.
6.
¡OH Residente de las Montañas! Para que nuestro mundo
de familias y ganado sea prospero y libre de enfermedad y nuestra
mente sea buena te aplacamos con palabras auspiciosas.
7.
Permite que el Dios primordial interceda (en favor de sus devotos),
destruyendo serpientes y criaturas viciosas y a todos los malhechores.
8.
Nosotros nos esforzamos en apartar la ira de este Señor,
que se manifiesta a sí mismo en el Sol, que es carmesí,
rojo y naranja, dador de felicidad, y de otras manifestaciones
de Rudra que por miles circundan esta tierra.
9.
Permite que el de cuello azul nos haga felices, el que se levanta
en esplendor carmesí, a quien pastores, las aguadoras y
todas las criaturas en el mundo pueden ver.
10.
Me postro ante el que tiene mil ojos y cuello azul, que derrama
misericordia ante sus servidores.
11.
¡OH Señor! Suelta la cuerda de los extremos de tu
arco y pon en tu carcaj a las flechas que tienes en tus manos.
12.
¡OH el de los Mil Ojos, el de las muchas aljabas! Dígnate
a quitarle la cuerda al arco, alisar las puntas de las flechas
y volverte apacible y bien dispuesto hacia nosotros.
13.
Permite que el arco del señor con el pelo enredado se quede
sin cuerda, el carcaj sin flechas, y las flechas sin provecho.
Permite que la vaina de su espada no sea apartada.
14.
¡OH Señor Supremo que derramas misericordia! Protégenos
de todas las aflicciones mundanas con las armas y el arco en tus
manos, que no son para lastimarnos.
15.
Nos postramos ante tus armas que son capaces de herir pero no
hieren. Nos postramos ante tus dos manos y ante tu arco.
16.
Permite que las armas de tu arco nos liberen de los males del
mundo y permite que tu aljaba se dirija hacia nuestros enemigos.
17.
Nos postramos ante el Señor, el señor del universo,
el gran Dios, el de los tres ojos, el destructor de Tripura, el
extinguidor del fuego de Trika y del fuego de la muerte, el de
cuello azul, el vencedor de la muerte, el Señor de Todo,
el siempre tranquilo, el glorioso Dios de Dioses.
18.
Nos postramos ante el áureo armado comandante de las fuerzas,
el señor de todos los cuarteles. Nos postramos ante la
fuente del verde foliado árbol del samsara, el Señor
de todas las criaturas. Nos postramos ante el dorado, el refulgente,
Señor de todos los caminos.
19.
Nos postramos ante el que esta sentado sobre el toro, el señor
de la comida, el martirizador del pecado. Nos postramos ante el
siempre verde, el que lleva el sagrado hilo, el jefe de lo saludable
y fuerte. Nos postramos ante el Señor del Universo, el
escudo contra el mundo fenoménico.
20.
Nos postramos ante el Señor de todos los campos (templos
y cuerpos), el destructor que protege con su arco encordado. Nos
postramos ante el auriga. El indestructible, el Señor de
los bosques. Nos postramos ante el carmesí, el Señor
de los árboles que existiendo en todo, protege.
21.
Nos postramos ante el mercader, el Señor de los Mantras,
el Señor de los bosques. Nos postramos ante el creador
de la tierra y señor de los medicamentos que siempre está
presente en sus devotos. Nos postramos ante el señor de
la infantería. El Tronador, el que hace chillar a los enemigos.
22.
Nos postramos ante el Omnipresente, quien protege santamente a
sus devotos (a aquellos que buscan refugio) acudiendo rápidamente
en su ayuda.
23.
Nos postramos ante el jefe de los valientes ejércitos que
persiguen (al enemigo) pero son tolerantes con los devotos. Nos
postramos ante el jefe de los ladrones (ladrones de los corazones
de los hombres), sentado en el toro Cebú, armado con su
espada.
24.
Nos postramos ante el jefe de los bandidos, armado con aljaba
y flechas. Nos postramos ante el engañoso, elusivo jefe
de los merodeadores. ¡Nos postramos ante el errante, siempre
evasivo jefe de los ladrones del bosque!
25.
Nos postramos ante el jefe de los ladrones, siempre alerta, a
la defensiva, y presto a golpear. Nos postramos ante el jefe de
los señuelos que se mueven en la noche portando espadas.
Nos postramos ante los residentes de las montañas que llevan
casco, que nos roban nuestras pertenencias.
26.
Nos postramos ante ti, el portador de arco y flechas. Nos postramos
ante ti que templas el arco y sueltas las flechas. Nos postramos
ante ti, que estiras el arco y envías de nuevo las flechas.
Nos postramos ante ti que haces que las flechas alcancen su blanco.
27.
Nos postramos ante ti que estas en lo sentado y en lo reclinado.
Nos postramos ante ti que estas en los dormidos y en los despiertos.
Nos postramos ante ti que estas en lo estático y en lo
dinámico. Nos postramos ante ti que estas en la reunión
y en la asamblea de jefes.
28.
Nos postramos ante ti que estas tanto en el caballo como en el
jinete.
29.
Nos postramos ante ti que ere capaz de golpear por toda parte
y en diversas maneras. Nos postramos ante ti que te manifiestas
como huésped de shaktis, gentil y violento. Nos postramos
ante ti en la forma de aquellos que corren detrás de los
placeres sensuales y sus jefes. Nos postramos ante ti que estas
presente en diversos grupos y sus lideres.
30.
Nos postramos ante ti que estas en la forma de asistentes de dioses
y sus jefes. Nos postramos ante ti que estas en la forma de quienes
conducen carretas y de quienes no. Nos postramos ante ti que estas
en forma del carruaje y en el de su dueño.
31.
Nos postramos ante ti que estas en forma de ejercito y de caudillo.
Nos postramos ante ti que estas en la forma de un entrenado auriga
y de aquellos que aprenden a conducir carruajes. Nos postramos
ante ti que estas en la forma de carpinteros y de constructores
de carruajes. Nos postramos ante ti que esta en la forma de los
avicultores y de los pescadores.
32.
Nos postramos ante ti que estas en la forma de los artesanos,
que hacen arcos y flechas. Nos postramos ante ti que estas en
la forma de los cazadores y de los que van en busca de la caza.
Nos postramos ante ti que estas en la forma de los sabuesos y
de sus guardianes.
33.
Nos postramos ante el creador y el destructor.
34.
Nos postramos ante el Protector de todas las criaturas y su aniquilador.
Nos postramos ante el del cuello azul que también es de
hermoso cuello. Nos postramos ante el de cabello cobrizo que también
existe como el de limpio rasurado. Nos postramos ante el de muchos
ojos, el poseedor de cien arcos.
35.
Nos postramos ante el residente de las montañas que está
presente en todo los seres. Nos postramos ante el arquero que
llueve densamente a través de las nubes. Nos postramos
ante el corto, que también es bello. Nos postramos ante
el anciano que trasciende el tiempo, el espacio y la materia.
Nos postramos ante el viejo venerable, que crece con y por las
plegarias.
36.
Nos postramos ante el primario, el primordial. Nos postramos ante
el siempre ligero, el Omnipresente. Nos postramos ante el que
está presente en las caudalosas y precipitadas aguas Nos
postramos ante el que esta en las ruidosas olas así como
en las quietas aguas. Nos postramos ante el que esta presente
en los riachuelos y en las aguas hendidas por islas.
37.
Nos postramos ante el que esta en lo mas viejo y en lo mas joven.
Nos postramos ante la causa primordial y el efecto subsecuente.
Nos postramos ante la eterna juventud, que es también el
niño. Nos postramos ante el que esta en los leones y en
las raíces. Nos postramos ante el que está presente
en el vicio y en la virtud y en todo lo que es cambiante..
38.
Nos postramos ante el que está presente en el mundo de
la muerte y en el de la liberación. Nos postramos ante
el que está presente en los verdes campos y en los corrales.
Nos postramos ante el que está presente en los Mantras
Védicos y en los Upanishads. Nos postramos ante el que
está presente en los árboles y en las enredaderas.
Nos postramos ante el que está presente en el sonido y
su eco.
39.
Nos postramos ante el que va en sus efímeros ejércitos
y carruajes. Nos postramos ante el que destruye lo impío.
Nos postramos ante el que lleva casco, que es el escudo del auriga.
Nos postramos ante el acorazado. Nos postramos ante el que tiene
fama con un famoso ejercito.
40.
Nos postramos ante e que está presente en el sonido del
tambor batiente y en el sonido del clarín. Nos postramos
ante el que nunca se retira de la batalla y es hábil en
reconocimiento. Nos postramos ante el que está presente
en espías y cortesanos. Nos postramos ante el poseedor
de la espada y el carcaj.
41.
Nos postramos ante el que tiene afiladas flechas y millares de
armas. Nos postramos ante el que está presente en estrechos
senderos y amplias carreteras. Nos postramos ante el que está
presente en minúsculas porciones de agua así como
en cascadas.
42.
Nos postramos ante el que está presente en pantanos y estanques.
Nos postramos ante el que está presente en ríos
y minúsculos lagos. Nos postramos ante el que está
presente en manantiales y hoyos. Nos postramos ante el que está
presente tanto en las lluvias como en las inundaciones. Nos postramos
ante el que está presente en el trueno y el relámpago.
43.
Nos postramos ante el que está presente en las blancas
nubes otoñales y en el sol. Nos postramos ante el que está
presente en las tormentas y en el diluvio final. Nos postramos
ante el protector de la tierra y el ganado.
44.
Nos postramos ante el que siempre esta acompañado por Uma,
el Destructor del sufrimiento del samsara. Nos postramos ante
el carmesí, el rojo. Nos postramos ante el protector de
todas las criaturas que nos conduce hacia la bienaventuranza final.
Nos postramos ante el terrible, quien es el Supremo.
45.
Nos postramos ante el que destruye enemigos presentes y lejanos.
Nos postramos ante el asesino de la arrogancia y la irreverencia.
Nos postramos ante el que está presente en árboles,
llenos de verdes hojas. Nos postramos ante el que está
presente en
el OM.
46.
Nos postramos ante la fuente de la bienaventuranza, terrestre
y celestial. Nos postramos ante el auspicioso, más auspiciosa
que ninguna otra cosa.. Nos postramos ante el que está
presente en las aguas sagradas y en los ídolos plantados
en sus riberas.
47.
Nos postramos ante el que está presente en esta orilla
y en la otra. Nos postramos ante el que ayuda a cruzar el abismo
del samsara con rituales y conocimiento. Nos postramos ante la
causa del renacimiento samsarico y la aparición de los
completos frutos del Karma. Nos postramos ante el que está
presente en la suave hierba y en la forma pasajera.
48.
Nos postramos ante el que está presente en la arena del
rió y en la corriente de agua.
49.
Nos postramos ante el que está presente en las fértiles
tierras y en los gastados caminos. Nos postramos ante el que está
presente en terreno rocoso y en los lugares habitables. Nos postramos
ante el de cabello cobrizo, el fácilmente alcanzable.
50.
Nos postramos ante el que está presente en los cobertizos
y en los hogares. Nos postramos ante el que está presente
en catres y palacios. Nos postramos ante el que está presente
en arbustos espinosos y cuevas de montañas. Nos postramos
ante el que está presente en remolinos y las gotas de rocío.
51.
Nos postramos ante el que está presente en los átomos
y el polvo. Nos postramos ante el que está presente en
las cosas secas y en las verdes. Nos postramos ante el que está
presente en terrenos difíciles y en verdes céspedes.
Nos postramos ante el que está presente en la tierra y
en las bellas olas de los ríos.
52.
Nos postramos ante el que está presente en las verdes hojas
y en los montones de hojas secas. Nos postramos ante el que levanta
las armas contra los pecadores y los hiere. Nos postramos ante
el que atormenta poco y también mucho.
53.
Nos postramos ante Ti, que estas en el corazón de los seres
celestiales, destruyendo lo malvado. Nos postramos ante ti que
eres capaz de afligir de diversas maneras y de discernir lo bueno
de lo malo. Nos postramos
54.
¡OH Señor de la destrucción! Señor
del alimento ¡OH el azul y rojo! ¡OH el imparcial,
no permitas que haya miedo en esas gentes y en esos rebaños!
No permitas que ninguno de ellos se extravíe. No permitas
que ninguno de ellos se enferme. ante ti que impregnas todo, dispersando
tus enemigos y capaz de dispensar el castigo seguro
55.
¡OH Rudra! Permite que tu auspiciosa forma que es del experto
médico, la panacea para todos los males del mundo, nos
haga siempre vibrantes y felices.
56. Rendimos nuestros intelectos ante RUDRA, el de cabello cobrizo,
el Destructor de los enemigos, de modo que en esta aldea, todo
nuestro pueblo y ganado puedan florecer y todo prospere sin enfermedad.
57.
¡OH Destructor! Haznos felices con posesiones materiales
y liberación espiritual. Permítenos alcanzar a través
de tu amorosa gracia todo lo que fue alcanzado por nuestro antepasado
MANU (material y espiritualmente).
58.
¡OH Destructor! No atormentes a nuestros ancianos, nuestros
jóvenes, nuestros niños, nuestros niños en
los vientres, nuestros padres, nuestras madres y nuestros queridos
cuerpos.
59.
¡OH Destructor! En tu ira no aflijas nuestros niños,
nuestros hijos, la duración de nuestra vida, nuestro ganado,
caballos y a nuestros sirvientes. Te rendimos homenaje a través
de nuestros ritos.
60.
¡OH Dios! Permite que tu gentil forma (que irradia destrucción
contra los hombres y el ganado de la gente perversa) este cerca
de nosotros, nos proteja, abogue por nosotros, nos confiera la
gracia y nos conceda bienaventuranza terrenal y liberación
espiritual!
61.
¡Alabanzas al estimado, al que mora en el corazón,
el siempre joven, terrible como un león, el destructor,
el Supremo! ¡OH Destructor! Haznos felices a los suplicantes
mortales. Permite que tus hordas destruyan a otros.
62.
Permite que las armas y el deseo de herir, del Destructor que
quema a los pecadores con su ira, se aparten de nosotros. ¡OH
Dispensador de favores a aquellos que se postran! Desvía
tus armas de nosotros los que te adoramos. Concede felicidad a
los niños.
63.
¡OH Supremo concededor de los deseos de los devotos! ¡OH
El Supremo auspicioso! Se propicio y gracioso con nosotros!. Dejando
atrás tus armas bajo el sagrado Banyan, desciende y aparece
ante nosotros, sosteniendo el arco y vistiendo la piel de tigre.
64.
¡OH Señor! Destructor de los males samsáricos.
El de color blanco. Nos postramos ante Ti! Permite que tus muchas
armas destruyan el pecado el cual es distinto de nosotros.
65.
¡OH Señor! Existen muchas y diversas armas en tus
manos. Aléjalas todas de nosotros. ¿No eres Tú
el Señor Supremo?
66.
Mantenemos sin cuerda, a miles de leguas los arcos de las muchas
manifestaciones de Rudra, que existen en esta tierra y en este
gran océano, y permanecen como señores de ellos
que son de cuello azul y bello y vagan en lo inferior como Señores
de ello; existen en el cielo, cuello azul y bello , como Señores
de ello, que existen en los árboles como sus señores,
el amarillo, como tierna hierba, carmesí y con cuello azul,
que existen sin barba y con cabello cobrizo como señores
de los fantasmas y los espíritus, que afligen al pueblo
a través de la comida y la bebida, que controlan el suministro
de comida y son protectores de los caminos, bloqueando la maldad,
que acechan en las aguas sagrada portando espadas y Srikas.
67.
Rendimos sin cuerdas, a miles de leguas, los arcos de las innumerables
manifestaciones de Rudra que existen en todas partes por miles.
68.
Rendimos obediencia a esa miríada de manifestaciones de
Rudra cuyas armas son comida, viento y lluvia, que existen en
la tierra, espacio y cielo. Nos postramos ante el este, el sur,
el oeste, el norte y lo alto. Permíteles hacernos felices.
Quien quiera que nos odie y a quien quiera que odiemos, hetelos
dentro de tu ancha y abierta boca. Permite que haya paz, paz,
paz.
69.
Adoramos al fragante de tres ojos, que concede siempre creciente
prosperidad, permítenos ser salvados de las garras de la
muerte, como el pepino liberado de su tallo, no permitas que nos
alejemos de la liberación.
70.
Nos postramos ante este Rudra, que existe en el fuego, el agua,
las hierbas y en todos los mundos.
71.
¡OH Destructor! Apartamos a través de nuestras buenas
acciones todos esos yugos tuyos, que en inmenso numero intentan
afligir a todo que es mortal.
72.
¡OH Rudra, tu sostienes las cuerdas del aliento vital. Ruego,
no me quites mi vida. Date por satisfecho con mis ofrendas y posa
en mi tu benevolente y auspiciosa mirada. Permite que estas ofrendas
sean para el Destructor (del pecado y del sufrimiento). Nos postramos
ante el reinante Señor Rudra. Sálvame de la esclavitud
terrena.
73.
Alcanza gran paz mental con la adoración a Rudra quien
con buen arco y flechas, es la fuente que cura todos los males
terrenales, el destructor del sufrimiento, que aumenta la duración
de la vida y existe en la forma de conocimiento.
74.
Esta mano mía que ha tocado el ídolo del Señor,
esta ciertamente bendecida, esto es muy afortunado. Este es remedio
para todos los males del mundo.