Cantando a Sai Baba "Ama a todos, sirve a todos"
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"Cantando la experiencia con Sai Baba"

Parte VII

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Y ya en México…

Recuerdo que los primeros días de abril del 2001, ya en México, dedicaba horas enteras a planear los rumbos y estrategias de una nueva vida. Los tiempos eran muy diferentes a los del año 2000, me sentía renovada y con mucha fuerza. Tenía una idea más clara de lo que es la adaptación en México, con mi familia y amistades. Fui llevando mi vida únicamente a mi ritmo: me despertaba temprano, hacía mis oraciones, meditaba unos minutos y salía a caminar el kilómetro que Sai me había indicado, repitiendo a cada paso con el corazón Sai Ram. Durante el día limpiaba la casa, preparaba la comida, ponía la lavadora y le platicaba a Sai Baba todos los planes que tenía en la cabeza.

Desde que llegué por primera vez a Prashanthi Nilayam con Sai, en enero de 1999, muchos de mis hábitos cambiaron: dejé de comer huevo, carne tanto roja como blanca, cambió mi forma de hablar y de vestir, de pensar, de actuar y relacionarme con los demás. No hubiera podido ser de otra manera, pues tenía a Dios y Sus enseñanzas todo el tiempo en mi mente y corazón. En el camino se quedaron muchas amistades, filosofías de vida e ideales. Parecía que todo se iba acomodando, cuando tiembla es que la tierra se está acomodando. En los últimos dos años mi corazón había experimentado tantas cosas, a veces tenía la impresión de que mi mente era como una gran biblioteca con todos los libros abiertos a la vez. Después de un período de intenso movimiento llegaba la calma, llegaban esos tiempos que la vida te regala en los que puedes tranquilamente voltear a ver todo lo que ha ocurrido.

Los fantasmas virulentos del miedo y la ira que me acompañaron durante el año 2000 y parte del 2001 se iban diluyendo cada vez más rápido. La curación total de este tipo de períodos en la vida, es un trabajo de todos los días. Estaba decidida a ser feliz, quería enfocar toda mi energía a seguir con el programa educativo que Sai Baba ha creado exclusivamente para mí.

Continuaba tomando unas gotas de ansiolítico al día por indicaciones del Doctor Hernández, las cuales eran como una especie de bastón. Día tras día y con la ayuda de Sai Baba me sentía más fuerte.

"La fe es como el aliento de la vida. Es imposible vivir
por un solo minuto en este mundo sin fe"
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba

Aproximadamente a finales de abril comencé a asistir al Centro Sai Baba, donde me involucré un poco más con el Grupo de Jóvenes. Me sentí muy contenta de encontrar a personas con sentimientos similares a los míos con respecto a Sai Baba y de aprender de ellos el manejo de los Centros y sus políticas. Las cosas en mi vida se iban acomodando de nueva cuenta. Sin embargo, los tres meses que estuve en México, mi único sentimiento era el de querer regresar a India con mi Sai Baba.

A finales de mayo, volví a comprar un boleto a India, simplemente quería estar allá con Él, verlo todos días cuando sale a dar Su Darshan y sentir lo grandioso de esta amistad que nos une. Mandé un e-mail en cadena a todos mis amigos devotos de Sai comunicándoles mi pronta partida y para preguntar quién iba a estar allá para esas fechas. Fue una enorme sorpresa y bendición saber que un amigo muy querido de Toluca y otra chava de México, DF, se irían conmigo.

Cuarto Viaje

Desde enero de 1999, cuando realicé mi primer viaje, hasta finales de marzo de 2001 (tercer viaje), había estado en India con Sai Baba aproximadamente quince meses, días más, días menos. El 9 de junio del 2001 llegaba a India de nuevo a ver a mi Señor, a continuar con esta maravillosa travesía de autoconocimiento que únicamente se basa en el amor. El cuarto viaje duró cuatro meses, los cuales estuvieron llenos de aprendizajes, amistades inolvidables y experiencias hermosas. En estos realicé servicio en la cantina occidental donde servía los desayunos por la mañana junto con otras mujeres voluntarias: avena, ensalada de frutas, pan con queso y tomate, con mermelada, jalea o mantequilla de cacahuate y los sábados, junto con un grupo de amigas, hacíamos pizza de papa y jitomate y después la servíamos a todos los devotos en Prashanthi Nilayam.

Fue un tiempo hermoso que compartí con viejas y nuevas amistades. Se vivía entre los latinos un ambiente de hermandad, donde hasta ir a hacer las filas representaba una excelente opción. Cualquier momento era buena oportunidad para tener un buen sat-sang , también nos reuníamos en casa de una familia de venezolanos que viven en Puttaparthi a cantar bhajans con guitarras y tambores. Se formaba un ambiente increíble con personas de Latinoamérica, una que otra Suiza, estadounidense, ingleses e italianos, todo el mundo estaba invitado.

Conferencia Mundial sobre Educare

Los primeros días de Julio de 2001 se llevó a cabo en Prashanthi Nilayam la Primera Conferencia Mundial sobre Educare. Parte del grupo de mexicanos que estábamos en ese momento en Puttaparthi nos pusimos de acuerdo y realizamos los trámites para poder tener la oportunidad de participar.

Fuimos ocho delegados y aprendimos muchísimo sobre este increíble método educativo de Sai Baba. Si dividimos la palabra Educare: Edu-care, encontramos Edu de educación y care que en español significa cuidado. El significado que Sai le da a la palabra Educare es educar con cuidado y cariño. El objetivo de este método es lograr que el conocimiento interior aflore, a través de la práctica de los valores humanos, para enriquecer la experiencia directa con el medio ambiente y lograr un equilibrio del Ser Humano con los cinco elementos que rigen la naturaleza: fuego, aire, agua, tierra y éter. Cuando existe un verdadero equilibrio entre el corazón Humano y la naturaleza, es decir, con uno mismo y con el entorno, podrá existir coherencia entre el conocimiento interior y el libresco, que es el que se adquiere en las escuelas, esto facilitará enormemente que el Ser Humano armonice consigo mismo y con la sociedad.

Durante la conferencia Sai Baba concedió a los delegados la increíble oportunidad de tener lugares preferenciales, a Linda y a mí, en varias ocasiones nos tocó primera fila. Linda es la chava con quien había llegado de México y que sin importar mucho nuestra diferencia de edades, unos 15 años, fue una compañera excepcional en este viaje de quien aprendí muchísimo. Compartir con Linda su primer viaje y la Conferencia fue muy interesante y divertido. Casi un año después, en noviembre del 2002, la vería vestida con un hermoso sari blanco recibiendo de manos de Sai Baba el diploma por haber concluido satisfactoriamente el curso de Valores Humanos que se imparte en Tailandia.

Te dedico una Canción

El día del Discurso de clausura de la Conferencia, me tocó un magnifico lugar sobre el mármol blanco, que se encuentra exactamente a la mitad del Sai Kulwant Hall, que es donde acostumbran sentarse los estudiantes de Sai Baba. Estaba junto a la alfombra roja de Sai, es lo más cerca que he estado de la alfombra, recuerdo que antes de que Swami saliera de Su casa, yo me hacía la disimulada, volteaba a ver a todos lados, como cuidándome las espaldas, para poder acercarme un centímetro cada vez más, hasta que mis manos tocaron la alfombra, entonces ahí me quede muy quietecita. Estaba segura que Sai se acercaría a mi lugar, pero en ese momento caí en la cuenta de que no llevaba ninguna carta para ofrecerle y le pedí una hoja de papel a mi compañera de junto. Escribí a Sai Baba una canción que le había compuesto inspirada en el amor por Él y que mi amigo Eugenio de Toluca, había musicalizado con su guitarra.
¡Ay Dios! quiero hablarte, quiero decirte
Que me escucharas, mírame aquí
Tomar tu mano, llévame lejos donde Tú, vives mi corazón
Nunca te vayas, quédate cerca, ¡Oh mi Señor!
No hay invitación para ti
Quiero quedarme en tu cabello
Seguir tus huellas
Cuida mis pasos
Voy hacia ti
Nunca te vayas, quédate cerca, ¡Oh mi Señor!
No hay invitación para ti

En una entrevista, Sai Baba nos dijo que Él vivía en nuestro corazón, que ahí hay una silla especialmente reservada para Él siempre, que Él no necesita invitación para vivir ahí. Cuando Sai Baba salió a darnos su Darshan, caminó sobre Su alfombra, Se paró exactamente frente a mí y se me quedó mirando con gran ternura, en ese momento extendí la hoja de papel que tenía el titulo en español: "Te dedico una canción". La tomó suavemente y a cambio me regaló la mejor de Sus sonrisas. Me sentí feliz de saber que le había gustado la canción y que la aceptaba con el mismo amor con el que había sido escrita y musicalizada. Vivir esta experiencia fue la más hermosa confirmación de que Sai Baba siempre acepta cualquier ofrenda que se le haga con amor, por más pequeña que ésta parezca.

Cambios en el Darshan del Avatar

Aproximadamente una semana después de concluida la Conferencia, el 5 de Julio, se celebró en Prashanthi Nilayam el día de Gurúpurnima --la luna llena del Gurú--, un día dedicado al Gurú. Recuerdo que me encontraba en la pequeña explanada que hay entre el Hall y la casa de Sai, con Linda y Ananta Sundari, una gran amiga de Venezuela que tiene la gracia de vivir en Puttaparthi y quien fue una de las primeras personas que conocí en India. Encontramos lugar en la pequeña barda que delimita el jardín de la casa de Swami, ahí estábamos las tres, felices de compartir el discurso que Sai ofrece año con año en este día.
Cualquier cambio significa una innovación, una mejora, Dios también hace cambios en Su aparente rutina, pues ese día, en este discurso el Avatar anuncio que Haría un cambio muy importante:

"Puede que se sientan adoloridos por lo que les voy a decir, pero me siento feliz de hacerlo. A partir de hoy, no daré más Padanamaskar a nadie porque ustedes y Yo somos Uno. Dios está presente en todo."

"Easwara Sarva Bhutanam"
"Dios es el morador interno de todos los seres"

"Comprendan esta verdad. De hoy en adelante He resuelto no dar Padanamaskar a nadie. Ustedes pueden hacerlo a sus padres porque ni ellos ni ustedes están conscientes de que Dios está en todo, pero en vista de que Yo sé la verdad, la cumpliré. El mismo Atma está presente en ustedes, así que nadie necesita hacer Padanamaskar a nadie. Si aun así, ustedes desean hacer Padanamaskar, háganlo mentalmente. Junten sus palmas y digan: 'Swami, te ofrezco mis sentidos a Ti'. Esto es suficiente. No necesitan tocar Mis Pies para hacer el Padanamaskar. Comprendan la verdad de que Dios está en ustedes y actúen de acuerdo a ello. Si a alguien se le concede Padanamaskar, otros se sienten celosos. Estoy eliminando la práctica de dar Padanamaskar sólo con el objeto de que en ustedes no se despierten tales sentimientos de celos. Dondequiera que se encuentren ofrezcan Padanamaskar mentalmente. Esto me hace feliz. Les he dicho esto muchas veces, pero ustedes no lo han llevado a la práctica. El tocar los Pies de Swami y alabarlo son prácticas equivocadas. Desde este Gurupurnima, desarrollen sentimientos sagrados y disfruten de la Paz y de la Bienaventuranza Suprema."

Divino Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Celebraciones de Gurupurnima
Prashanti Nilayam
5 de Julio de 2001


Para las personas que estábamos ahí presentes, escuchar esto fue de gran impacto, pues esta era una práctica que se venía llevando a cabo por más de sesenta años. La práctica del Padanamaskar o tocar los pies del Gurú con respeto y amor es una parte de la tradición Hindú, es un hermoso acto de humildad que el discípulo tiene con su Maestro, o bien, los hijos con sus padres. Yo le hago Padanamaskar a mi Abuela María, pues ella es mi Gurú. Ahora sé que el amor puede más que cualquier práctica y que todos, de una manera o de otra, somos Gurús y discípulos a la vez.

Octava Entrevista

Una semana después de Gurupurnima, el 13 de julio, Sai Baba concedió a los 14 mexicanos que estábamos en el Nilayam una entrevista, que sería para mí, la octava. En esta ocasión se dirigió al grupo de mujeres, las cuales se encontraban en primera fila. Recuerdo que ese día no fui a hacer filas y estaba sentada en los últimos lugares del Hall. Cuando vi que Sai se acercaba a mi grupo y hablaban, me levanté lo más rápido que pude y, llena de emoción, corrí a través del Hall para llegar a la veranda.

Ya dentro del cuarto de entrevistas, Swami, con un pequeño movimiento circular de Su mano derecha, materializó Vibuthi y dio a todas las mujeres. Por Su gracia volví a quedar en el lugar junto a Su silla marrón que gira. Compartimos la entrevista con dos alemanes y una pareja de hindúes. Swami se dirigió primero a las personas de Alemania, les preguntó sobre sus estudios y actividades, escuchó sus respuestas e inmediatamente después volteó conmigo y en un tono serio, me preguntó:
--¿Dónde está tu esposo?
¿Cómo iba a saberlo? Si me la pasaba yendo y viniendo de India a México y no había conocido a nadie que llamara mi atención durante los tres meses que estuve en México, desconcertada le respondí:
--No lo sé Swami, sólo Tú lo sabes, pero yo también quiero saberlo, dime. Ante lo cual solo dijo:
--Yo sé, están separados.
Qué cosa tan extraña, ¿cómo podía estar separada de alguien al que no conocía?, A menos que nos hubiéramos conocido en otra vida, francamente no entendía nada con respecto a este asunto del esposo.

Entrevista privada

Sai Baba comenzó a llamar por separado a pequeños grupos de dos y tres personas para entrar al cuarto de entrevistas privadas. Linda y yo fuimos las últimas en entrar de los grupos de mujeres, puesto que primero llamó a todas las mujeres y luego a los hombres. Esta era la primera vez que entraba a una entrevista tan privada, solamente Sai Baba, Linda y yo. Recuerdo que entré a aquel cuarto feliz, con la cabeza y el corazón llenos de preguntas, pero a la vez muy expectante de lo que Sai me pudiera decir. Tiempo después comprendí que aunque uno tenga muchas cosas que decir a Sai, lo realmente interesante es lo que Sai tenga que decirnos, puesto que nuestras peticiones y preguntas Él ya las conoce de antemano. Aunque uno quiera no puede sorprenderlo, es realmente hermoso dejarse sorprender por Él, no sólo en una entrevista sino en la vida misma.

Días antes de tener la entrevista, mientras platicaba con mis amigos recuerdo que les decía:
--Cuando Sai nos reciba tengo tres asuntos que tratar con Él --y los mencionaba uno a uno siempre en el mismo orden. Yo solamente bromeaba, mientras me hacía la ilusión de que Sai nos recibiera puesto que nadie sabe realmente cuándo va a tener una entrevista. Durante la entrevista privada Swami trató uno a uno los asuntos que yo había dicho y en el mismo orden, y no es que alguno de mis amigos le hubiera ido con el chisme, es que Él simplemente lo sabe todo.

Durante los momentos de la entrevista, Linda y yo éramos como dos niñas totalmente felices ante la presencia de nuestro Padre y Madre Universal. Yo me sentía llena de confianza, podía ser yo misma, no había nada que ocultar a Aquel que todo lo sabe, estaba sentada a Sus pies de loto, muy cerca. Recargué mi brazo en uno de los sillones que está junto a Su silla, de manera de que mis dos manos quedaran a pocos centímetros de donde Él estaba sentado y lo veía, mis ojos se llenaban de paz y contento, mi alma bailaba de gozo dentro de mí. Swami me miró dulcemente sentado desde Su sillón y me preguntó:

-- ¿Cómo estas? ---inmediatamente me acordé de mi primera entrevista cuando Él me hizo la misma pregunta y del "feliz" tan mediocre que había contestado y le dije con una enorme sonrisa:
--Muy, muy feliz Swami --y era verdad, los tiempos habían cambiado y mis fantasmas se habían disuelto en el aire, realmente estaba muy feliz con mi vida, pero sobre todo con Su amor y cercanía.
Después de esto se dirigió a Linda para preguntarle sobre sus actividades, escuchó su respuesta atentamente, volvió a voltear conmigo y me dijo:
--Tú tienes muy, muy malos pensamientos, piensas mucho en el pasado y en el futuro. Tú te vas a casar muy pronto --en ese momento, le pregunté por un Caballero que conocía en México, y no porque estuviera enamorada ni mucho menos, sino porque pensé que probablemente sería un buen prospecto. Pero Swami sólo me dijo que él era un buen hombre, nada más. El tiempo se encargó de darme la respuesta y no, realmente no era él.
Después de esto le pedí permiso a Sai para quedarme hasta el mes de octubre y tener la oportunidad de volver a pasar mi cumpleaños en el Nilayam con Él, a lo cual contestó:
--Octubre, está bien.

De nuevo volvió a dirigirse con Linda, mientras hablaba con ella, yo lo veía cómo Se movía, cómo hablaba, recuerdo que recargué mi barbilla en mi mano con el puño cerrado y lo veía, lo contemplaba desde tan cerca, casi rozándole la túnica. Es como si el tiempo se detuviera, no hay pasado ni futuro, ni pensamientos, sólo el amor que da la contemplación y la meditación en el Avatar, es un encuentro de alma con alma, ese segundo de eternidad basta. Con únicamente una mirada Suya, yo me quedo a Sus pies, con sólo una palabra me quedo cien años más y con un pequeño roce de Su túnica anaranjada mil años. Con Su amor me quedó toda la eternidad.
Cuando Sai volteó de nuevo conmigo, se me quedó viendo lleno de ternura, lo miré a los ojos y le dije:
--Te quiero mucho Swami
Él sonrió muy dulcemente y me dijo:
--Yo te di ese anillo, le falta una piedra --a lo cual contesté:
--Sí, Swami, ¿por qué se cayó?
Fue entonces que Swami me explicó el por qué se había caído la piedra y por la razón que me dio, sé que el verdadero significado de cuando esto sucede es únicamente del conocimiento de Sai Baba y que es muy diferente para cada cual.

Durante la entrevista Sai me vio a los ojos de muchas diferentes maneras: fijo y serio, como cómplice, como mi más íntimo amigo, como mi querido Maestro, todas hermosas y a su tiempo. Solamente Él sabe con certeza qué efecto tiene Su mirada en cada uno de nosotros, pero estoy segura que no ve a la persona, ve más allá, Su mirada traspasa la piel, la carne y los huesos hasta llegar al alma. Sai Baba es la personificación del amor y la rectitud, es para mí el mejor Ser que pisa el planeta y obviamente el más amable, dulce y caballeroso.

De repente Sai Baba Se levantó de Su sillón, dio unos pasos y Se dirigió hacía la cortina que divide el cuarto de entrevistas privadas del otro. Supe que la entrevista había terminado, pero aun faltaba uno de los tres asuntos que quería tratar con Él. Me decidí en un segundo y llamándole desde mi lugar, le pregunté rápidamente por un proyecto que había pasado horas planeando junto con los hermanos Eugenio y Guillermo Medina, de Toluca, México. Para mi enorme sorpresa y contento, Él respondió afirmativamente, podía decir que con gran satisfacción, pues antes de salir del cuarto de entrevistas privadas, me dijo con mucho entusiasmo:
--Sí, el proyecto ya empezó. Te voy a dar una túnica.

Yo me quedé muy sorprendida y feliz, contagiada por Su entusiasmo, todavía sentada en el piso, comencé a llorar sintiéndome colmada de bendiciones. En una ocasión, una amiga me dijo que no se puede experimentar la Ananda --felicidad total-- sin una previa disciplina espiritual y que aun así es muy difícil de lograr. No estoy de acuerdo con esto, simplemente porque en mi experiencia no hay otra palabra que describa el sentimiento que uno puede llegar a tener estando tan cerca del Avatar.

Sai Baba, Linda y yo regresamos al cuarto de entrevistas junto con los otros mexicanos. Recuerdo que mientras Sai terminaba de recibir a los caballeros en entrevista privada, yo no dejaba de llorar de emoción. La mente y el corazón trabajan a diferente ritmo y en esos momentos me era difícil asimilar lo increíble que había sido la entrevista privada, me sentía sumamente conmovida y feliz por haber tenido la bendición de aquella cercanía con El Señor del Universo.

La Túnica anaranjada de Bhagavan

Las razones por las cuales Sai Baba obsequia Sus túnicas pueden ser tan variadas como seres hay en el mundo. He sabido de personas a las que Swami les da una túnica e instrucciones de cómo utilizarla. Todos los casos son aparentemente diferentes porque cada uno tiene un tratamiento especial por parte de Sai Baba, pero el mismo fin: amor. La primera túnica que vi en mi vida es la que Sai le obsequió a mi Abuela María, la cual le dio junto con la promesa de tener larga vida. La Abuela también tiene una medallita de plata con el rostro de Sai en relieve por un lado y por el otro el símbolo del OM --sonido primordial del Universo, según la Religión Hindú--, que Sai le dio en uno de sus doce viajes y más de veinticinco entrevistas. Siempre lleva ambos objetos con ella, dice que Sai se las dio como una protección especial, y sí, ella tiene noventa y tres años y no se le ha olvidado cómo cantar y bailar y dar amor siempre a manos llenas.

Sai terminó de dar las entrevistas privadas y cuando finalmente iba a sentarse en Su silla marrón que gira dijo, como recordando algo:
--Aaahh… ¡el proyecto! --acto seguido entró a un tercer cuartito, donde guarda las túnicas y salió con cuatro entre los brazos, tomó la primera y extendiendo Su mano derecha, me la dio mirándome a los ojos, con la mejor de sus sonrisas. ¡Qué maravilla! ¡Qué bendición tan grande!

Tomé la túnica con ambas manos. Cerré los ojos y la apreté fuertemente contra mi pecho. En ese preciso momento recordé un maravilloso episodio del Ramakatha , cuando Rama va a la selva exiliado por 14 años y su hermano menor Bharata queda al frente de la cuidad de Ayodia . Por el inmenso amor y devoción que sentía por Rama, Bharata declara que gobernará únicamente con las Padukhas -sandalias-- de Rama sobre su cabeza.

Recordando este maravilloso ejemplo de amor, de manera casi mágica, llevé la túnica sobre mi cabeza, y le dije a Sai en mi corazón:
--Nunca sin Ti, nunca gobernaré mis sentidos, ni dirigiré mis pasos sin Ti, Tú eres quien gobierna mi vida con Tu amor y protección.

Cuando abrí los ojos, Sai había terminado de repartir las otras tres túnicas, estaba sentado en Su silla marrón y me miraba fijamente con una enorme sonrisa. Me le quedé viendo a los ojos y Él, muy entusiasmado, moviendo Su diestra de adelante para atrás con movimientos suaves y cortos, mostrando la palma de Su mano, en señal de bendición tres veces, me dijo:
-- Buena niña, buena niña, muy, muy buena niña.

Como siempre, de todos los increíbles momentos que Sai me ha regalado, cuando me dice que soy buena niña es el mejor de todos, porque me da la fe y confianza que necesito en mis procesos, llena mi corazón de paz y seguridad.

El estornudo de Swami

En un momento, en que Sai hablaba con las personas de Alemania, de repente estornudó, ante lo cual, inmediatamente le dije:
--Salud Swami --hasta días después caí en la cuenta de que le había deseado salud a la Divinidad. ¡Qué barbaridad! Pero en ese momento Swami me contestó muy divertido, como bromeando conmigo:
--¿Qué? ¿Eres de Alemania? A lo cual respondí con una mueca de cuando uno mete la pata:
-- No, no, no, Swami, soy mexicana. Él, solo sonrió y dijo:
-- ¡Ahhh!

El nuevo anillo

Momentos después, Sai volteo a verme desde Su silla marrón y me dijo:
--Yo te di ese anillo. ¿Dónde está la piedra? --lo cual me extrañó un poco porque ya habíamos hablado sobre el anillo en la entrevista privada y encogiendo los hombros le respondí:
--En el baño Swami --¿qué otra cosa le podía decir, si se me había caído en el baño?. Ante lo cual, Él en un tono muy bromista, dijo como imitándome:
--En el baño Swami. Y haciendo un ademán con Su mano derecha, me dijo:
--Dame tu anillo.

Lo cual hizo al momento, pero francamente no tenía expectativas sobre el anillo, no importaba si lo arreglaba, lo desaparecía o me daba otros tres, yo solamente estaba sumergida en Su Gloria, en Ananda, lo veía y ni siquiera podía pensar, sólo sentía que ese inmenso amor que nos tenemos llenaba la habitación. Cuando lo tomó entre Sus manos, lo miró detenidamente, la expresión en Su rostro fue como de desconcierto. Hacía diecisiete meses que Él me había entregado un flamante anillo, el mismo que le devolvía doblado, manchado e incompleto. Lo mostró a las personas que estaban ahí preguntándoles cuántos diamantes veían, a lo cual todos contestaron que veían dos. Sai Baba puso el anillo a la altura de Su boca, sopló tres veces y en Sus manos apareció un hermoso anillo de oro amarillo pero en lugar de dos diamantes ahora eran tres y con el aro del doble del tamaño original.

Swami me llamó para que me acercara con un movimiento de Su mano y entregarme el nuevo anillo. Me hinqué ante Él y le mostré ambas manos con los dedos abiertos para que lo colocara en el dedo que escogiera. Sai tomó mi dedo meñique con Sus dedos y jalando mi mano muy suavemente. Colocó el anillo en el dedo anular de mi mano derecha. Desde que Swami me dio el primer anillo en 1999, el cual colocó en mi dedo índice derecho, hasta ese día me quejé casi todo el tiempo porque me quedaba sumamente apretado. Ahora es muy grande, tanto que tengo que usar otra argolla para sostenerlo y que no se caiga. Cuando volvía a sentarme, Swami dijo a los presentes como explicando la situación:
--Es que a ella le gustan de tres. Y sí, la verdad es que cuando veía mi anillo con sólo dos piedras, decía:
--Pobrecito, parece que está tuerto.

Pídanme a Mí

Casi al final de la entrevista, Sai volteó a ver a una señora fijamente y le dijo:
--¿Qué? ¿Qué es lo que quieres? Tú también quieres una túnica ¿verdad? --ante lo cual la señora desde su lugar le respondió tímidamente:
--Sí Swami.
Sai, le contestó utilizando un tono de voz serio:
--Pídanme, pídanme lo que necesitan, pídanmelo a mí, para eso estoy aquí.
Acto seguido, Sai volvió a entrar al interior del tercer cuartito y salió de nuevo con más túnicas, de las cuales le dio una a la señora a quien le había preguntado. Sai se levantó de Su silla marrón, la entrevista había terminado, todo salimos de aquel cuarto felices. Swami repartió siete túnicas entre las mujeres, materializó anillos y firmó fotos, pero sobre todo nos dio muchísimo amor, como siempre.

Después de la entrevista vinieron tiempos maravillosos, para compartir con amigos la aventura que es vivir en Puttaparthi. Poco a poco, iba conquistando nuevamente la confianza en mis pasos por el mundo y en la travesía que día con día me acerca más a Dios.

Un nuevo enfrentamiento, una nueva victoria.

A principios de agosto, una mañana después del Darshan, me quedé en el Hall para meditar sobre cómo se iban desarrollando las experiencias en el viaje y hacer un ejercicio de auto-indagación. Cuando uno se encuentra en Prashanthi Nilayam, es muy común que a veces se tenga la sensación de que los procesos se aceleran, por esto es muy recomendable hacer un recuento todos los días sobre las vivencias y acontecimientos. Hablar amablemente con uno mismo es muy buen Sadhana.

Esa mañana mientras meditaba, de repente sentí que todos los fantasmas virulentos, quienes fueron mis fieles compañeros en el año 2000, comenzaban a rodearme, era como si dieran vueltas en el aire y sentí miedo otra vez. Era el instante ideal para que éstos asomaran sus narices, pues estaba en los momentos de tomar seguridad de las derrotas y triunfos del aprendizaje. En esos momentos y ya harta ante la situación de mi vulnerabilidad, me quedé ahí como aferrándome al mármol del Hall y me dije:
--No, ya no, ¡ya basta!, esto no es más fuerte que yo, en mí tengo toda la fuerza para poder vencer, Sai Baba está aquí conmigo y juntos vamos a terminar con esto de una vez por todas.

Lo que no sabían estos fantasmas es que mi alma guerrera estaba despertando definitivamente y que no estaba dispuesta a dejarse vencer una batalla más. La estrategia fue que cada vez que estos fantasmas regresaban, hacía un esfuerzo por entenderlos más, y ya para este momento conocía sus puntos débiles y la poción mágica para hacerlos más pequeños. Tuve la fe y la confianza en Dios y en mí misma para enfrentarme a ellos, mirarlos de frente, luchar y finalmente vencer, terminando así, en ese instante, con la fantasía terrorífica que mi propia mente había creado.

Yo no sé si vuelvan algún día, es posible, pero lo cierto es que con la ayuda de Sai, cada día soy más fuerte. El 12 de septiembre del 2001 por la gracia de mi Señor Sai Baba y ya harta de utilizar el supuesto "bastón", que representaba el ansiolítico, suspendí totalmente el medicamento, el cual no he vuelto a tomar hasta el sol de hoy.

El regalo de Sai Baba

Un día en la mañana que caminaba por Puttaparthi, se me ocurrió pedirle algo a Dios:
-- Dios, hazme un regalo.
Ese mismo día al atardecer asistí con mis amigas a un sat-sang, que regularmente son ofrecidos dentro del Ashram, es un hermoso servicio que realizan las personas que llevan muchos años viviendo al lado de Sai Baba y tienen muchísimas anécdotas muy interesantes que aportar. Asistir a este tipo de reuniones, casi siempre es una increíble oportunidad para aprender algo nuevo. Llegamos al Sat- Sang que ofrecía el traductor oficial de los discursos de Sai Baba para las personas de habla hispana, cuando comenzó a hablarnos, fue una enorme sorpresa, pues en su introducción, dijo:
--"El regalo de Bhagavan Baba es que sepamos que todo lo que sucede es Su voluntad".
¡Qué hermoso regalo!, en esos momentos comprendí que todos aquellos meses de lucha, de triunfos y supuestos fracasos con mis fantasmas interiores, habían sido la voluntad de Sai y que también eran un regalo, uno que me permitía seguir aprendiendo sobre lo maravilloso que es el Ser Humano y comprender que todos los días que Dios me regala para vivir son una oportunidad para seguir creciendo.

"Hoy en día el hombre no debe aspirar a la felicidad. Y tampoco a la aflicción. De hecho, la felicidad y la aflicción son de naturaleza transitoria. El deber del hombre es realizar la divinidad en la unidad de la felicidad y de la aflicción. Aun cuando se sientan animados ante la perspectiva de la felicidad, encontrarán la aflicción. Similarmente, aunque se sientan deprimidos debido a la aflicción, la felicidad les está haciendo señales. Desde tiempos antiguos, los grandes rishis hicieron esfuerzos por elevarse por encima de estos sentimientos de felicidad y de aflicción. Reconocieron el hecho de que era sólo en tiempos de aflicción que se manifestaba la naturaleza divina que el ser humano tiene dentro de sí. Más que la felicidad, es la aflicción la que ayuda al hombre de varias maneras. 'La felicidad no surge de la felicidad' (Na Sukhath Labhathe Sukham) Sólo de la aflicción surge la felicidad. La principal fuente de felicidad en el hombre es la aflicción. De la misma forma como acogemos a la felicidad, debemos también acoger a la aflicción."
Divino Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Clausura de la Conferencia Internacional de Seva
Prashanti Nilayam, Sai Kulwant Hall
23 de julio de 2002

La fiesta sorpresa y el regreso a México

El 3 de octubre tuve la bendición de festejar por tercera vez consecutiva mi cumpleaños en el Nilayam. En esta ocasión mis amigos se organizaron a escondidas para preparar una estupenda fiesta sorpresa, donde presentaron una hermosa obra de teatro, la cual contaba la historia de una princesa que se fue a mares lejanos tratando de encontrar el amor. Fue uno de los mejores festejos que he tenido en mi vida. El 9 de octubre, después de cuatro meses de volver a tener la maravillosa experiencia que es vivir en Puttaparthi y de ver a Sai Baba todos los días salir de Su casa para darnos Su Darshan, dejé el Nilayam con el corazón lleno de amor y con la única esperanza de regresar muy pronto.

Quinto viaje

El 12 de febrero del 2002, menos de cuatro meses después de mi última partida de India, regresé a Prashanthi Nilayam nuevamente. Tenía la impresión de que sólo había ido a México a pasar las fiestas de Navidad con mi familia, algo así como ir de vacaciones. En el camino de tres horas desde Bangalore hacia Puttaparthi pensé en tantas cosas, en cómo mi vida había llegado hasta ese momento… ¿Quién era realmente? ¿Qué hacía ahí? ¿Hacia dónde guiaba mis pasos El señor del Universo?
Todas estas preguntas brincaban en mi mente de un lado a otro, como manada de changos en una selva. Por un momento llegué a pensar en la posibilidad de que me estuviera equivocando en cuanto a cómo había llevado mi vida en los últimos cuatro años, siempre brincando de México a India como gitana sin hogar.

Volver a ver a Swami

Llegué a Puttaparthi, conseguí una habitación en un hotelito, me di una ducha, me vestí toda de blanco con mi hermosa pañoleta mexicana y caminé hasta el Ashram. Llegué justo a la hora del Darshan de la tarde. Al cruzar la puerta principal escuché la hermosa música que nos avisa que Sai Baba va a comenzar Su Darshan. Con ayuda de las Sevadales entré al Hall, caminé apresuradamente y encontré un lugar a un costado del Mandir. Había estado más de quinientas veces en este lugar a lo largo de aproximadamente 19 meses de vivir en India bajo la amorosa tutela de Sai Baba, pero nunca antes había visto el Hall como ese día: parecía ser más grande, más majestuoso, lleno de paz, con una serena atmósfera de amor y silenciosa espera.

Cuando finalmente logré acomodarme en mi lugar, ponerme los lentes y concentrar mi corazón, apareció Swami, caminando suavemente de Su casa rumbo al Hall. El impacto fue total para mí, absolutamente majestuoso y feliz, Sai Baba caminaba y aunque daba pasos firmes parecía como si flotara. Me dio la impresión que las notas de la melodía bailaran de gozo ante la grandiosa presencia del Señor del Universo.

En ese momento todas las dudas de mi corazón y mente encontraron respuestas sobre mi forma de vivir y la razón de mis viajes. Comprendí que de una manera o de otra, yo misma había elegido los caminos por los que me va llevando esta travesía, tuve la seguridad de que si volviera a vivir, volvería a elegir este mismo rumbo mil veces. Hacía sólo unos meses que no veía a Swami físicamente y bastó un segundo de contemplarlo al caminar para comprender por qué contra viento y marea, cada célula de mi ser dice que: Sai Baba es mi vida, el Señor que está sentado en una silla de madera en mi corazón, El que no necesita invitación, El que cambió mi vida dándome una segunda oportunidad, El mejor Patrón del mundo.

Todo es verdad

A los pocos días de haber llegado a Prashanthi Nilayam, una tarde en la que estaba sentada en el Hall esperando para recibir el Darshan de Sai Baba, recordaba algunos momentos de mi vida, donde solamente la fe me sostuvo:
En la vez que sorprendí fuertemente a mi familia, cuando les dije que para mí Sai Baba era el Padre y Madre Universal caminando sobre la tierra. Cuando le dije a mi madre que me casaría pronto porque Sai Baba así lo había dicho. En los cursos de desarrollo empresarial donde había hablado de Él y de Su perfecto método educativo. En la vez que mi terapeuta me dijo: el problema es que tu corazón es totalmente anaranjado, sólo es Sai Baba. Cuando una de mis mejores amigas me gritó que yo estaba loca por pensar que ese Señor con cabello alborotado era Dios. Mientras pensaba en todos estos momentos, Sai Baba pasaba delante de donde yo estaba, y de nuevo ocurrió lo mismo que el día de mi primera entrevista, cuando escuché la voz de Sai en mi cabeza, volví a escuchar la misma voz que claramente me decía:
--"Todo es verdad, no estás sola en tu jornada"
Sentí un escalofrío por todo el cuerpo, se me comenzaron a rodar las lágrimas, fue como si Sai me estuviera diciendo: te vi, te escuché, siempre estoy contigo, dame tus acciones y déjame sus resultados a Mí, Yo te amo. En ese momento alcé la mirada, Él pasaba justo frente a mí, observé como un hermosísimo halo de luz rosada y transparente flotaba y se mecía en Su Corona de Pelo, una pequeña nube circular con la silueta de Su rostro se desprendió del halo mientras Él seguía Su recorrido y se disolvió en el aire a los pocos segundos. Nunca he sido de ver o escuchar cosas paranormales ni muchísimo menos, pero estoy segura que lo que oí y vi fue totalmente real. Para mí fue un hermoso regalo de bienvenida que Sai me dio, pues sentí en el corazón que me decía:
--Bienvenida, estás en casa de nuevo.

El Mahashivarathi del 2002… a esta fiesta sí me invitaron

"Todos ustedes están aquí. ¿Les he enviado alguna tarjeta de invitación? El magneto de Mi Amor les ha atraído a todos aquí. La suprema propiedad de Bhagavan es el amor - el amor ilimitado. Bhagavan no está interesado en ninguna otra propiedad. No hay riqueza en ninguna parte que exceda esto."
Divino Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Festividad de Onam
Prashanti Nilayam, Septiembre 10, 2000


El Grupo Internacional de listón amarillo

Días antes del Mahashivaratri --noche auspiciosa del Señor Shiva, donde Sai Baba hace emerger de Su boca un Lingam de oro--, se reunió el grupo de Latinos que estábamos en ese momento en Puttaparthi, con el objetivo de organizar un solo grupo para poder entrar al Hall ese día, ya que en esta ocasión en especial, hay una gran cantidad de gente, la mayoría de India, por ser una celebración representativa del Hinduismo. Conforme se acercaban los días para el Mahashivarathi, celebramos varias juntas y en cada una el número del grupo fue aumentando, ya no éramos únicamente latinos, había personas de Francia, España, Italia, Inglaterra, Rusia, Estados Unidos y Japón. Fue la primera vez que he visto un grupo internacional de esta magnitud --aproximadamente 400 personas--.

Todos cooperando con mucha disciplina, planeábamos cómo mantenernos unidos y dar asistencia especial a las mujeres con niños y personas mayores. Convinimos en vestirnos todos de blanco y utilizar un listón amarillo que colgaría del cuello para identificarnos. Una vez organizados nos encontramos con la situación de que se requería un permiso especial para poder entrar como grupo al Hall.

Un caballero de Venezuela, junto con otras personas latinas, tomaron la iniciativa de ir a hablar con las autoridades correspondientes para lograr el permiso y sí, Swami por este conducto concedió el permiso. Las autoridades del Ashram estaban realmente sorprendidas puesto que nunca antes en la historia de Prashanthi Nilayam se había formado un grupo de esta magnitud y características en menos de una semana.

Del lado de las mujeres, el grupo de latinas estuvo encargado de realizar el servicio de organizar las filas para entrar al Hall y de la seguridad dentro del mismo. Es impresionante ser Sevadal de seguridad dentro del Hall. Realizando este servicio pude entender a los grupos de Sevadales que llegan mes con mes a Puttaparthi, de todas partes de India para hacerse cargo de la seguridad, limpieza y preparación de alimentos dentro del Ashram. La seguridad dentro del Hall es uno de los servicios que más requiere de atención y paciencia, pues se tiene que estar al pendiente de más de 500 personas a la vez: viendo quién se levanta de su asiento y por qué, asistiendo a las personas que requieren alguna información o que se sienten indispuestas.

El día 12 de marzo a las 3:45 a.m. entramos al Hall aproximadamente 250 mujeres en orden y en silencio, vestidas todas de blanco y con el mismo listón amarillo, de lado de los hombres alrededor de 150. El grupo se empezó a acomodar desde la fila 7, mirando de frente al Mandir, frente de donde Sai Baba daría Su discurso, excelente lugar. Aproximadamente a la hora acostumbrada, Swami salió a darnos Su Darshan y después de dar Su recorrido se sentó en Su silla, hasta adelante y en medio del Hall, frente a la estatua de Ganesha que está a las afueras de la entrada principal del Mandir. Fue un Darshan bellísimo, los estudiantes cantaron dulcísimas canciones que hablaban del Señor Shiva y del Lingam, Sai sonreía feliz.

Después de aproximadamente 40 minutos de cantos, Sai Baba se levantó de Su silla e indicó que se repartiera prasad - comida dulce o salada que se ofrece a Dios - para todos, a mí me tocó uno de leche con pistache. Él personalmente les dio a los estudiantes.

Cuando Sai lanzaba los pequeños dulces al aire, estos brillaban con la luz del sol, se me figuró que era como si de Sus manos salieran lucecitas de colores. Poco antes de las 9 a.m. terminó la primera parte de la celebración. El grupo internacional del listón amarillo fue el primero en entrar al Hall y el último en salir de él esa mañana, siempre en perfecto orden.
El grupo tenía que reunirse nuevamente a las 11:30 a.m. para volver a entrar al Hall de la misma manera. Y así lo hicimos pero en esta ocasión del lado de las mujeres éramos muchísimas más, ya que un número considerable de personas que no estaban inicialmente en el grupo se unieron a él. Nos formamos en filas frente a la casa de Sai Baba, éramos más de 300 mujeres occidentales. Entramos al Hall alrededor de la 1 p.m., nuevamente, por gracia de Sai nos tocó muy buen lugar, aproximadamente a 15 metros de donde Él estaría, el calor era tremendo, pero nosotras estábamos felices por tener la oportunidad de poder asistir a esta gran Celebración.

Sai Baba salió aproximadamente a las 3 p.m., Su acostumbrado caminar tan majestuoso, era un poco más lento, tenía una expresión muy especial en el rostro, parecía serio y feliz a la vez. A las 4 p.m. empezaron los discursos, hubo dos oradores antes de Sai Baba, quien empezó aproximadamente a las 4:30 p.m. Como siempre, nos dio un discurso maravillo, lleno de enseñanzas y con mucha fuerza donde habló sobre la Unidad de Dios con el Ser Humano, nos recordó que somos Uno con Dios y por lo tanto somos divinos.

Su discurso terminó aproximadamente a las 5:30 p.m. Todos los ahí presentes, los que estábamos adentro y fuera del Hall, comenzamos a cantar bhajans con mucho amor y emoción, se sentía un ambiente de unidad y compañerismo. Personas de todo el mundo, de todas las edades, clases sociales y de todas las religiones, estábamos ahí como verdaderos hermanos y hermanas. Todos escuchando a nuestro Padre, tolerándonos y asistiéndonos. El haber vivido estos momentos me da la certeza que sí se puede lograr la paz en el mundo.

Sai Baba, quien estaba de pie cantando con nosotros, tomó asiento y con un movimiento de Sus manos nos invitó a continuar cantando sin Él. Un fuerte ambiente de expectación se sentía en todo el lugar. Mi grupo de amigas y yo estábamos aproximadamente como a 15 metros. Swami comenzó a tomar agua antes de sacar por Su boca el Lingam, conté cinco vasos. Las personas entraron en una especie de histeria colectiva, todos trababan de levantarse de sus lugares diciendo: ¡Va a sacar el Lingam, va a emerger de Su boca, lo va a sacar! En medio de toda esta emoción continuábamos cantando bhajans con toda intensidad, era nuestra manera de decirle a Sai que lo amábamos, que el gran acto de amor que Él estaba dando era un regalo tan especial como Su propio amor. La energía que se sentía en esos momentos dentro del Hall era muy poderosa. Parecía que Sai estaba en una especie de parto, mientras sonreía, sentado en Su silla, se podía ver en Su rostro pequeños gestos de un supuesto dolor. Muchas personas lloraban de emoción, otras gritaban y muchas más que se encontraban fuera del Hall trataban de saltarse las rejas para poder entrar y ver el momento justo de la emersión del Lingam. El Hall retumbaba por la fuerza de los bhajans, estos momentos de tensión duraron como cinco minutos. En un momento, Sai Baba se levantó de Su silla con un gran impulso y de Su boca emergió un precioso Lingam de oro del tamaño de un huevo de gallina. El Lingam emergió de Su boca con tal fuerza que golpeó en la mesa que Sai tenía frente a Él y después cayó al piso, un estudiante lo levantó del suelo y lo entregó en Sus manos.

Me acuerdo y todavía me dan ganas de llorar de emoción. ¡Qué momento tan especial! Lo vi, vi cómo emergió de Su boca, ¡qué bendición ser testigo de este increíble acto de amor de Sai Baba para todo los seres del mundo! No tengo duda, Sai Baba aparte de ser Dios, es en Sí mismo lo mejor que sólo Él pudo haber creado. Fue tanto el amor que sentí en esos momentos que me es difícil de explicar. Se siente el amor de Sai tan cerca de tu alma, es como si comprendieras en un minuto una de las bases de Su filosofía y enseñanzas: "Ama a todos, Sirve a todos".

Sai tomó el Lingam de oro en Su mano y lo mostró a todos, era increíblemente hermoso, después lo puso sobre la mesa y se retiró por unos 10 minutos al interior del Mandir. Recuerdo que iba caminando con un poco de dificultad, tuve la impresión de que Sus pies no podían despegarse del suelo, como si Él fuera un imán. Cuando Sai Baba volvió a salir del Mandir caminaba perfectamente. Aproximadamente como a las 7 p.m. regresó a Su casa.

Yo me sentía realmente cansada y decidí regresar a mi cuarto para darme una ducha y dormir por lo menos 4 horas. A las 2 a.m. ya estaba de regreso en el Hall. No me quería perder más de esa noche maravillosa. La fuerza con la que se estaban cantando los bhajans era tanta que podía escucharla desde mi habitación que quedaba a 5 minutos caminando del Ashram. Cuando llegué al Hall encontré a mis compañeras cantando medio dormidas, no se había desintegrado el grupo, había mujeres de España, Italia, Estados Unidos, Argentina, Perú, Venezuela, Ecuador, Alemania, Singapur, Australia y México entre otras nacionalidades más, todas cooperando para que esta noche fuera inolvidable. Sai Baba regresó al Hall alrededor de las 5 a.m. para darnos Su Darshan y un discurso, durante el cual, para sorpresa de todos, con un movimiento circular de Su mano materializó otro Lingam de oro, aun más grande que el primero, el cual mostró varias veces mientras hablaba. Era enorme, dorado y brillaba muchísimo. Con sinceridad, perdí parte del discurso pues por momentos me quedaba dormida, me desperté totalmente cuando escuché Su voz cantando: Rama, Rama, Rama…

La celebración finalizó cuando las estudiantes repartieron arroz dulce y salado como Prasad. No había vuelto a probar otro arroz tan delicioso desde febrero de 1999 en el mismo día del Mahashivaratri. Este arroz se sirve en platos de hojas secas tejidas con palillos de madera. Después de la celebración, quedó en el Nilayam una increíble atmósfera de hermandad y amor, poco a poco las personas que se habían congregado para vivir este día tan especial empezaron a marcharse. Recuerdo que mis amigas y yo nos sentábamos en una banquita a ver pasar los camiones llenos de gente cantando bhajans que salían de Prashanthi Nilayam, un día contamos más de 25. Las personas que permanecimos en Puttaparthi fuimos retomando nuestras actividades cotidianas de asistir a Darshan y cantar bhajans en el Hall, hacer servicio, asistir a los Sat-Sang y a las reuniones de nuestros países.

Explosión de amor

Días después de Mahashivaratri, una mañana que me encontraba en el Hall, mientras esperaba a que Sai saliera de Su casa, pensaba en lo afortunada que era por haber vivido la increíblemente hermosa experiencia del Mahashivaratri y de haber visto la emersión del Lingam de oro de la boca de mi Señor Sai. Cuando comenzó la música y Sai Baba salió para darnos Su Darshan, mi corazón se puso loco de amor, comencé a sentir que la repercusión de su palpitar llenaba todo mi cuerpo, como mandando señales a todas mis células. Era tan fuerte su latido que pensé que iba a explotar. Cuando Sai Baba pasó por delante de donde yo estaba le dije con mi mente y corazón:
--Sai, te amo, siento tanto amor que creo que mi corazón va a estallar de puro amor. En ese momento, como ya me había pasado en otras ocasiones anteriores, clarito escuché la voz de Sai Baba que en español me decía:
--Estalla hacia todos lados.
En ese momento entendí que este inmenso amor que siento por Sai debe fluir hacia todos los seres y objetos del mundo. No es suficiente que uno ame únicamente a su familia y a su Madre Tierra, ni que respete sólo sus propias creencias. Es necesario que todo este amor fluya como agua que va al mar, hacia todos con el mismo amor y respeto que siento por mi Maestro y Patrón Bhagavan Sathya Sai Baba.

"Ya sea uno hindú, cristiano o musulmán, la Divinidad es la misma. Todos pertenecen a la casta de la humanidad. La Divinidad está presente en la humanidad y la Divinidad es verdaderamente el Amor mismo. Por lo tanto, dejen que las personas de todas las religiones consideren a Dios como Uno. Jamás consideren a Dios dual. Jamás se consideren cristianos, musulmanes o hindúes. De hecho, Dios es Uno y todos los musulmanes son Uno, todos los hindúes son Uno y todos los cristianos son Uno. Todas las personas de todas las religiones son Una. Cuando alguien cosecha a Dios en el campo de su corazón, es un verdadero hindú y un verdadero musulmán. Por lo tanto, cuando llenen su corazón de Amor, entonces podrán ser de cualquier religión, se volverán Uno y sentirán la unidad."
Divino Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
En Latur (Sin fecha)

Nos vamos a Brindavan

El primer mes de éste, el quinto viaje, estuvimos en Puttaparthi, después Sai Baba se trasladó al Ashram de Brindavan cerca de la ciudad de Bangalore. En 1999 había pasado una increíble temporada en este lugar y en el 2001 sólo unos cuantos días. Se rumoraba que Sai pasaría varios meses ahí y sí, tuve la maravillosa experiencia de estar de nueva cuenta en este lugar por tres meses.

Renté una pequeña habitación en el mismo lugar donde había vivido en 1999. Este sitio queda a cinco minutos caminando del Ashram y hay 12 habitaciones ubicadas de manera horizontal, frente a un sembradío que puede ser de papas o de pequeñas florecitas anaranjadas. Aquí vivíamos personas de Irán, Venezuela, India, Guatemala, Israel, Rusia y México. Éramos como una gran familia conviviendo en paz, todos devotos de Sai Baba. Fue un tiempo maravilloso de compartir con amigos. Nos reuníamos todas las noches, después de terminar cada uno sus actividades del día, a hablar de nuestras experiencias con Sai Baba, mientras compartíamos algunas frutas, galletas y dulces.

Un sentimiento extraño… la felicidad

Un día de principios de abril, iba caminando después de la sesión de Bhajans rumbo a mi habitación, cuando de pronto comencé a sentirme muy pero muy feliz. Al llegar a mi cuarto, el sentimiento era tan fuerte que parecía invadir la habitación, sentía la felicidad en todo. Barrí y sacudí mi cuarto, puse flores y prendí incienso.

Estaba tan feliz que de repente comencé a sentirme un poco extraña, me di cuenta que para mí era más fácil estar rodeada de sentimientos de tristeza que de felicidad, pues por un largo tiempo vivieron en mi casa, comieron de mi plato y se durmieron en mi cama. Se podría decir que era más fácil vivir con la tristeza, a la que conozco bien y que hasta cierto punto sé manejar. Pero la felicidad entró a la casa, así nada más, sin pedir perdón ni permiso. Una felicidad total, pura, hermosa, fresca y brillante, ¡caray, qué extraño sentimiento! Este casi olvidado sentimiento se había escondido en un rinconcito de mi corazón y asomando sus narices me decía:
--Aquí estoy, soy real, sucedo, soy el lapso de tiempo que existe entre dos tristezas.
Comencé a cantar el Gayatri Mantram , en mis oraciones invitaba a Swami a compartir estos momentos tan raros y extraordinariamente hermosos. Estos meses en Brindavan con Sai Baba sirvieron para ir poco a poco reencontrándome con la felicidad, darle la bienvenida y hacerla parte de mi familia. Pienso que ningún sentimiento puede ser total, ni la tristeza ni la felicidad. Si me dieran a escoger me quedaría con la ecuanimidad. Para mí es el único sentimiento que en verdad proporciona paz interior. Prefiero una "feliz" ecuanimidad.

Ya no busco más

Una mañana llegó a verme a mi habitación una muy querida amiga mía de Tijuana, llamada Ángeles. Venía con un gran paquete de noticias que contarme, había decidido ir a Calcuta a hacer servicio en la Casa de la Santísima Madre Teresa y mandar su solicitud a la escuela de Valores Humanos de Tailandia. Me contó todos sus planes y me invitó a ir con ella. Me quedé pensando toda la tarde, mis sentimientos no acababan de acomodarse… ¿Por qué habría de irme a cualquier lugar? Había dejado a mi familia y mi amada tierra para ir a ver a Sai Baba, estar con Swami es lo que yo quiero. Y no es que estas actividades no fueran excelentes opciones, al contrario, pero ya no busco más caminos, para mí, por el momento, el Sadhana es estar en India con mi Sai Baba para seguir paso a paso los procesos de autoconocimiento.

Ese día volví a tomar la opción de seguir mi vida sin un lugar fijo donde vivir, no podría ser de otra manera porque sé que a los pocos meses de haber dejado India voy a querer con todas las fuerzas de mi alma regresar a Casa con el Padre y Madre Divino. Ya encontré lo que estaba buscando, las respuestas a mis preguntas, el amor que esperé toda mi vida. Me di cuenta que esos 23 meses bajo la amorosa tutela de SAI Baba habían sido los mejores de mi vida. ¡Cuánto tiempo y vida había pasado para llegar hasta ese día! Es como si la historia no importara, como si toda mi vida se resumiera a ese momento. En este momento, en este segundo, Sai esta aquí conmigo. Eso es lo único que importa.

 

El Libro

PARTE: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - Notas finales

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