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Y
ya en México
Recuerdo
que los primeros días de abril del 2001, ya en México,
dedicaba horas enteras a planear los rumbos y estrategias
de una nueva vida. Los tiempos eran muy diferentes a los del
año 2000, me sentía renovada y con mucha fuerza.
Tenía una idea más clara de lo que es la adaptación
en México, con mi familia y amistades. Fui llevando
mi vida únicamente a mi ritmo: me despertaba temprano,
hacía mis oraciones, meditaba unos minutos y salía
a caminar el kilómetro que Sai me había indicado,
repitiendo a cada paso con el corazón Sai Ram. Durante
el día limpiaba la casa, preparaba la comida, ponía
la lavadora y le platicaba a Sai Baba todos los planes que
tenía en la cabeza.
Desde
que llegué por primera vez a Prashanthi Nilayam con
Sai, en enero de 1999, muchos de mis hábitos cambiaron:
dejé de comer huevo, carne tanto roja como blanca,
cambió mi forma de hablar y de vestir, de pensar, de
actuar y relacionarme con los demás. No hubiera podido
ser de otra manera, pues tenía a Dios y Sus enseñanzas
todo el tiempo en mi mente y corazón. En el camino
se quedaron muchas amistades, filosofías de vida e
ideales. Parecía que todo se iba acomodando, cuando
tiembla es que la tierra se está acomodando. En los
últimos dos años mi corazón había
experimentado tantas cosas, a veces tenía la impresión
de que mi mente era como una gran biblioteca con todos los
libros abiertos a la vez. Después de un período
de intenso movimiento llegaba la calma, llegaban esos tiempos
que la vida te regala en los que puedes tranquilamente voltear
a ver todo lo que ha ocurrido.
Los
fantasmas virulentos del miedo y la ira que me acompañaron
durante el año 2000 y parte del 2001 se iban diluyendo
cada vez más rápido. La curación total
de este tipo de períodos en la vida, es un trabajo
de todos los días. Estaba decidida a ser feliz, quería
enfocar toda mi energía a seguir con el programa educativo
que Sai Baba ha creado exclusivamente para mí.
Continuaba
tomando unas gotas de ansiolítico al día por
indicaciones del Doctor Hernández, las cuales eran
como una especie de bastón. Día tras día
y con la ayuda de Sai Baba me sentía más fuerte.
"La
fe es como el aliento de la vida. Es imposible vivir
por un solo minuto en este mundo sin fe"
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba
Aproximadamente
a finales de abril comencé a asistir al Centro Sai
Baba, donde me involucré un poco más con el
Grupo de Jóvenes. Me sentí muy contenta de encontrar
a personas con sentimientos similares a los míos con
respecto a Sai Baba y de aprender de ellos el manejo de los
Centros y sus políticas. Las cosas en mi vida se iban
acomodando de nueva cuenta. Sin embargo, los tres meses que
estuve en México, mi único sentimiento era el
de querer regresar a India con mi Sai Baba.
A
finales de mayo, volví a comprar un boleto a India,
simplemente quería estar allá con Él,
verlo todos días cuando sale a dar Su Darshan y sentir
lo grandioso de esta amistad que nos une. Mandé un
e-mail en cadena a todos mis amigos devotos de Sai comunicándoles
mi pronta partida y para preguntar quién iba a estar
allá para esas fechas. Fue una enorme sorpresa y bendición
saber que un amigo muy querido de Toluca y otra chava de México,
DF, se irían conmigo.
Cuarto
Viaje
Desde
enero de 1999, cuando realicé mi primer viaje, hasta
finales de marzo de 2001 (tercer viaje), había estado
en India con Sai Baba aproximadamente quince meses, días
más, días menos. El 9 de junio del 2001 llegaba
a India de nuevo a ver a mi Señor, a continuar con
esta maravillosa travesía de autoconocimiento que únicamente
se basa en el amor. El cuarto viaje duró cuatro meses,
los cuales estuvieron llenos de aprendizajes, amistades inolvidables
y experiencias hermosas. En estos realicé servicio
en la cantina occidental donde servía los desayunos
por la mañana junto con otras mujeres voluntarias:
avena, ensalada de frutas, pan con queso y tomate, con mermelada,
jalea o mantequilla de cacahuate y los sábados, junto
con un grupo de amigas, hacíamos pizza de papa y jitomate
y después la servíamos a todos los devotos en
Prashanthi Nilayam.
Fue
un tiempo hermoso que compartí con viejas y nuevas
amistades. Se vivía entre los latinos un ambiente de
hermandad, donde hasta ir a hacer las filas representaba una
excelente opción. Cualquier momento era buena oportunidad
para tener un buen sat-sang , también nos reuníamos
en casa de una familia de venezolanos que viven en Puttaparthi
a cantar bhajans con guitarras y tambores. Se formaba un ambiente
increíble con personas de Latinoamérica, una
que otra Suiza, estadounidense, ingleses e italianos, todo
el mundo estaba invitado.
Conferencia
Mundial sobre Educare
Los
primeros días de Julio de 2001 se llevó a cabo
en Prashanthi Nilayam la Primera Conferencia Mundial sobre
Educare. Parte del grupo de mexicanos que estábamos
en ese momento en Puttaparthi nos pusimos de acuerdo y realizamos
los trámites para poder tener la oportunidad de participar.
Fuimos
ocho delegados y aprendimos muchísimo sobre este increíble
método educativo de Sai Baba. Si dividimos la palabra
Educare: Edu-care, encontramos Edu de educación y care
que en español significa cuidado. El significado que
Sai le da a la palabra Educare es educar con cuidado y cariño.
El objetivo de este método es lograr que el conocimiento
interior aflore, a través de la práctica de
los valores humanos, para enriquecer la experiencia directa
con el medio ambiente y lograr un equilibrio del Ser Humano
con los cinco elementos que rigen la naturaleza: fuego, aire,
agua, tierra y éter. Cuando existe un verdadero equilibrio
entre el corazón Humano y la naturaleza, es decir,
con uno mismo y con el entorno, podrá existir coherencia
entre el conocimiento interior y el libresco, que es el que
se adquiere en las escuelas, esto facilitará enormemente
que el Ser Humano armonice consigo mismo y con la sociedad.
Durante
la conferencia Sai Baba concedió a los delegados la
increíble oportunidad de tener lugares preferenciales,
a Linda y a mí, en varias ocasiones nos tocó
primera fila. Linda es la chava con quien había llegado
de México y que sin importar mucho nuestra diferencia
de edades, unos 15 años, fue una compañera excepcional
en este viaje de quien aprendí muchísimo. Compartir
con Linda su primer viaje y la Conferencia fue muy interesante
y divertido. Casi un año después, en noviembre
del 2002, la vería vestida con un hermoso sari blanco
recibiendo de manos de Sai Baba el diploma por haber concluido
satisfactoriamente el curso de Valores Humanos que se imparte
en Tailandia.
Te
dedico una Canción
El
día del Discurso de clausura de la Conferencia, me
tocó un magnifico lugar sobre el mármol blanco,
que se encuentra exactamente a la mitad del Sai Kulwant Hall,
que es donde acostumbran sentarse los estudiantes de Sai Baba.
Estaba junto a la alfombra roja de Sai, es lo más cerca
que he estado de la alfombra, recuerdo que antes de que Swami
saliera de Su casa, yo me hacía la disimulada, volteaba
a ver a todos lados, como cuidándome las espaldas,
para poder acercarme un centímetro cada vez más,
hasta que mis manos tocaron la alfombra, entonces ahí
me quede muy quietecita. Estaba segura que Sai se acercaría
a mi lugar, pero en ese momento caí en la cuenta de
que no llevaba ninguna carta para ofrecerle y le pedí
una hoja de papel a mi compañera de junto. Escribí
a Sai Baba una canción que le había compuesto
inspirada en el amor por Él y que mi amigo Eugenio
de Toluca, había musicalizado con su guitarra.
¡Ay Dios! quiero hablarte, quiero decirte
Que me escucharas, mírame aquí
Tomar tu mano, llévame lejos donde Tú, vives
mi corazón
Nunca te vayas, quédate cerca, ¡Oh mi Señor!
No hay invitación para ti
Quiero quedarme en tu cabello
Seguir tus huellas
Cuida mis pasos
Voy hacia ti
Nunca te vayas, quédate cerca, ¡Oh mi Señor!
No hay invitación para ti
En
una entrevista, Sai Baba nos dijo que Él vivía
en nuestro corazón, que ahí hay una silla especialmente
reservada para Él siempre, que Él no necesita
invitación para vivir ahí. Cuando Sai Baba salió
a darnos su Darshan, caminó sobre Su alfombra, Se paró
exactamente frente a mí y se me quedó mirando
con gran ternura, en ese momento extendí la hoja de
papel que tenía el titulo en español: "Te
dedico una canción". La tomó suavemente
y a cambio me regaló la mejor de Sus sonrisas. Me sentí
feliz de saber que le había gustado la canción
y que la aceptaba con el mismo amor con el que había
sido escrita y musicalizada. Vivir esta experiencia fue la
más hermosa confirmación de que Sai Baba siempre
acepta cualquier ofrenda que se le haga con amor, por más
pequeña que ésta parezca.
Cambios
en el Darshan del Avatar
Aproximadamente
una semana después de concluida la Conferencia, el
5 de Julio, se celebró en Prashanthi Nilayam el día
de Gurúpurnima --la luna llena del Gurú--, un
día dedicado al Gurú. Recuerdo que me encontraba
en la pequeña explanada que hay entre el Hall y la
casa de Sai, con Linda y Ananta Sundari, una gran amiga de
Venezuela que tiene la gracia de vivir en Puttaparthi y quien
fue una de las primeras personas que conocí en India.
Encontramos lugar en la pequeña barda que delimita
el jardín de la casa de Swami, ahí estábamos
las tres, felices de compartir el discurso que Sai ofrece
año con año en este día.
Cualquier cambio significa una innovación, una mejora,
Dios también hace cambios en Su aparente rutina, pues
ese día, en este discurso el Avatar anuncio que Haría
un cambio muy importante:
"Puede
que se sientan adoloridos por lo que les voy a decir, pero
me siento feliz de hacerlo. A partir de hoy, no daré
más Padanamaskar a nadie porque ustedes y Yo somos
Uno. Dios está presente en todo."
"Easwara
Sarva Bhutanam"
"Dios es el morador interno de todos los seres"
"Comprendan
esta verdad. De hoy en adelante He resuelto no dar Padanamaskar
a nadie. Ustedes pueden hacerlo a sus padres porque ni ellos
ni ustedes están conscientes de que Dios está
en todo, pero en vista de que Yo sé la verdad, la cumpliré.
El mismo Atma está presente en ustedes, así
que nadie necesita hacer Padanamaskar a nadie. Si aun así,
ustedes desean hacer Padanamaskar, háganlo mentalmente.
Junten sus palmas y digan: 'Swami, te ofrezco mis sentidos
a Ti'. Esto es suficiente. No necesitan tocar Mis Pies para
hacer el Padanamaskar. Comprendan la verdad de que Dios está
en ustedes y actúen de acuerdo a ello. Si a alguien
se le concede Padanamaskar, otros se sienten celosos. Estoy
eliminando la práctica de dar Padanamaskar sólo
con el objeto de que en ustedes no se despierten tales sentimientos
de celos. Dondequiera que se encuentren ofrezcan Padanamaskar
mentalmente. Esto me hace feliz. Les he dicho esto muchas
veces, pero ustedes no lo han llevado a la práctica.
El tocar los Pies de Swami y alabarlo son prácticas
equivocadas. Desde este Gurupurnima, desarrollen sentimientos
sagrados y disfruten de la Paz y de la Bienaventuranza Suprema."
Divino
Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Celebraciones de Gurupurnima
Prashanti Nilayam
5 de Julio de 2001
Para las personas que estábamos ahí presentes,
escuchar esto fue de gran impacto, pues esta era una práctica
que se venía llevando a cabo por más de sesenta
años. La práctica del Padanamaskar o tocar los
pies del Gurú con respeto y amor es una parte de la
tradición Hindú, es un hermoso acto de humildad
que el discípulo tiene con su Maestro, o bien, los
hijos con sus padres. Yo le hago Padanamaskar a mi Abuela
María, pues ella es mi Gurú. Ahora sé
que el amor puede más que cualquier práctica
y que todos, de una manera o de otra, somos Gurús y
discípulos a la vez.
Octava
Entrevista
Una
semana después de Gurupurnima, el 13 de julio, Sai
Baba concedió a los 14 mexicanos que estábamos
en el Nilayam una entrevista, que sería para mí,
la octava. En esta ocasión se dirigió al grupo
de mujeres, las cuales se encontraban en primera fila. Recuerdo
que ese día no fui a hacer filas y estaba sentada en
los últimos lugares del Hall. Cuando vi que Sai se
acercaba a mi grupo y hablaban, me levanté lo más
rápido que pude y, llena de emoción, corrí
a través del Hall para llegar a la veranda.
Ya
dentro del cuarto de entrevistas, Swami, con un pequeño
movimiento circular de Su mano derecha, materializó
Vibuthi y dio a todas las mujeres. Por Su gracia volví
a quedar en el lugar junto a Su silla marrón que gira.
Compartimos la entrevista con dos alemanes y una pareja de
hindúes. Swami se dirigió primero a las personas
de Alemania, les preguntó sobre sus estudios y actividades,
escuchó sus respuestas e inmediatamente después
volteó conmigo y en un tono serio, me preguntó:
--¿Dónde está tu esposo?
¿Cómo iba a saberlo? Si me la pasaba yendo y
viniendo de India a México y no había conocido
a nadie que llamara mi atención durante los tres meses
que estuve en México, desconcertada le respondí:
--No lo sé Swami, sólo Tú lo sabes, pero
yo también quiero saberlo, dime. Ante lo cual solo
dijo:
--Yo sé, están separados.
Qué cosa tan extraña, ¿cómo podía
estar separada de alguien al que no conocía?, A menos
que nos hubiéramos conocido en otra vida, francamente
no entendía nada con respecto a este asunto del esposo.
Entrevista
privada
Sai
Baba comenzó a llamar por separado a pequeños
grupos de dos y tres personas para entrar al cuarto de entrevistas
privadas. Linda y yo fuimos las últimas en entrar de
los grupos de mujeres, puesto que primero llamó a todas
las mujeres y luego a los hombres. Esta era la primera vez
que entraba a una entrevista tan privada, solamente Sai Baba,
Linda y yo. Recuerdo que entré a aquel cuarto feliz,
con la cabeza y el corazón llenos de preguntas, pero
a la vez muy expectante de lo que Sai me pudiera decir. Tiempo
después comprendí que aunque uno tenga muchas
cosas que decir a Sai, lo realmente interesante es lo que
Sai tenga que decirnos, puesto que nuestras peticiones y preguntas
Él ya las conoce de antemano. Aunque uno quiera no
puede sorprenderlo, es realmente hermoso dejarse sorprender
por Él, no sólo en una entrevista sino en la
vida misma.
Días
antes de tener la entrevista, mientras platicaba con mis amigos
recuerdo que les decía:
--Cuando Sai nos reciba tengo tres asuntos que tratar con
Él --y los mencionaba uno a uno siempre en el mismo
orden. Yo solamente bromeaba, mientras me hacía la
ilusión de que Sai nos recibiera puesto que nadie sabe
realmente cuándo va a tener una entrevista. Durante
la entrevista privada Swami trató uno a uno los asuntos
que yo había dicho y en el mismo orden, y no es que
alguno de mis amigos le hubiera ido con el chisme, es que
Él simplemente lo sabe todo.
Durante
los momentos de la entrevista, Linda y yo éramos como
dos niñas totalmente felices ante la presencia de nuestro
Padre y Madre Universal. Yo me sentía llena de confianza,
podía ser yo misma, no había nada que ocultar
a Aquel que todo lo sabe, estaba sentada a Sus pies de loto,
muy cerca. Recargué mi brazo en uno de los sillones
que está junto a Su silla, de manera de que mis dos
manos quedaran a pocos centímetros de donde Él
estaba sentado y lo veía, mis ojos se llenaban de paz
y contento, mi alma bailaba de gozo dentro de mí. Swami
me miró dulcemente sentado desde Su sillón y
me preguntó:
--
¿Cómo estas? ---inmediatamente me acordé
de mi primera entrevista cuando Él me hizo la misma
pregunta y del "feliz" tan mediocre que había
contestado y le dije con una enorme sonrisa:
--Muy, muy feliz Swami --y era verdad, los tiempos habían
cambiado y mis fantasmas se habían disuelto en el aire,
realmente estaba muy feliz con mi vida, pero sobre todo con
Su amor y cercanía.
Después de esto se dirigió a Linda para preguntarle
sobre sus actividades, escuchó su respuesta atentamente,
volvió a voltear conmigo y me dijo:
--Tú tienes muy, muy malos pensamientos, piensas mucho
en el pasado y en el futuro. Tú te vas a casar muy
pronto --en ese momento, le pregunté por un Caballero
que conocía en México, y no porque estuviera
enamorada ni mucho menos, sino porque pensé que probablemente
sería un buen prospecto. Pero Swami sólo me
dijo que él era un buen hombre, nada más. El
tiempo se encargó de darme la respuesta y no, realmente
no era él.
Después de esto le pedí permiso a Sai para quedarme
hasta el mes de octubre y tener la oportunidad de volver a
pasar mi cumpleaños en el Nilayam con Él, a
lo cual contestó:
--Octubre, está bien.
De
nuevo volvió a dirigirse con Linda, mientras hablaba
con ella, yo lo veía cómo Se movía, cómo
hablaba, recuerdo que recargué mi barbilla en mi mano
con el puño cerrado y lo veía, lo contemplaba
desde tan cerca, casi rozándole la túnica. Es
como si el tiempo se detuviera, no hay pasado ni futuro, ni
pensamientos, sólo el amor que da la contemplación
y la meditación en el Avatar, es un encuentro de alma
con alma, ese segundo de eternidad basta. Con únicamente
una mirada Suya, yo me quedo a Sus pies, con sólo una
palabra me quedo cien años más y con un pequeño
roce de Su túnica anaranjada mil años. Con Su
amor me quedó toda la eternidad.
Cuando Sai volteó de nuevo conmigo, se me quedó
viendo lleno de ternura, lo miré a los ojos y le dije:
--Te quiero mucho Swami
Él sonrió muy dulcemente y me dijo:
--Yo te di ese anillo, le falta una piedra --a lo cual contesté:
--Sí, Swami, ¿por qué se cayó?
Fue entonces que Swami me explicó el por qué
se había caído la piedra y por la razón
que me dio, sé que el verdadero significado de cuando
esto sucede es únicamente del conocimiento de Sai Baba
y que es muy diferente para cada cual.
Durante la entrevista Sai me vio a los ojos de muchas diferentes
maneras: fijo y serio, como cómplice, como mi más
íntimo amigo, como mi querido Maestro, todas hermosas
y a su tiempo. Solamente Él sabe con certeza qué
efecto tiene Su mirada en cada uno de nosotros, pero estoy
segura que no ve a la persona, ve más allá,
Su mirada traspasa la piel, la carne y los huesos hasta llegar
al alma. Sai Baba es la personificación del amor y
la rectitud, es para mí el mejor Ser que pisa el planeta
y obviamente el más amable, dulce y caballeroso.
De
repente Sai Baba Se levantó de Su sillón, dio
unos pasos y Se dirigió hacía la cortina que
divide el cuarto de entrevistas privadas del otro. Supe que
la entrevista había terminado, pero aun faltaba uno
de los tres asuntos que quería tratar con Él.
Me decidí en un segundo y llamándole desde mi
lugar, le pregunté rápidamente por un proyecto
que había pasado horas planeando junto con los hermanos
Eugenio y Guillermo Medina, de Toluca, México. Para
mi enorme sorpresa y contento, Él respondió
afirmativamente, podía decir que con gran satisfacción,
pues antes de salir del cuarto de entrevistas privadas, me
dijo con mucho entusiasmo:
--Sí, el proyecto ya empezó. Te voy a dar una
túnica.
Yo
me quedé muy sorprendida y feliz, contagiada por Su
entusiasmo, todavía sentada en el piso, comencé
a llorar sintiéndome colmada de bendiciones. En una
ocasión, una amiga me dijo que no se puede experimentar
la Ananda --felicidad total-- sin una previa disciplina espiritual
y que aun así es muy difícil de lograr. No estoy
de acuerdo con esto, simplemente porque en mi experiencia
no hay otra palabra que describa el sentimiento que uno puede
llegar a tener estando tan cerca del Avatar.
Sai
Baba, Linda y yo regresamos al cuarto de entrevistas junto
con los otros mexicanos. Recuerdo que mientras Sai terminaba
de recibir a los caballeros en entrevista privada, yo no dejaba
de llorar de emoción. La mente y el corazón
trabajan a diferente ritmo y en esos momentos me era difícil
asimilar lo increíble que había sido la entrevista
privada, me sentía sumamente conmovida y feliz por
haber tenido la bendición de aquella cercanía
con El Señor del Universo.
La
Túnica anaranjada de Bhagavan
Las
razones por las cuales Sai Baba obsequia Sus túnicas
pueden ser tan variadas como seres hay en el mundo. He sabido
de personas a las que Swami les da una túnica e instrucciones
de cómo utilizarla. Todos los casos son aparentemente
diferentes porque cada uno tiene un tratamiento especial por
parte de Sai Baba, pero el mismo fin: amor. La primera túnica
que vi en mi vida es la que Sai le obsequió a mi Abuela
María, la cual le dio junto con la promesa de tener
larga vida. La Abuela también tiene una medallita de
plata con el rostro de Sai en relieve por un lado y por el
otro el símbolo del OM --sonido primordial del Universo,
según la Religión Hindú--, que Sai le
dio en uno de sus doce viajes y más de veinticinco
entrevistas. Siempre lleva ambos objetos con ella, dice que
Sai se las dio como una protección especial, y sí,
ella tiene noventa y tres años y no se le ha olvidado
cómo cantar y bailar y dar amor siempre a manos llenas.
Sai
terminó de dar las entrevistas privadas y cuando finalmente
iba a sentarse en Su silla marrón que gira dijo, como
recordando algo:
--Aaahh
¡el proyecto! --acto seguido entró
a un tercer cuartito, donde guarda las túnicas y salió
con cuatro entre los brazos, tomó la primera y extendiendo
Su mano derecha, me la dio mirándome a los ojos, con
la mejor de sus sonrisas. ¡Qué maravilla! ¡Qué
bendición tan grande!
Tomé
la túnica con ambas manos. Cerré los ojos y
la apreté fuertemente contra mi pecho. En ese preciso
momento recordé un maravilloso episodio del Ramakatha
, cuando Rama va a la selva exiliado por 14 años y
su hermano menor Bharata queda al frente de la cuidad de Ayodia
. Por el inmenso amor y devoción que sentía
por Rama, Bharata declara que gobernará únicamente
con las Padukhas -sandalias-- de Rama sobre su cabeza.
Recordando
este maravilloso ejemplo de amor, de manera casi mágica,
llevé la túnica sobre mi cabeza, y le dije a
Sai en mi corazón:
--Nunca sin Ti, nunca gobernaré mis sentidos, ni dirigiré
mis pasos sin Ti, Tú eres quien gobierna mi vida con
Tu amor y protección.
Cuando
abrí los ojos, Sai había terminado de repartir
las otras tres túnicas, estaba sentado en Su silla
marrón y me miraba fijamente con una enorme sonrisa.
Me le quedé viendo a los ojos y Él, muy entusiasmado,
moviendo Su diestra de adelante para atrás con movimientos
suaves y cortos, mostrando la palma de Su mano, en señal
de bendición tres veces, me dijo:
-- Buena niña, buena niña, muy, muy buena niña.
Como
siempre, de todos los increíbles momentos que Sai me
ha regalado, cuando me dice que soy buena niña es el
mejor de todos, porque me da la fe y confianza que necesito
en mis procesos, llena mi corazón de paz y seguridad.
El
estornudo de Swami
En
un momento, en que Sai hablaba con las personas de Alemania,
de repente estornudó, ante lo cual, inmediatamente
le dije:
--Salud Swami --hasta días después caí
en la cuenta de que le había deseado salud a la Divinidad.
¡Qué barbaridad! Pero en ese momento Swami me
contestó muy divertido, como bromeando conmigo:
--¿Qué? ¿Eres de Alemania? A lo cual
respondí con una mueca de cuando uno mete la pata:
-- No, no, no, Swami, soy mexicana. Él, solo sonrió
y dijo:
-- ¡Ahhh!
El
nuevo anillo
Momentos
después, Sai volteo a verme desde Su silla marrón
y me dijo:
--Yo te di ese anillo. ¿Dónde está la
piedra? --lo cual me extrañó un poco porque
ya habíamos hablado sobre el anillo en la entrevista
privada y encogiendo los hombros le respondí:
--En el baño Swami --¿qué otra cosa le
podía decir, si se me había caído en
el baño?. Ante lo cual, Él en un tono muy bromista,
dijo como imitándome:
--En el baño Swami. Y haciendo un ademán con
Su mano derecha, me dijo:
--Dame tu anillo.
Lo
cual hizo al momento, pero francamente no tenía expectativas
sobre el anillo, no importaba si lo arreglaba, lo desaparecía
o me daba otros tres, yo solamente estaba sumergida en Su
Gloria, en Ananda, lo veía y ni siquiera podía
pensar, sólo sentía que ese inmenso amor que
nos tenemos llenaba la habitación. Cuando lo tomó
entre Sus manos, lo miró detenidamente, la expresión
en Su rostro fue como de desconcierto. Hacía diecisiete
meses que Él me había entregado un flamante
anillo, el mismo que le devolvía doblado, manchado
e incompleto. Lo mostró a las personas que estaban
ahí preguntándoles cuántos diamantes
veían, a lo cual todos contestaron que veían
dos. Sai Baba puso el anillo a la altura de Su boca, sopló
tres veces y en Sus manos apareció un hermoso anillo
de oro amarillo pero en lugar de dos diamantes ahora eran
tres y con el aro del doble del tamaño original.
Swami
me llamó para que me acercara con un movimiento de
Su mano y entregarme el nuevo anillo. Me hinqué ante
Él y le mostré ambas manos con los dedos abiertos
para que lo colocara en el dedo que escogiera. Sai tomó
mi dedo meñique con Sus dedos y jalando mi mano muy
suavemente. Colocó el anillo en el dedo anular de mi
mano derecha. Desde que Swami me dio el primer anillo en 1999,
el cual colocó en mi dedo índice derecho, hasta
ese día me quejé casi todo el tiempo porque
me quedaba sumamente apretado. Ahora es muy grande, tanto
que tengo que usar otra argolla para sostenerlo y que no se
caiga. Cuando volvía a sentarme, Swami dijo a los presentes
como explicando la situación:
--Es que a ella le gustan de tres. Y sí, la verdad
es que cuando veía mi anillo con sólo dos piedras,
decía:
--Pobrecito, parece que está tuerto.
Pídanme
a Mí
Casi
al final de la entrevista, Sai volteó a ver a una señora
fijamente y le dijo:
--¿Qué? ¿Qué es lo que quieres?
Tú también quieres una túnica ¿verdad?
--ante lo cual la señora desde su lugar le respondió
tímidamente:
--Sí Swami.
Sai, le contestó utilizando un tono de voz serio:
--Pídanme, pídanme lo que necesitan, pídanmelo
a mí, para eso estoy aquí.
Acto seguido, Sai volvió a entrar al interior del tercer
cuartito y salió de nuevo con más túnicas,
de las cuales le dio una a la señora a quien le había
preguntado. Sai se levantó de Su silla marrón,
la entrevista había terminado, todo salimos de aquel
cuarto felices. Swami repartió siete túnicas
entre las mujeres, materializó anillos y firmó
fotos, pero sobre todo nos dio muchísimo amor, como
siempre.
Después
de la entrevista vinieron tiempos maravillosos, para compartir
con amigos la aventura que es vivir en Puttaparthi. Poco a
poco, iba conquistando nuevamente la confianza en mis pasos
por el mundo y en la travesía que día con día
me acerca más a Dios.
Un
nuevo enfrentamiento, una nueva victoria.
A
principios de agosto, una mañana después del
Darshan, me quedé en el Hall para meditar sobre cómo
se iban desarrollando las experiencias en el viaje y hacer
un ejercicio de auto-indagación. Cuando uno se encuentra
en Prashanthi Nilayam, es muy común que a veces se
tenga la sensación de que los procesos se aceleran,
por esto es muy recomendable hacer un recuento todos los días
sobre las vivencias y acontecimientos. Hablar amablemente
con uno mismo es muy buen Sadhana.
Esa
mañana mientras meditaba, de repente sentí que
todos los fantasmas virulentos, quienes fueron mis fieles
compañeros en el año 2000, comenzaban a rodearme,
era como si dieran vueltas en el aire y sentí miedo
otra vez. Era el instante ideal para que éstos asomaran
sus narices, pues estaba en los momentos de tomar seguridad
de las derrotas y triunfos del aprendizaje. En esos momentos
y ya harta ante la situación de mi vulnerabilidad,
me quedé ahí como aferrándome al mármol
del Hall y me dije:
--No, ya no, ¡ya basta!, esto no es más fuerte
que yo, en mí tengo toda la fuerza para poder vencer,
Sai Baba está aquí conmigo y juntos vamos a
terminar con esto de una vez por todas.
Lo
que no sabían estos fantasmas es que mi alma guerrera
estaba despertando definitivamente y que no estaba dispuesta
a dejarse vencer una batalla más. La estrategia fue
que cada vez que estos fantasmas regresaban, hacía
un esfuerzo por entenderlos más, y ya para este momento
conocía sus puntos débiles y la poción
mágica para hacerlos más pequeños. Tuve
la fe y la confianza en Dios y en mí misma para enfrentarme
a ellos, mirarlos de frente, luchar y finalmente vencer, terminando
así, en ese instante, con la fantasía terrorífica
que mi propia mente había creado.
Yo
no sé si vuelvan algún día, es posible,
pero lo cierto es que con la ayuda de Sai, cada día
soy más fuerte. El 12 de septiembre del 2001 por la
gracia de mi Señor Sai Baba y ya harta de utilizar
el supuesto "bastón", que representaba el
ansiolítico, suspendí totalmente el medicamento,
el cual no he vuelto a tomar hasta el sol de hoy.
El
regalo de Sai Baba
Un
día en la mañana que caminaba por Puttaparthi,
se me ocurrió pedirle algo a Dios:
-- Dios, hazme un regalo.
Ese mismo día al atardecer asistí con mis amigas
a un sat-sang, que regularmente son ofrecidos dentro del Ashram,
es un hermoso servicio que realizan las personas que llevan
muchos años viviendo al lado de Sai Baba y tienen muchísimas
anécdotas muy interesantes que aportar. Asistir a este
tipo de reuniones, casi siempre es una increíble oportunidad
para aprender algo nuevo. Llegamos al Sat- Sang que ofrecía
el traductor oficial de los discursos de Sai Baba para las
personas de habla hispana, cuando comenzó a hablarnos,
fue una enorme sorpresa, pues en su introducción, dijo:
--"El regalo de Bhagavan Baba es que sepamos que todo
lo que sucede es Su voluntad".
¡Qué hermoso regalo!, en esos momentos comprendí
que todos aquellos meses de lucha, de triunfos y supuestos
fracasos con mis fantasmas interiores, habían sido
la voluntad de Sai y que también eran un regalo, uno
que me permitía seguir aprendiendo sobre lo maravilloso
que es el Ser Humano y comprender que todos los días
que Dios me regala para vivir son una oportunidad para seguir
creciendo.
"Hoy
en día el hombre no debe aspirar a la felicidad. Y
tampoco a la aflicción. De hecho, la felicidad y la
aflicción son de naturaleza transitoria. El deber del
hombre es realizar la divinidad en la unidad de la felicidad
y de la aflicción. Aun cuando se sientan animados ante
la perspectiva de la felicidad, encontrarán la aflicción.
Similarmente, aunque se sientan deprimidos debido a la aflicción,
la felicidad les está haciendo señales. Desde
tiempos antiguos, los grandes rishis hicieron esfuerzos por
elevarse por encima de estos sentimientos de felicidad y de
aflicción. Reconocieron el hecho de que era sólo
en tiempos de aflicción que se manifestaba la naturaleza
divina que el ser humano tiene dentro de sí. Más
que la felicidad, es la aflicción la que ayuda al hombre
de varias maneras. 'La felicidad no surge de la felicidad'
(Na Sukhath Labhathe Sukham) Sólo de la aflicción
surge la felicidad. La principal fuente de felicidad en el
hombre es la aflicción. De la misma forma como acogemos
a la felicidad, debemos también acoger a la aflicción."
Divino Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Clausura de la Conferencia Internacional de Seva
Prashanti Nilayam, Sai Kulwant Hall
23 de julio de 2002
La
fiesta sorpresa y el regreso a México
El
3 de octubre tuve la bendición de festejar por tercera
vez consecutiva mi cumpleaños en el Nilayam. En esta
ocasión mis amigos se organizaron a escondidas para
preparar una estupenda fiesta sorpresa, donde presentaron
una hermosa obra de teatro, la cual contaba la historia de
una princesa que se fue a mares lejanos tratando de encontrar
el amor. Fue uno de los mejores festejos que he tenido en
mi vida. El 9 de octubre, después de cuatro meses de
volver a tener la maravillosa experiencia que es vivir en
Puttaparthi y de ver a Sai Baba todos los días salir
de Su casa para darnos Su Darshan, dejé el Nilayam
con el corazón lleno de amor y con la única
esperanza de regresar muy pronto.
Quinto
viaje
El
12 de febrero del 2002, menos de cuatro meses después
de mi última partida de India, regresé a Prashanthi
Nilayam nuevamente. Tenía la impresión de que
sólo había ido a México a pasar las fiestas
de Navidad con mi familia, algo así como ir de vacaciones.
En el camino de tres horas desde Bangalore hacia Puttaparthi
pensé en tantas cosas, en cómo mi vida había
llegado hasta ese momento
¿Quién era realmente?
¿Qué hacía ahí? ¿Hacia
dónde guiaba mis pasos El señor del Universo?
Todas estas preguntas brincaban en mi mente de un lado a otro,
como manada de changos en una selva. Por un momento llegué
a pensar en la posibilidad de que me estuviera equivocando
en cuanto a cómo había llevado mi vida en los
últimos cuatro años, siempre brincando de México
a India como gitana sin hogar.
Volver
a ver a Swami
Llegué
a Puttaparthi, conseguí una habitación en un
hotelito, me di una ducha, me vestí toda de blanco
con mi hermosa pañoleta mexicana y caminé hasta
el Ashram. Llegué justo a la hora del Darshan de la
tarde. Al cruzar la puerta principal escuché la hermosa
música que nos avisa que Sai Baba va a comenzar Su
Darshan. Con ayuda de las Sevadales entré al Hall,
caminé apresuradamente y encontré un lugar a
un costado del Mandir. Había estado más de quinientas
veces en este lugar a lo largo de aproximadamente 19 meses
de vivir en India bajo la amorosa tutela de Sai Baba, pero
nunca antes había visto el Hall como ese día:
parecía ser más grande, más majestuoso,
lleno de paz, con una serena atmósfera de amor y silenciosa
espera.
Cuando
finalmente logré acomodarme en mi lugar, ponerme los
lentes y concentrar mi corazón, apareció Swami,
caminando suavemente de Su casa rumbo al Hall. El impacto
fue total para mí, absolutamente majestuoso y feliz,
Sai Baba caminaba y aunque daba pasos firmes parecía
como si flotara. Me dio la impresión que las notas
de la melodía bailaran de gozo ante la grandiosa presencia
del Señor del Universo.
En
ese momento todas las dudas de mi corazón y mente encontraron
respuestas sobre mi forma de vivir y la razón de mis
viajes. Comprendí que de una manera o de otra, yo misma
había elegido los caminos por los que me va llevando
esta travesía, tuve la seguridad de que si volviera
a vivir, volvería a elegir este mismo rumbo mil veces.
Hacía sólo unos meses que no veía a Swami
físicamente y bastó un segundo de contemplarlo
al caminar para comprender por qué contra viento y
marea, cada célula de mi ser dice que: Sai Baba es
mi vida, el Señor que está sentado en una silla
de madera en mi corazón, El que no necesita invitación,
El que cambió mi vida dándome una segunda oportunidad,
El mejor Patrón del mundo.
Todo
es verdad
A
los pocos días de haber llegado a Prashanthi Nilayam,
una tarde en la que estaba sentada en el Hall esperando para
recibir el Darshan de Sai Baba, recordaba algunos momentos
de mi vida, donde solamente la fe me sostuvo:
En la vez que sorprendí fuertemente a mi familia, cuando
les dije que para mí Sai Baba era el Padre y Madre
Universal caminando sobre la tierra. Cuando le dije a mi madre
que me casaría pronto porque Sai Baba así lo
había dicho. En los cursos de desarrollo empresarial
donde había hablado de Él y de Su perfecto método
educativo. En la vez que mi terapeuta me dijo: el problema
es que tu corazón es totalmente anaranjado, sólo
es Sai Baba. Cuando una de mis mejores amigas me gritó
que yo estaba loca por pensar que ese Señor con cabello
alborotado era Dios. Mientras pensaba en todos estos momentos,
Sai Baba pasaba delante de donde yo estaba, y de nuevo ocurrió
lo mismo que el día de mi primera entrevista, cuando
escuché la voz de Sai en mi cabeza, volví a
escuchar la misma voz que claramente me decía:
--"Todo es verdad, no estás sola en tu jornada"
Sentí un escalofrío por todo el cuerpo, se me
comenzaron a rodar las lágrimas, fue como si Sai me
estuviera diciendo: te vi, te escuché, siempre estoy
contigo, dame tus acciones y déjame sus resultados
a Mí, Yo te amo. En ese momento alcé la mirada,
Él pasaba justo frente a mí, observé
como un hermosísimo halo de luz rosada y transparente
flotaba y se mecía en Su Corona de Pelo, una pequeña
nube circular con la silueta de Su rostro se desprendió
del halo mientras Él seguía Su recorrido y se
disolvió en el aire a los pocos segundos. Nunca he
sido de ver o escuchar cosas paranormales ni muchísimo
menos, pero estoy segura que lo que oí y vi fue totalmente
real. Para mí fue un hermoso regalo de bienvenida que
Sai me dio, pues sentí en el corazón que me
decía:
--Bienvenida, estás en casa de nuevo.
El
Mahashivarathi del 2002
a esta fiesta sí me invitaron
"Todos
ustedes están aquí. ¿Les he enviado alguna
tarjeta de invitación? El magneto de Mi Amor les ha
atraído a todos aquí. La suprema propiedad de
Bhagavan es el amor - el amor ilimitado. Bhagavan no está
interesado en ninguna otra propiedad. No hay riqueza en ninguna
parte que exceda esto."
Divino Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Festividad de Onam
Prashanti Nilayam, Septiembre 10, 2000
El Grupo Internacional de listón amarillo
Días
antes del Mahashivaratri --noche auspiciosa del Señor
Shiva, donde Sai Baba hace emerger de Su boca un Lingam de
oro--, se reunió el grupo de Latinos que estábamos
en ese momento en Puttaparthi, con el objetivo de organizar
un solo grupo para poder entrar al Hall ese día, ya
que en esta ocasión en especial, hay una gran cantidad
de gente, la mayoría de India, por ser una celebración
representativa del Hinduismo. Conforme se acercaban los días
para el Mahashivarathi, celebramos varias juntas y en cada
una el número del grupo fue aumentando, ya no éramos
únicamente latinos, había personas de Francia,
España, Italia, Inglaterra, Rusia, Estados Unidos y
Japón. Fue la primera vez que he visto un grupo internacional
de esta magnitud --aproximadamente 400 personas--.
Todos
cooperando con mucha disciplina, planeábamos cómo
mantenernos unidos y dar asistencia especial a las mujeres
con niños y personas mayores. Convinimos en vestirnos
todos de blanco y utilizar un listón amarillo que colgaría
del cuello para identificarnos. Una vez organizados nos encontramos
con la situación de que se requería un permiso
especial para poder entrar como grupo al Hall.
Un
caballero de Venezuela, junto con otras personas latinas,
tomaron la iniciativa de ir a hablar con las autoridades correspondientes
para lograr el permiso y sí, Swami por este conducto
concedió el permiso. Las autoridades del Ashram estaban
realmente sorprendidas puesto que nunca antes en la historia
de Prashanthi Nilayam se había formado un grupo de
esta magnitud y características en menos de una semana.
Del
lado de las mujeres, el grupo de latinas estuvo encargado
de realizar el servicio de organizar las filas para entrar
al Hall y de la seguridad dentro del mismo. Es impresionante
ser Sevadal de seguridad dentro del Hall. Realizando este
servicio pude entender a los grupos de Sevadales que llegan
mes con mes a Puttaparthi, de todas partes de India para hacerse
cargo de la seguridad, limpieza y preparación de alimentos
dentro del Ashram. La seguridad dentro del Hall es uno de
los servicios que más requiere de atención y
paciencia, pues se tiene que estar al pendiente de más
de 500 personas a la vez: viendo quién se levanta de
su asiento y por qué, asistiendo a las personas que
requieren alguna información o que se sienten indispuestas.
El
día 12 de marzo a las 3:45 a.m. entramos al Hall aproximadamente
250 mujeres en orden y en silencio, vestidas todas de blanco
y con el mismo listón amarillo, de lado de los hombres
alrededor de 150. El grupo se empezó a acomodar desde
la fila 7, mirando de frente al Mandir, frente de donde Sai
Baba daría Su discurso, excelente lugar. Aproximadamente
a la hora acostumbrada, Swami salió a darnos Su Darshan
y después de dar Su recorrido se sentó en Su
silla, hasta adelante y en medio del Hall, frente a la estatua
de Ganesha que está a las afueras de la entrada principal
del Mandir. Fue un Darshan bellísimo, los estudiantes
cantaron dulcísimas canciones que hablaban del Señor
Shiva y del Lingam, Sai sonreía feliz.
Después
de aproximadamente 40 minutos de cantos, Sai Baba se levantó
de Su silla e indicó que se repartiera prasad - comida
dulce o salada que se ofrece a Dios - para todos, a mí
me tocó uno de leche con pistache. Él personalmente
les dio a los estudiantes.
Cuando
Sai lanzaba los pequeños dulces al aire, estos brillaban
con la luz del sol, se me figuró que era como si de
Sus manos salieran lucecitas de colores. Poco antes de las
9 a.m. terminó la primera parte de la celebración.
El grupo internacional del listón amarillo fue el primero
en entrar al Hall y el último en salir de él
esa mañana, siempre en perfecto orden.
El grupo tenía que reunirse nuevamente a las 11:30
a.m. para volver a entrar al Hall de la misma manera. Y así
lo hicimos pero en esta ocasión del lado de las mujeres
éramos muchísimas más, ya que un número
considerable de personas que no estaban inicialmente en el
grupo se unieron a él. Nos formamos en filas frente
a la casa de Sai Baba, éramos más de 300 mujeres
occidentales. Entramos al Hall alrededor de la 1 p.m., nuevamente,
por gracia de Sai nos tocó muy buen lugar, aproximadamente
a 15 metros de donde Él estaría, el calor era
tremendo, pero nosotras estábamos felices por tener
la oportunidad de poder asistir a esta gran Celebración.
Sai
Baba salió aproximadamente a las 3 p.m., Su acostumbrado
caminar tan majestuoso, era un poco más lento, tenía
una expresión muy especial en el rostro, parecía
serio y feliz a la vez. A las 4 p.m. empezaron los discursos,
hubo dos oradores antes de Sai Baba, quien empezó aproximadamente
a las 4:30 p.m. Como siempre, nos dio un discurso maravillo,
lleno de enseñanzas y con mucha fuerza donde habló
sobre la Unidad de Dios con el Ser Humano, nos recordó
que somos Uno con Dios y por lo tanto somos divinos.
Su
discurso terminó aproximadamente a las 5:30 p.m. Todos
los ahí presentes, los que estábamos adentro
y fuera del Hall, comenzamos a cantar bhajans con mucho amor
y emoción, se sentía un ambiente de unidad y
compañerismo. Personas de todo el mundo, de todas las
edades, clases sociales y de todas las religiones, estábamos
ahí como verdaderos hermanos y hermanas. Todos escuchando
a nuestro Padre, tolerándonos y asistiéndonos.
El haber vivido estos momentos me da la certeza que sí
se puede lograr la paz en el mundo.
Sai
Baba, quien estaba de pie cantando con nosotros, tomó
asiento y con un movimiento de Sus manos nos invitó
a continuar cantando sin Él. Un fuerte ambiente de
expectación se sentía en todo el lugar. Mi grupo
de amigas y yo estábamos aproximadamente como a 15
metros. Swami comenzó a tomar agua antes de sacar por
Su boca el Lingam, conté cinco vasos. Las personas
entraron en una especie de histeria colectiva, todos trababan
de levantarse de sus lugares diciendo: ¡Va a sacar el
Lingam, va a emerger de Su boca, lo va a sacar! En medio de
toda esta emoción continuábamos cantando bhajans
con toda intensidad, era nuestra manera de decirle a Sai que
lo amábamos, que el gran acto de amor que Él
estaba dando era un regalo tan especial como Su propio amor.
La energía que se sentía en esos momentos dentro
del Hall era muy poderosa. Parecía que Sai estaba en
una especie de parto, mientras sonreía, sentado en
Su silla, se podía ver en Su rostro pequeños
gestos de un supuesto dolor. Muchas personas lloraban de emoción,
otras gritaban y muchas más que se encontraban fuera
del Hall trataban de saltarse las rejas para poder entrar
y ver el momento justo de la emersión del Lingam. El
Hall retumbaba por la fuerza de los bhajans, estos momentos
de tensión duraron como cinco minutos. En un momento,
Sai Baba se levantó de Su silla con un gran impulso
y de Su boca emergió un precioso Lingam de oro del
tamaño de un huevo de gallina. El Lingam emergió
de Su boca con tal fuerza que golpeó en la mesa que
Sai tenía frente a Él y después cayó
al piso, un estudiante lo levantó del suelo y lo entregó
en Sus manos.
Me
acuerdo y todavía me dan ganas de llorar de emoción.
¡Qué momento tan especial! Lo vi, vi cómo
emergió de Su boca, ¡qué bendición
ser testigo de este increíble acto de amor de Sai Baba
para todo los seres del mundo! No tengo duda, Sai Baba aparte
de ser Dios, es en Sí mismo lo mejor que sólo
Él pudo haber creado. Fue tanto el amor que sentí
en esos momentos que me es difícil de explicar. Se
siente el amor de Sai tan cerca de tu alma, es como si comprendieras
en un minuto una de las bases de Su filosofía y enseñanzas:
"Ama a todos, Sirve a todos".
Sai
tomó el Lingam de oro en Su mano y lo mostró
a todos, era increíblemente hermoso, después
lo puso sobre la mesa y se retiró por unos 10 minutos
al interior del Mandir. Recuerdo que iba caminando con un
poco de dificultad, tuve la impresión de que Sus pies
no podían despegarse del suelo, como si Él fuera
un imán. Cuando Sai Baba volvió a salir del
Mandir caminaba perfectamente. Aproximadamente como a las
7 p.m. regresó a Su casa.
Yo
me sentía realmente cansada y decidí regresar
a mi cuarto para darme una ducha y dormir por lo menos 4 horas.
A las 2 a.m. ya estaba de regreso en el Hall. No me quería
perder más de esa noche maravillosa. La fuerza con
la que se estaban cantando los bhajans era tanta que podía
escucharla desde mi habitación que quedaba a 5 minutos
caminando del Ashram. Cuando llegué al Hall encontré
a mis compañeras cantando medio dormidas, no se había
desintegrado el grupo, había mujeres de España,
Italia, Estados Unidos, Argentina, Perú, Venezuela,
Ecuador, Alemania, Singapur, Australia y México entre
otras nacionalidades más, todas cooperando para que
esta noche fuera inolvidable. Sai Baba regresó al Hall
alrededor de las 5 a.m. para darnos Su Darshan y un discurso,
durante el cual, para sorpresa de todos, con un movimiento
circular de Su mano materializó otro Lingam de oro,
aun más grande que el primero, el cual mostró
varias veces mientras hablaba. Era enorme, dorado y brillaba
muchísimo. Con sinceridad, perdí parte del discurso
pues por momentos me quedaba dormida, me desperté totalmente
cuando escuché Su voz cantando: Rama, Rama, Rama
La
celebración finalizó cuando las estudiantes
repartieron arroz dulce y salado como Prasad. No había
vuelto a probar otro arroz tan delicioso desde febrero de
1999 en el mismo día del Mahashivaratri. Este arroz
se sirve en platos de hojas secas tejidas con palillos de
madera. Después de la celebración, quedó
en el Nilayam una increíble atmósfera de hermandad
y amor, poco a poco las personas que se habían congregado
para vivir este día tan especial empezaron a marcharse.
Recuerdo que mis amigas y yo nos sentábamos en una
banquita a ver pasar los camiones llenos de gente cantando
bhajans que salían de Prashanthi Nilayam, un día
contamos más de 25. Las personas que permanecimos en
Puttaparthi fuimos retomando nuestras actividades cotidianas
de asistir a Darshan y cantar bhajans en el Hall, hacer servicio,
asistir a los Sat-Sang y a las reuniones de nuestros países.
Explosión
de amor
Días
después de Mahashivaratri, una mañana que me
encontraba en el Hall, mientras esperaba a que Sai saliera
de Su casa, pensaba en lo afortunada que era por haber vivido
la increíblemente hermosa experiencia del Mahashivaratri
y de haber visto la emersión del Lingam de oro de la
boca de mi Señor Sai. Cuando comenzó la música
y Sai Baba salió para darnos Su Darshan, mi corazón
se puso loco de amor, comencé a sentir que la repercusión
de su palpitar llenaba todo mi cuerpo, como mandando señales
a todas mis células. Era tan fuerte su latido que pensé
que iba a explotar. Cuando Sai Baba pasó por delante
de donde yo estaba le dije con mi mente y corazón:
--Sai, te amo, siento tanto amor que creo que mi corazón
va a estallar de puro amor. En ese momento, como ya me había
pasado en otras ocasiones anteriores, clarito escuché
la voz de Sai Baba que en español me decía:
--Estalla hacia todos lados.
En ese momento entendí que este inmenso amor que siento
por Sai debe fluir hacia todos los seres y objetos del mundo.
No es suficiente que uno ame únicamente a su familia
y a su Madre Tierra, ni que respete sólo sus propias
creencias. Es necesario que todo este amor fluya como agua
que va al mar, hacia todos con el mismo amor y respeto que
siento por mi Maestro y Patrón Bhagavan Sathya Sai
Baba.
"Ya
sea uno hindú, cristiano o musulmán, la Divinidad
es la misma. Todos pertenecen a la casta de la humanidad.
La Divinidad está presente en la humanidad y la Divinidad
es verdaderamente el Amor mismo. Por lo tanto, dejen que las
personas de todas las religiones consideren a Dios como Uno.
Jamás consideren a Dios dual. Jamás se consideren
cristianos, musulmanes o hindúes. De hecho, Dios es
Uno y todos los musulmanes son Uno, todos los hindúes
son Uno y todos los cristianos son Uno. Todas las personas
de todas las religiones son Una. Cuando alguien cosecha a
Dios en el campo de su corazón, es un verdadero hindú
y un verdadero musulmán. Por lo tanto, cuando llenen
su corazón de Amor, entonces podrán ser de cualquier
religión, se volverán Uno y sentirán
la unidad."
Divino Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
En Latur (Sin fecha)
Nos
vamos a Brindavan
El
primer mes de éste, el quinto viaje, estuvimos en Puttaparthi,
después Sai Baba se trasladó al Ashram de Brindavan
cerca de la ciudad de Bangalore. En 1999 había pasado
una increíble temporada en este lugar y en el 2001
sólo unos cuantos días. Se rumoraba que Sai
pasaría varios meses ahí y sí, tuve la
maravillosa experiencia de estar de nueva cuenta en este lugar
por tres meses.
Renté
una pequeña habitación en el mismo lugar donde
había vivido en 1999. Este sitio queda a cinco minutos
caminando del Ashram y hay 12 habitaciones ubicadas de manera
horizontal, frente a un sembradío que puede ser de
papas o de pequeñas florecitas anaranjadas. Aquí
vivíamos personas de Irán, Venezuela, India,
Guatemala, Israel, Rusia y México. Éramos como
una gran familia conviviendo en paz, todos devotos de Sai
Baba. Fue un tiempo maravilloso de compartir con amigos. Nos
reuníamos todas las noches, después de terminar
cada uno sus actividades del día, a hablar de nuestras
experiencias con Sai Baba, mientras compartíamos algunas
frutas, galletas y dulces.
Un
sentimiento extraño
la felicidad
Un
día de principios de abril, iba caminando después
de la sesión de Bhajans rumbo a mi habitación,
cuando de pronto comencé a sentirme muy pero muy feliz.
Al llegar a mi cuarto, el sentimiento era tan fuerte que parecía
invadir la habitación, sentía la felicidad en
todo. Barrí y sacudí mi cuarto, puse flores
y prendí incienso.
Estaba
tan feliz que de repente comencé a sentirme un poco
extraña, me di cuenta que para mí era más
fácil estar rodeada de sentimientos de tristeza que
de felicidad, pues por un largo tiempo vivieron en mi casa,
comieron de mi plato y se durmieron en mi cama. Se podría
decir que era más fácil vivir con la tristeza,
a la que conozco bien y que hasta cierto punto sé manejar.
Pero la felicidad entró a la casa, así nada
más, sin pedir perdón ni permiso. Una felicidad
total, pura, hermosa, fresca y brillante, ¡caray, qué
extraño sentimiento! Este casi olvidado sentimiento
se había escondido en un rinconcito de mi corazón
y asomando sus narices me decía:
--Aquí estoy, soy real, sucedo, soy el lapso de tiempo
que existe entre dos tristezas.
Comencé a cantar el Gayatri Mantram , en mis oraciones
invitaba a Swami a compartir estos momentos tan raros y extraordinariamente
hermosos. Estos meses en Brindavan con Sai Baba sirvieron
para ir poco a poco reencontrándome con la felicidad,
darle la bienvenida y hacerla parte de mi familia. Pienso
que ningún sentimiento puede ser total, ni la tristeza
ni la felicidad. Si me dieran a escoger me quedaría
con la ecuanimidad. Para mí es el único sentimiento
que en verdad proporciona paz interior. Prefiero una "feliz"
ecuanimidad.
Ya
no busco más
Una
mañana llegó a verme a mi habitación
una muy querida amiga mía de Tijuana, llamada Ángeles.
Venía con un gran paquete de noticias que contarme,
había decidido ir a Calcuta a hacer servicio en la
Casa de la Santísima Madre Teresa y mandar su solicitud
a la escuela de Valores Humanos de Tailandia. Me contó
todos sus planes y me invitó a ir con ella. Me quedé
pensando toda la tarde, mis sentimientos no acababan de acomodarse
¿Por qué habría de irme a cualquier lugar?
Había dejado a mi familia y mi amada tierra para ir
a ver a Sai Baba, estar con Swami es lo que yo quiero. Y no
es que estas actividades no fueran excelentes opciones, al
contrario, pero ya no busco más caminos, para mí,
por el momento, el Sadhana es estar en India con mi Sai Baba
para seguir paso a paso los procesos de autoconocimiento.
Ese
día volví a tomar la opción de seguir
mi vida sin un lugar fijo donde vivir, no podría ser
de otra manera porque sé que a los pocos meses de haber
dejado India voy a querer con todas las fuerzas de mi alma
regresar a Casa con el Padre y Madre Divino. Ya encontré
lo que estaba buscando, las respuestas a mis preguntas, el
amor que esperé toda mi vida. Me di cuenta que esos
23 meses bajo la amorosa tutela de SAI Baba habían
sido los mejores de mi vida. ¡Cuánto tiempo y
vida había pasado para llegar hasta ese día!
Es como si la historia no importara, como si toda mi vida
se resumiera a ese momento. En este momento, en este segundo,
Sai esta aquí conmigo. Eso es lo único que importa.
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