|
Sexto
viaje
Sexto
viaje
El
27 de septiembre del 2002, salí de nueva cuenta rumbo
a India, después de una estancia de cuatro meses en
México. Mi intención era quedarme solamente
dos meses, pero "la mujer propone y Dios dispone":
me quedé cinco meses. Llevaba la ilusión de
pasar por cuarta vez mi cumpleaños a los pies del Avatar,
asistir a las festividades de Dassara, y llevarle a Sai el
primer borrador de este libro para que lo bendijera y de ser
posible pasar el cumpleaños de Swami en Prashanthi
Nilayam. Llegué a Puttaparthi a medio día y
busqué alojamiento en un hotelito fuera del Ashram.
Tuve la suerte de encontrar una hermosa habitación
con vista al Sai Kulwant Hall, al abrir la ventana podía
ver la casa de Sai, el Museo de todas las religiones y las
estatuas de Rama, Sita, Laskmana y Hanuman que se encuentran
frente a la puerta principal del Ashram, a las afueras del
Hall como silenciosos y poderosos guardianes. Para el día
de mi cumpleaños Sai me dio la fila número catorce,
pero no importó puesto que ya estaba en casa con Él.
En la noche para festejar, me fui a cenar a un restaurante
italiano con mis amigos de Venezuela, España, Reino
Unido y México.
En
octubre las festividades de Dassara
En
el mes de octubre volví a tener la increíble
experiencia de asistir a las festividades de Dassara, donde
como ya se mencionó, se lleva a cabo una enorme puja
-ceremonia-- en el Poornachandra por nueve días. En
los años anteriores no me era muy fácil ser
testigo de dicho ritual, el cual tiene entrada libre para
todos los que deseen asistir, pues los pujaries recitan sin
cesar por varias horas cantos védicos. No sé
muy bien qué es lo que pasaba conmigo pero me eran
muy difíciles de tolerar. Sin embargo, este año,
fue diferente, buscaba un lugar hasta atrás del auditorio
para sentarme, cerraba los ojos y me concertaba en aquella
vibración maravillosa. Todos los días hice presencia
por varias horas y aunque mi mente no entendía con
claridad, mi corazón sabía que esta reunión
en especial está cargada de buenas intenciones para
el mundo y la humanidad, pues tiene como único objetivo
ofrecer algo hermoso a Dios en Su forma femenina.
Vivir
en Puttaparthi
En
este viaje pasaron muchas cosas diferentes a los anteriores,
tuve la oportunidad de ampliar mis criterios sobre el porqué
funcionan así las cosas en el mundo, conocí
más sobre mí misma y el Ser Humano. Todo cambia
y aunque se regrese al mismo lugar, con las mismas actividades
y con la misma gente, se puede apreciar cómo todos
van cambiando y creciendo. Aunque el lugar sea estático
se puede ver cómo va floreciendo y madurando todo el
contexto y los actores que participan en él. Sin embargo,
siempre reencontraremos en el camino que recorremos a personas
o situaciones que aparentemente continúan igual, sin
ningún crecimiento ni avance. Veo la vida como una
gran espiral, hay que aprender a aprovechar las vueltas y
en cada una volverse más sensible, más fuerte
y más feliz. Creo que eso es el arte de vivir. Las
vueltas son las mismas para todos, aunque nuestras vidas sean
diferentes, el objetivo es el mismo: que nuestras vidas sirvan
de algo positivo para nosotros mismos, para la humanidad y
por consecuencia para Dios.
En
este viaje conocí a gente muy linda, volví a
ver a mis amigos que viven allá de manera permanente
y me reencontré a viejos amigos que fui conociendo
en mis viajes. También, de una manera especial, serví
de especie de guía para las personas que llegaban por
primera vez a Prashanthi Nilayam. Tuve un contacto más
directo con gente nativa del pueblo de Puttaparthi, cosa que
nunca había hecho. Los conocí un poco más
de cerca, entendí un poco más su manera de pensar
y de vivir, su devoción y relación con Swami.
Siempre me ha llamado mucho la atención la vida y las
actividades que desarrollan las personas que viven en Puttaparthi.
¿Qué hicieron en sus vidas pasadas estas personas
para tener la bendición de haber nacido en el mismo
lugar donde Dios nació? Y de manera similar, ¿qué
hice yo para tener la oportunidad de vivir la mitad de mi
vida en los últimos cinco años en el pueblo
de Swami?
El
tiempo siguió su marcha sin detenerse ni un minuto.
Yo me sentía muy feliz, estaba en casa, todas las personas
con las que me encontré hablaban mi mismo lenguaje,
entendían lo que mi corazón decía con
respecto a Sai Baba. Esto es muy difícil de encontrar.
Imagínate todo un pueblo, con personas de todo el mundo
y todas las religiones hablando el mismo lenguaje de amor
y tolerancia. Todos haciendo un esfuerzo por comprender y
vivir sobre la base de la filosofía Sai. Vivir en Puttaparthi
es toda una experiencia, pues se presenta la ocasión
de, poco a poco ir entrelazando la aventura espiritual de
vivir en el mismo sitio de Sai Baba, verlo todos los días
y recibir constantemente Su energía, junto con los
detalles que la vida cotidiana puede tener, como por ejemplo:
la vivienda, la comida, las costumbres, la devoción
de las personas y su religión. Aparentemente se renuncia
a conceptos de muchos tipos que han sostenido tu vida, pues
a cada momento se rompe un paradigma. Es muy común
que por momentos se olvide todo lo relacionado con el mundo
que existe fuera de Puttaparthi, esto es simplemente parte
del proceso y muchas veces, hasta se podría decir que
así mejor, puesto que de alguna manera ayuda a que
tu mente y corazón estén más despejados
para comprender con más claridad el verdadero significado
de lo que es tener un encuentro tan directo con el Avatar.
Muchas
personas llegan a ver a Sai Baba buscando el amor universal,
muchas otras buscando consuelo y comprensión de la
Madre y Padre Divinos, otras más para conocer las técnicas
de autoconocimiento y sanación, entre muchos casos
más. Todos los casos parecen diferentes, pero al final
todos buscamos una cosa: amor, amor en todas sus formas y
manifestaciones, un amor verdadero que dé sentido a
la vida. Me ha tocado conocer a muchas personas que llegan
a India sin estar muy conscientes de que es lo que buscan:
muchas llegan en los llamados tour espirituales, otras llegan
por casualidad y también las hay que llegan por simple
curiosidad. Sea cual fuere la razón y el medio de que
las personas lleguen a vivir la divina experiencia de ver
y conocer a Bhagavan Sri Sathya Sai Baba en Su cuerpo físico,
recordemos que según lo ha dicho Él mismo, nadie
llega hasta Él si no es Su voluntad. Todos somos invitados
especiales.
Ahora sé que los caminos que te llevan a ir descubriendo
la divinidad pueden ser muy diversos, pero no necesariamente
deben ser dolorosos ni angustiantes, por esto es recomendable,
en la medida de lo posible, que uno abra la conciencia que
vive en la mente y el sentimiento que aflora en el corazón
para poder vivir la experiencia en todo su esplendor y felicidad.
Los
Seres Humanos tendemos a complicar los sentimientos y pensamientos.
Para tener una relación directa con Dios, sólo
es necesario dejar fluir el amor por nosotros mismos y la
humanidad. Es muy común que las personas que llegan
a ver a Swami traigan el ritmo acelerado de sus países,
esto es normal y muy comprensible, pero es recomendable hacer
un esfuerzo por desacelerarse, dejar en la maleta todas aquellas
cosas que nos preocupan, dejar de mirar para afuera y hacer
un esfuerzo por mirar hacia adentro de nosotros mismos, pues
se pierde mucha energía en tratar de ir contra corriente.
Otra cosa importante es que hay que estar dispuesto a entrar
en este proceso interno, cuando llegamos a ver a Sai Baba
no todos estamos muy dispuestos a entrar a estos procesos
con singular alegría y muchas veces cuando entramos,
más bien nos queremos regresar. Por esto es recomendable
tener una noción o idea de lo que realmente estamos
buscando al iniciar este tipo de travesía. Muchas veces
podremos hacer un ejercicio previo de sinceridad con nosotros
mismos, y muchas otra no, por esto es importante tener fe
y confianza en nosotros y en el Ser que hayamos elegido como
Maestro.
Tener
al Avatar como Maestro y Tutor es muy sencillo y complicado
a la vez, pues la única colegiatura que hay que aportar
es un corazón puro y sincero, por esto mismo es muy
complicado.
Alojamiento
para cuatro meses
Después
del primer mes, busqué alojamiento en una casa de huéspedes
en la calle Chitravathi, donde pase los siguientes cuatro
meses muy feliz. Ubicado en el segundo piso de la casa y con
vista a la calle, era una habitación muy pequeña
con la extraña peculiaridad de contar con agua caliente
para bañarse, ya que en los meses de noviembre, diciembre
y enero la temperatura habitual puede bajar, este lujo no
es indispensable, pero a veces necesario. En la habitación
había un sillón, una silla, una cama de madera
rechinante y un tocador con un enorme espejo con su taburete,
este último era el lujo de la casa. Había también,
un clóset de madera desgastada por el tiempo y el calor,
donde pegué mis dos fotos de Sai. La ventana que nunca
acababa de cerrar, dejaba entrar a la habitación todos
los ruidos que le dan vida a la calle Chitravathi, la cortina
que la engalanaba era fea y quemada por el sol. Contaba también
con una mesa junto a la cama que servía como buró
y biblioteca, para toda mi literatura: el Gita y el Ramakatha.
También servía como tocador y lugar especial
para poner las fotos de mi Abuela María y de mis hermanas
junto a la imagen de Shirdi Sai Baba. Arriba de la cama, en
un punto estratégico de la pared, tenía una
lámpara de neón blanco que sostenía hábilmente
un sombrero de charro blanco con borde dorado que me habían
dejado unos amigos de Toluca y que mi amigo Manuel de Venezuela
me entregó en mi cumpleaños. La puerta era de
madera, pintada de blanco, hacía contraste con el color
verde chicle de menta de las paredes.
En
este tiempo, le decía a Sai en mis oraciones que ya
me permitiera quedarme a vivir en aquel pueblo de manera permanente,
para estar con Él y verlo salir de Su casa todos los
días para darnos Su Darshan. Siempre había pasado
lo mismo al llegar allá, no le encontraba mucho caso
a volver a mi país, ¿para qué regresar?,
si allá está todo lo que yo quiero: Sai Baba.
Sin embargo, en este viaje comencé a comprender el
por qué es importante que yo regrese una y otra vez
a mi país con mi familia mexicana. Nací en México,
Swami nació en India, pero ni todos los mares, ni todos
los continentes, ni todos los tiempos podrán nunca
ser un obstáculo para que el amor que hay entre los
dos siga floreciendo como la flor de loto, que estando en
medio del lodo surge con la fuerza de la determinación
para que sus coloridos pétalos vean el sol. En Su infinito
amor Sai, en cada viaje me da la oportunidad de seguir creciendo
como Ser Humano para ser mejor y de continuar aprendiendo
el arte de ser feliz.
¿Cuándo
regresar a México?
No
tenía una fecha destinada para mi regreso a México,
pues siempre me pasa que, por una u otra razón, siempre
quiero atrasar mi partida del Nilayam. En el mes de noviembre
cuando revisaba mi pasaporte y visa, me di cuenta que podía
permanecer en India hasta marzo del 2003. Swami siempre me
había indicado el tiempo justo para salir de India,
por lo que sólo era cuestión de esperar Sus
instrucciones para poner una fecha exacta.
El
15 de diciembre, como parte de mi Sadhana había decidido
estar en silencio, lo cual significaba no solamente dejar
de hablar sino lograr que todos mis pensamientos y sentimientos
se quedaran quietos, lograr esto es muy difícil pero
es una excelente ofrenda de amor a Dios. Para mi enorme sorpresa
en el Darshan de la tarde Sai me concedió primera fila,
en la orilla de la Isla. Yo traía en la mente el asunto
sobre mi regreso, pues me había enterado por un e-mail
que mi hermana Claudia me mandó que su salud no era
muy buena. Pensaba que si Sai se acercaba a mí y me
decía que me regresara en ese mismo momento, para mí
estaría bien, pues Él, como mi Maestro y Señor
sabe en dónde y cuándo tengo que hacer presencia.
Sai salió de Su casa y caminó, me dio la impresión,
sin querer ponerle características humanas al Avatar,
de que venía muy tranquilo y de muy buen humor. Mientras
Él caminaba hacia donde estaba sentada, yo maquinaba
las estrategias para lograr llamar Su atención y que
se acercara a mí. Con mi mente y corazón le
dije:
--Ven Swami, la única manera de que te acerques es
ganándote con mi corazón, pues tenlo, te lo
doy. Sai se acerco a mí como un cómplice, aparentemente
divertido ante mis estrategias, me vio y moviendo Su mano
derecha dos veces me hizo la seña de esperar, después
de esto se detuvo frente a mí cuando iba a dar la vuelta
para dirigiese al Mandir, se me quedo viendo y me dijo:
--¿Cuándo te vas? -a lo cual contesté:
--Swami, cuando Tú me digas yo me voy --Él movió
la cabeza en forma afirmativa. Dio unos pasos más,
pero sin quitarme la vista de encima, fue entonces cuando
le pregunté:
--Swami, ¿me puedo ir en marzo después de Mahashivaratri?
Me regaló una dulce sonrisa y me dijo:
--Muy feliz, feliz.
Mi
primer pensamiento fue: "Si a mi Señor le hace
feliz que yo me quede hasta marzo pues me quedo y a ver como
le hacemos. Me quedé muy emocionada, el Señor
estaba feliz con algo que yo iba a hacer, eso era suficiente.
Sai siguió caminando y se detuvo con otra mujer cerca
de donde yo estaba y le hizo la misma pregunta:
--¿Cuándo
te vas? --yo con tanta emoción no pude escuchar la
respuesta, pero de repente vi como Sai comenzaba a mover Su
mano, haciendo círculos en el aire, iba a materializar
Vibuthi, ni siquiera lo pensé y puse mi mano, Swami
dio Vibuthi a la mujer primero y luego a mí, cerré
el puño de mi mano y llena de emoción me lo
llevé a la frente. Cuando abrí los ojos Sai
iba caminando rumbo al Mandir tranquilamente. La Sevadal que
estaba junto a mí, se apresuró a darme un pequeño
papel para poner el Vibuthi ahí, y así lo hice,
vi que era una cantidad considerable que me llenaba la palma,
esta fue la primera vez que Sai me da vibuthi en Darshan.
Mientras ella doblaba el papelito, yo comía el restante
de mi mano. Total que en un minuto Sai resolvió brillantemente
la fecha de partida, me quedaría hasta marzo y tendría
la oportunidad de volver a pasar las celebraciones de Navidad
en Puttaparthi, de lo cual lo que más me ilusionaba
era volver a ver a Sai vestido de blanco y volvería
a repetir la gran experiencia de pasar la noche del Mahashivaratri.
Los
días siguientes a este encuentro con Swami, dormí
mucho, el Vibuthi me duró cuatro días, cada
día tomaba un poco y sentía que estaba bajo
una especie de tratamiento, como si éste fuera una
medicina. Cuando Sai te da Vibuthi es muy especial. En realidad,
como muchos de los actos que Sai Baba realiza, el verdadero
significado solo Él lo sabe, pero tengo la certeza
de que es para algo que tú necesitas y que sólo
Él ve y sabe. La verdad, para mí, fue como si
mi Maestro me regalara un dulce y Su atención de decirme:
--Ya sé que estas aquí, no te preocupes por
nada, Yo me hago cargo.
Durante los cinco meses que duró este viaje, Swami
se me acercó durante el Darshan varias veces para preguntarme
de dónde venía, bendecir con una mirada objetos
que le llevaba, para darme alguna indicación con algún
juego de palabras, para regalarme Su sonrisa y Su mirada y
para recoger dos cartas.
23 de noviembre, día del cumpleaños 76
Linda,
la chava con la que había compartido mi segundo viaje
en el 2001, llegó a Puttaparthi para recibir de manos
de Sai el diploma por haber concluido el curso de Valores
Humanos en Tailandia. El grupo de estudiantes de la escuela
de Tailandia, formado por mujeres y hombres de muchas nacionalidades
se dieron cita en Prashanthi Nilayam junto con un grupo de
niños tailandeses para pasar las celebraciones de cumpleaños
de Swami. Tuve la oportunidad de poder entrar junto con el
grupo de familiares de este grupo de estudiantes al Hall el
día del cumpleaños, pues de alguna manera sentía
en mi corazón que era como una especie de madrina para
Linda. La cita para los familiares y la madrina fue el 23
de noviembre a las 3:00 a.m. frente a la casa de Sai Baba
para hacer las filas. En este día en especial se reúnen
una cantidad impresionante de personas en Puttaparthi, yo
creo que es la festividad en la que hay más gente,
personas de todo el mundo se reúnen para festejar junto
con Swami, este día que se considera totalmente auspicioso.
El
día 22, dormí dentro del Ashram, en la habitación
que Linda compartía con su mamá. Recuerdo que
abrí los ojos a las 2: 25 a.m., con un pensamiento
fijo en la mente: "Quiero ser mejor persona". ¡Qué
mejor regalo para mi Maestro y Patrón, qué más
que ofrecer mi corazón como regalo de cumpleaños
y mis esfuerzos diarios por aplicar en mi vida la filosofía
de Sai Baba!
La
celebración del cumpleaños número 76
fue maravillosa, entraron por el lado de las mujeres, junto
a la casa de Sai, magníficas bandas de música
de los estudiantes de Swami de las escuelas de Anantapur,
WhiteField y Puttaparthi, haciendo gala de una excelente disciplina
y dedicación, llevaban instrumentos los cuales dominan
perfectamente, y avanzaban hacia el Mandir con el ritmo exacto
que les marcaba con una batuta el líder que iba enfrente
de cada una de las bandas. Al final del desfile de bandas
y de cantos védicos entonados por pequeños niños
y niñas, también de las escuelas de Sai Baba,
entro Bhagavan, Su amor resplandecía por todos lados
y aunque Él se mostraba muy feliz y complacido, me
dio la impresión por momentos de que Sai formaba parte
del festejo por complacer a Sus devotos quienes año
con año nos empeñamos en hacer una enorme celebración
de esta fecha.
Al
final de la fiesta donde hubo música, canciones y mucha
alegría, se repartió Prasad para todos. Como
me había tocado un lugar junto a la barda que divide
el Hall de la explanada donde las mujeres acostumbramos a
hacer las filas, que por cierto, también estaba llena,
tuve la misión de hacer llegar el dulce Prasad a las
mujeres que se encontraban fuera del Hall. Como siempre, Sai
nos bendijo a todos con Su increíble amor.
Ese
día en la noche, como regalo de cumpleaños para
Sai, comencé a hacer servicio en la cantina occidental,
sirviendo la cena a los más de 700 devotos occidentales
que se habían dado cita en Prashanthi para el cumpleaños
de Bhagavan. Servía los platos calientes de la cena
como sopa de verduras, pasta, dhal, arroz y los guisados de
verduras que llevan queso o soya. Siempre tuve la ilusión
de trabajar en un organismo internacional y servir a personas
de todo el mundo. Otro sueño se estaba haciendo realidad
pues con este servicio no sólo servía a Swami,
sino también, a mis hermanas y hermano. De alguna manera
ayudaba a proporcionarles el alimento que es sagrado, pues
es la materia de donde proviene la energía, para moverse,
actuar y sentir, este fue un servicio hermoso por que aprendí
a verlo de esta manera, lo disfrute mucho. Este servicio duró
aproximadamente un mes, dejé de hacerlo para integrarme
al grupo de Sevadales que se estaba formando para las festividades
de Navidad.
La
Navidad del 2002
El
14 de diciembre se convocó a todos los occidentales
que nos encontrábamos en Puttaparthi a asistir a una
junta para organizarnos para las festividades de Navidad.
El grupo de devotos occidentales era muy numeroso. Todos llegan
con la ilusión de ser partícipes en las celebraciones
de la más grande festividad religiosa para el mundo
occidental. Pasar estos días en Prashanthi Nilayam
con Sai Baba es una hermosa experiencia. También hubo
muchos devotos de India, quienes llegan con ilusión
de terminar el año y comenzar uno nuevo con la bendición
de Sai Baba.
En
la junta con devotos occidentales se nos presentaron dos opciones:
una era la de participar en el coro que el día 25 le
canta a Sai Baba hermosas canciones navideñas y la
otra era la de ser parte del grupo de Sevadales que se haría
cargo de la seguridad y orden del grupo de occidentales durante
los ensayos del coro y las festividades de Navidad.
Yo
elegí el grupo de Sevadales y no es por que no me gustara
cantar, sino por que no me hacía mucha ilusión
pasar las festividades sin servir en algo, lo que fuera, creo
que ese es el verdadero mensaje de la Navidad, quería
ofrecer mi servicio a mis hermanas y hermanos y, sobre todo,
a Swami en la que sería mi segunda Navidad con Él.
Los
ensayos del Coro
El
lunes 16 de diciembre el coro comenzó a ensayar en
el salón de conferencias ubicado en el segundo piso
de la Cantina donde se sirve comida del norte de India, pero
cambió de lugar el miércoles 18, pues se nos
notificó que Swami había dado Su consentimiento
para que los ensayos se llevaran a cabo en el Poornachandra.
Esta fue una magnífica noticia para todos, puesto que
este auditorio se encuentra junto a la casa de Sai. Por esta
razón era muy posible que Él hiciera presencia
durante los ensayos.
Durante
la semana de ensayos, Swami hizo varias veces acto de presencia
para bendecirnos a todos con Su amor. A mí no me tocó
verlo pues parte de mi servicio era cuidar el acceso a Su
casa del lado de las mujeres y como Sevadal de seguridad hay
que estar muy pendiente de todos los detalles. Mi servicio
consistió básicamente en auxiliar a las personas
del coro una hora por la mañana y tres por la tarde.
Yo me sentía muy feliz de poder ayudar en algo. El
equipo de Sevadales constaba de 16 mujeres de distintas nacionalidades:
Rusia, Reino Unido, Japón, Nepal, Australia y México,
entre otros. Fue para mí una experiencia increíble
el trabajar en equipo con ellas. Los festejos de Navidad comenzaron
el día 24, mujeres y hombres occidentales tuvieron
lugares preferenciales para hacer las filas y fueron los primeros
en entrar al Hall. El lugar para los grupos de Sevadales fue
el más privilegiado pues tanto el 24 como el 25 estuvimos
en primera fila para seguir asistiendo en el orden y la organización
de la festividad.
25
de diciembre
El
día 25 en la madrugada, cuando aún era de noche,
Sai Baba salió de Su casa, vestido con una túnica
blanca, brillaba como la luna, caminó por Su alfombra
roja con una hermosa sonrisa que inspiraba tranquilidad y
moviendo Sus manos en señal de bendición. Todos
los occidentales nos vestimos de blanco también y sosteníamos
en nuestras manos una vela encendida, fue un hermoso espectáculo.
Junto con mi grupo de Sevadales, hacíamos una especie
de marco para las personas del coro. Yo me encontraba en primera
fila, casi en la orilla de la Isla donde Sai daría
vuelta para dirigirse hacia el Mandir. Sai se detuvo exactamente
frente a mí, lo vi a menos de medio metro. Tuve la
impresión de que se detuvo ahí por que Él
conocía mi enorme ilusión de verlo vestido con
Su túnica blanca. Después Sai se dirigió
lentamente hacia Su sillón para que diera inicio la
celebración. Creí que iba a subir al balcón
que se encuentra en el segundo piso del Mandir, como lo había
visto en 1999, pero supe por una de la Sevadales hindúes
que ya no acostumbraba hacerlo. Comenzó el coro de
niños y luego siguió el de los adultos, cantaron
bellísimas canciones de Navidad con mucho amor y buen
ritmo, Swami escuchaba entusiasmado moviendo Sus manos al
compás. Aún seguía siendo de noche cuando
los coros terminaron, Swami regresó a Su casa y volvió
a pasar por donde yo estaba. No se detuvo esta vez pero volteó
a verme, me vio muy profundamente a los ojos. Fue algo muy
fuerte para mí, sentí como si un rayo de luz
atravesara mi alma, no pude hablar ni moverme, es algo muy
difícil de explicar, solamente me quedé ahí
quieta, sentía la vibración de Su mirada en
todo mi ser. Después de un rato, la mujer encargada
de mi grupo se me acercó, me miró y me preguntó
cómo estaba, le respondí que bien pero que Sai
me había visto muy profundamente, a lo cual ella respondió:
te quiso decir que eres muy buena niña. Hasta la fecha
no sé como pudo saber ella lo valioso y significativo
que es para mí cuando Sai me dice que soy buena niña.
Cuando
empezó a amanecer, Sai Baba regresó al Hall
vestido con Su acostumbrada túnica anaranjada para
darnos Su Darshan. La celebración de la mañana
terminó aproximadamente a las 9: 30, yo me sentía
muy cansada pues la cita para las Sevadales fue a las 3: 00
a.m., fueron seis horas y media de un hermoso servicio, que
resultó muy bien remunerado, pues yo estaba simplemente
feliz. Para el Darshan de la tarde, donde Sai daría
un discurso, la cita para las Sevadales fue a las 11: 30 a.m.
ya que teníamos que recibir y acomodar a los grupos
del coro, decoración, madres de familia, personal de
la cantina y demás. Estuvimos en servicio hasta las
6 p.m., fuimos las primeras en entrar y las últimas
en salir del Hall. Tener la oportunidad de volver a servir
como Sevadal dentro del Hall fue una experiencia increíble.
En el discurso de Navidad, Swami nos habló sobre la
importancia de tener buenas compañías y de basar
todos nuestros actos en el amor.
Ver
salir la luna
Después
de terminados los festejos de Navidad, pasé varios
días descansando en mi habitación, fue muy buen
tiempo para pensar en lo que había pasado durante el
año. Entre otras cosas importantes reconfirme que quería
vivir más tranquila y feliz: solamente es cuestión
de tener fe y confianza para permitir que la vida fluya y
recordar siempre que el tiempo de Dios es perfecto, Dios es
quien marca los tiempos del universo y la humanidad.
Uno
de esos días salí a caminar por el pueblo y
llegué a uno de los edificios más altos de Puttaparthi.
Subí hasta el último piso. Había llegado
hasta ahí con la esperanza de ver salir entre los montes
la luna llena. Mi amiga Gaby me había dicho que la
luna salía aproximadamente a las 6:30 p.m. Llegué
al lugar un poco antes, pedí un Chai y una Chapathi,
especie de tortilla hindú, hecha con harina de trigo
y queso. Me senté a esperar la salida de la última
luna llena del año 2002 llena de ilusión. Fue
un hermoso espectáculo que no había presenciado
desde 1999.
Llegó
la hora y la luna no salía, comencé a pensar
que me había equivocado de hora o de sitio, seguí
esperando y nada de luna. Mi mente se llenó de pensamientos
y reflexiones sobre mi vida. ¿Cuánto tiempo
había esperando que las cosas pasaran al tiempo que
los demás decían que tenían que pasar?
¿Cuánto tiempo de mi vida había desperdiciado
esperando que las cosas fueran de tal o cual manera? El tiempo
seguía corriendo y por más que trataba de encontrar
algún reflejo que indicara que la luna estaba por salir,
no veía nada. Decidí marcharme del lugar, con
la idea de que era posible que la luna no saliera esa noche,
cuando de repente, en medio del cielo más oscuro de
la noche, un finísimo halo de luz blanca hizo presencia
en lo alto de los montes, segundos después como una
niña traviesa, la luna se dejó ver y poco a
poco, a su ritmo y a su tiempo fue saliendo para mostrarse
completa, blanca, hermosa. Este fue un regalo de Dios que
me ayudó a comprender que Su tiempo es perfecto. Muchas
veces en mi vida me he llegado a desesperar porque las cosas
no suceden cuando y como espero que sucedan pero, ¿qué
hubiera pasado si esa noche la luna hubiera salido a la hora
en la que la estaba esperando? Es posible que una catástrofe
natural o algo por el estilo, sólo Dios sabía
el momento exacto en que ella hiciera su acto de aparición.
Como Dios marca los tiempos de luna también marca los
de nuestra vida. Tengo la impresión que hay veces que
Él siente más pena que nosotros al negarse o
atrasar nuestras peticiones, pero sólo Él sabe
el tiempo exacto para que todos nuestros sueños se
hagan realidad, a nosotros sólo nos corresponde tener
fe y confianza.
Sobre
los amigos y mi regalo de Navidad
En
la noche de Navidad tuve una tranquila cena en un restaurante
donde se vende pan y pasteles tipo alemán con Manuel
y Henry de Venezuela. Cuando uno está lejos de casa
en estas fechas tan familiares, los amigos pasan a ocupar
el lugar de tu familia, gracias a Dios yo no tengo muchos
amigos pero sí muy buenos. A lo largo de mis viajes
he llegado a hacer verdaderas hermandades con personas de
todo el mundo, a los cuales he acompañado y me han
acompañado en mi travesía, hemos crecido y aprendido
juntos de una manera maravillosa a recorrer los caminos que
te llevan a la espiritualidad.
Para esa noche le pedí como regalo especial de Navidad
a Sai Baba, soñar con Él, me acuerdo que le
dije:
--Swami, si Tú eres Santa Claus, quiero como regalo
el soñar contigo y poder recordar todos los detalles
de mi sueño. Y sí, soñé con Él,
fue un regalo maravilloso.
Para
la noche de año nuevo cené en una cafetería
de la calle Chitravathi con mi amiga Gaby. Después
de la cena, ella me pidió que la acompañara
a llevar un delicioso pastel de chocolate a tres niños
del pueblo. Cuando llegamos al lugar, los tres niños
nos veían con sus hermosos y enormes ojos negros llenos
de ilusión por lo dulce del festejo. Sus sonrisas y
gozo fue el mejor regalo de año nuevo.
"El
poder del amor puede transformar a la tierra en el cielo y
al cielo en la tierra."
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba
Madrugada del primero de enero y primer Darshan del año
2003
El
día último del año, cuando me encontré
sola en mi habitación después de los festejos,
decidí que quería volver a vivir la experiencia
de recibir el nuevo año en completa contemplación
de Dios, quería de alguna manera repetir una experiencia
similar a la de la última noche del año 1999.
Esperé que llegara el año nuevo repitiendo los
nombres de Dios y pidiendo en mis oraciones por la paz y felicidad
de todos los seres:
--Dios, por favor, Lokah Samastah Sukhino bhavantu.
Al
día siguiente desperté a las seis, me vestí
de blanco y corrí hacia el Ashram, Swami me volvió
a conceder la oportunidad de recibir Su Darshan como primera
actividad del año 2003. Para mí significo una
nueva oportunidad para vivir y seguir comprendiendo que todo
cambia siempre para mejorar. Recordé el primer año
nuevo que pasé en Puttaparthi con Él, el famoso
año 2000. De ese tiempo para esta fecha habían
pasado muchas cosas que finalmente sólo me ayudaron
a ser más fuerte interiormente y a afianzar más
mi amor y respeto a mi Patrón. Sentada en las últimas
filas del Hall le agradecí especialmente a Swami por
bendecirme con Su amor.
Para
el día primero de enero un grupo de latinos había
organizado una enorme Puja en el sagrado río Chitravathi,
a la cual asistí llena de entusiasmo, pues la idea
de comenzar el año haciendo una ofrenda a Dios me parece
la mejor manera de dar inicio a cualquier nueva etapa. Con
la idea de comenzar el año ofrendando, el día
jueves 2 de enero volví a leer el libro sobre la vida
y milagros de Sri Sai Baba de Shirdi, para nuevamente enamorarme
de este Viejito dulce como la miel y fuerte como el mar.
En
el mes de enero
El
mes de enero trascurrió rápidamente, después
de los festejos de Navidad y año nuevo, Puttaparthi
volvía poco a poco a su rutina de siempre. Para los
primeros días de enero, se me cruzó por la cabeza
la idea de regresar a México. Sentía que ya
era suficiente, sinceramente me encontraba algo aburrida,
había días en que me sentía como una
máquina al seguir la rutina de Puttaparthi y el Ashram,
pero muy en el fondo de mi corazón sabía que
no era el momento de marcharme. Swami ya me lo había
dicho, hasta marzo, hasta después de Shivarathri. No
entendía muy bien por qué tenía que quedarme,
¿cómo podía imaginar las sorpresas tan
agradables que Sai me tenía reservadas? Los días
continuaban pasando y casi sin darme cuenta mi educación
espiritual seguía avanzando. Era el momento de darle
su verdadera importancia a las actividades de mi vida, de
darles su real valor, de dejar de pensar en el futuro y en
el pasado y de darme cuenta que estaba en el lugar justo a
la hora exacta. Debía olvidar la idea de irme o quedarme,
de México y de India y solamente pensar en ser coherente
y en aprovechar felizmente mi estancia bajo la tutela de Sai
Baba.
"Donde
hay confianza hay amor, donde hay amor hay paz."
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba
El
círculo de estudio sobre Sai Baba de Shirdi
Por
estos días, me tocó preparar el tema del círculo
de estudios del grupo de México, hacía solamente
unos días que había terminado de leer el libro
sobre Sai Baba de Shirdi y decidí compartir con mis
compañeros algunas de Sus maravillosas enseñanzas
y características de Su personalidad. Nos sentamos
debajo de un árbol, todos en círculo, en la
explanada que se encuentra frente a la cantina del norte de
la India. Cuando empecé a hablar vi de reojo cómo
un hombre mayor, con la piel muy morena, como quemada por
el sol, cabello escaso y barba blanca también escasa,
se iba acercando poco a poco al círculo ayudado por
un palo de madera que le servía como bastón.
El viejito era muy delgado, vestía un chaleco, una
camisa de manga larga, un dothi --tela que acostumbran usar
los hombres en la India, amarrada a la cintura, se puede llevar
como especie de pantalón, o como falda corta o larga-
que llevaba amarrado simulando un pantalón y un sombrero
tipo musulmán.
También
usaba unos lentes de vieja armadura. Era inconfundiblemente
hindú. Cuando llegó hasta el círculo
nos vio disimuladamente y se fue a tomar asiento a una de
las bancas de concreto que había en el perímetro
de la explanada, finalmente se recostó en ella y se
quedó dormido toda la hora mientras nosotros hablábamos
sobre Sai Baba de Shirdi. Al final del encuentro repartí
a mis compañeros pequeños calendarios con varias
imágenes de Sai Baba. Gracias a que quedaron muchos
tuve la oportunidad de obsequiar algunos a las personas que
se encontraban tomando la sombra en las bancas cerca de nosotros.
Cuando llegué donde estaba el viejito de barba blanca
lo encontré dormido y como no quise despertarlo dejé
tres calendarios a su lado, pero al sentir mi presencia él
abrió los ojos e incorporándose los tomó
con mucho gusto viéndolos uno por uno. Regresé
a mi lugar con el grupo, de repente, sin haberme dado cuenta
de sus movimientos, lo vi sentado junto a mí en el
piso, lo miré sorprendida, él me regaló
una dulce sonrisa y comenzó a decir:
--Shirdi Sai Baba, Shirdi Sai Baba, Shirdi Sai Baba.
Lo
miré con extrañeza, pues por un momento me dio
la impresión de que había entendido todo lo
que habíamos hablado en el círculo, aparte había
algo en él que se me hacía muy familiar. Tomé
tres calendarios más y se los di, él los tomó
entre sus huesudas manos y escogió uno de ellos con
la fotografía de Sathya Sai Baba vestido con Su túnica
blanca, que es especialmente el color con el que me gusta
ver a mi Señor vestido, y se la llevó a la frente
como signo de respeto y adoración. Inmediatamente después
me vio de manera muy dulce y dirigió su dedo índice
a mi entrecejo, mientras volvía a repetir:
--Shirdi Sai Baba, Shirdi Sai Baba, Shirdi Sai Baba.
Me quedé muy sorprendida pero a la vez muy tranquila
y feliz. Dirigí mi atención hacía el
grupo por un instante, cuando volví a voltear, el viejito
ya no estaba junto a mí, lo busqué con la mirada
y solamente alcance a ver como se alejaba del lugar caminando
lentamente, de la misma manera en la que había llegado.
Volteé con mi grupo y dije:
--Así como él, Sai Baba de Shirdi también
utilizaba un palo como bastón, así ha de haber
sido Sai Baba cuando vivió en Shirdi.
Nunca
antes había visto a este viejito en Puttaparthi y desde
ese día nunca más lo vi a ver.
Encuentro
cultural y deportivo de los estudiantes de Sai Baba
El
11 de enero se llevó a cabo el encuentro cultural y
deportivo de los estudiantes de las escuelas de Sai Baba,
como todos los años. Yo llegué al estadio como
a las 8 a.m. con mis lentes para el sol y dos mandarinas para
desayunar. En 1999 asistí por primera vez a este evento,
del cual salí fascinada ante el derroche de disciplina
y creatividad por parte de los estudiantes. Cuando entré
al estadio me lo encontré totalmente lleno. De un lado
las mujeres y de otro los hombres. Había un ambiente
de fiesta y de total expectación por parte de la asistencia.
Busqué un lugar en primera fila y me senté junto
a las Sevadales hindúes, a lo lejos puede ver a Sai
Baba en Su palco vestido de blanco y también a Sai
Gita, Su elefanta, hermosamente adornada con sus ropajes de
fiesta. Los estudiantes me volvieron a sorprender con su disciplina
en actos de acrobacia, conduciendo sus motos, haciendo demostraciones
de kárate, montando caballos y haciendo tablas gimnásticas
con música. Cuando terminó el encuentro, me
quedé ahí viendo cómo esa gran cantidad
de personas desalojaba poco a poco el lugar, en un momento
el estadio se quedó totalmente vacío. La música
seguía y tuve tiempo para admirar toda la estructura.
Me acerqué al palco de Swami, todo lleno de flores
amarillas en los barandales, caminé por la pista y
por en medio de la cancha y pude observar detalladamente las
enormes figuras de Shiva, Buda, Sai Baba de Shirdi y Hanuman
entre otras, que hay en el monte junto al estadio. Me detuve
frente al Museo Chaitanya Jyoti, que también se encuentra
dentro del estadio, ¡caray!, quedé fascinada,
qué hermosa es la obra de Sai Baba, Puttaparthi es
un espléndido sueño que se levanta en medio
de la nada, donde antes solamente había serpientes
y montes, ahora existe de manera majestuosa Prashanthi Nilayam,
la Universidad, los Colegios, el Estadio, dos Museos, un Planetario,
dos Hospitales, uno pequeño y otro enorme que es considerado
como los mejores del mundo, grandes edificios, templos hindúes
y mezquitas musulmanas y un impresionante sistema de agua
potable.
Me
sentía tan emocionada que mis ojos se llenaron de lágrimas,
recordando el desfile de los estudiantes donde presentaron
las banderas de todas las naciones del mundo, le dije a Sai
en mis oraciones:
-- La Paz al igual que todos los niños del mundo son
responsabilidad de todos.
Sí
creo que la Paz del mundo sea posible, yo quiero trabajar
para la Paz del mundo, si de algo te sirve mi vida, tómala,
te la doy y que sea lo que Tú quieras que sea. Que
así sea.
¿Hasta
cuándo tengo que esperar para hacer algo por el planeta
que es mi hogar, por las mujeres y hombres del mundo que son
mi familia? De cierta manera estoy aburrida de ver lo que
pasa en el mundo. No necesito ser Presidenta, ni embajadora,
ni lideresa sindical para hacer algo por él, por la
paz. Todos admiramos a personajes de la historia, mujeres
y hombres que hicieron algo por el crecimiento de la humanidad.
La única diferencia entre ellos y nosotros, es que
ellos tuvieron el suficiente corazón para hacer algo.
Estoy segura de que de nuestros corazones pueden salir cosas
maravillosas también. No necesariamente tiene que ser
en grandes proyectos a nivel mundial. Creo que para trabajar
por la Paz del mundo sólo es necesario ser día
con día mejor persona, ayudar en la casa, trabajo y
comunidad. Si uno cambia en el nombre del amor, tarde o temprano
todo lo que está alrededor cambiará también,
es como echar una piedra en una laguna, con sólo una
se puede lograr producir varias ondas que lleguen hasta la
orilla. Como dice la canción: No todo está perdido
si ofrecemos el corazón.
"Solo
existe un camino real para la jornada espiritual
amor."
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba
5
de febrero
Este
día, en el Darshan de la tarde, estaba sentada en la
segunda fila de la isla, Swami salió de Su casa y caminó
sobre Su alfombra roja. Yo llevaba conmigo un sobre para Él,
cuyo único contenido era la primera página de
este libro. Swami se acercó adonde yo estaba sentada,
pero ni siquiera volteó a verme, dio un giró
y caminó dirigiéndose a las mujeres que se encontraban
enfrente de la isla. Un poco descorazonada puse el sobre en
el piso, mi intención era que Él se llevara
la carta pues esto significaba para mí que bendecía
este libro y Él lo sabía. No pasó ni
un minuto cuando Sai regresó y se detuvo enfrente de
mí, me miró con una hermosa sonrisa llena de
ternura y extendió Su brazo, como pidiéndome
el sobre, recogí la carta del suelo y se la entregué.
Mi Patrón aceptaba bondadosamente mi ofrenda de amor.
"Gracias Dios por el conocimiento en Sathya
Gracias Dios por estar conmigo siempre y ser mi amigo.
Gracias por recoger mi carta, por mis ojos, mis oídos
y mi voz, por todo lo buena y mala que soy, por darme siempre
una segunda oportunidad, por lo bueno y por lo malo, por ayer
y por hoy.
Gracias, Dios por Tu sonrisa y por la fila dos, por Tu grandeza
y dulzura, porque siempre estas conmigo dándome esperanza,
por enseñarme y por quererme, por no dejarme caer,
porque siempre ves más allá.
Gracias Dios por tener confianza en mí.
Sai Baba, Avatar, Amigo, Maestro, Padre, Madre, Señor,
Patrón
Patroncito."
El
grupo internacional del listón amarillo en el 2003
Los
arreglos para volver a formar el grupo especial de devotos
occidentales del listón amarillo para Mahashivarathri,
se comenzaron a hacer a mediados de febrero. Esta vez se hicieron
cargo de los arreglos y permisos correspondientes, dos matrimonios
italianos y una hermosa dama de Venezuela, de quienes recibí
la invitación para hacerme cargo del grupo de Sevadales.
Se comenzaron a convocar los grupos por idiomas, un día
se reuniría a todas las personas de habla hispana,
otro a los de habla inglesa, a los rusos, italianos. El objetivo
era explicar a cada grupo en su idioma la filosofía
y las metas inmediatas del grupo internacional, darles las
explicaciones pertinentes para lograr una organización
similar como la que nos llevó en el 2002 a que este
grupo funcionara con todo éxito.
Resumiendo
en unas cuantas palabras la filosofía en la que se
basó el grupo internacional fue: unión y hermandad,
respeto y tolerancia hacia todos y ayuda mutua. Este grupo
se organizó con una impresionante base de solidaridad
entre todos los devotos occidentales que nos encontrábamos
en ese momento en Puttaparthi.
El
día 25 de febrero se convocó a la junta para
empezar a organizar el grupo de mujeres que habían
decidido ser Sevadales del grupo internacional durante la
celebración. Se formó un increíble grupo
con 32 mujeres de muchas partes del mundo: Rusia, Reino Unido,
Argentina, Alemania, Estados Unidos, Eslovenia, Italia, España
y México, entre otros. En la junta se tocaron varios
puntos importantes sobre disciplina, servicio y devoción.
Nuestro servicio consistiría en ordenar las filas,
hacerlas entrar al Hall, acomodar al grupo, asistirlo durante
la celebración y finalmente ayudar a que el grupo saliera
del Hall con orden y disciplina. Les indiqué cómo
trabajaríamos en conjunto con las Sevadales hindúes
y como nos comunicaríamos entre nosotras por medio
de un sistema de señas que nos ayudara a mantener un
continuo contacto a distancia, pues nuestra ubicación
sería cubriendo el perímetro del grupo del listón
amarillo. Para terminar, llegamos al común acuerdo
de que el espíritu más importante para este
Mahashivaratri sería la "no-discriminación",
puesto que absolutamente todas las personas que asistiríamos
a la celebración seríamos, de una manera o de
otra, invitados especiales de Sai Baba.
El
servicio para el grupo de Sevadales comenzaría el 27
de febrero cuando en la enorme explanada que se encuentra
junto al edificio Norte 6, todos los grupos que se habían
dividido por idiomas se juntarían en uno solo para
recibir el listón amarillo y las indicaciones finales.
La cita para todos fue a las 7:30 p.m. Nos reunimos alrededor
de 2500 personas, hubo un ambiente de cooperación por
parte de todas y cada una. A los pocos minutos de haber comenzado
la reunión, recibimos un aviso de las autoridades del
Ashram, quienes habían decidido, debido a la gran cantidad
de devotos que formábamos el grupo, suspender el permiso
de ese año para el grupo internacional del listón
amarillo.
La
lección fue muy importante y significativa para todos,
formar este grupo tenía como finalidad unir a los devotos
extranjeros en un solo grupo no importando la nacionalidad,
idioma, edad o creencia. Al final, este objetivo se vio más
que cumplido, pues nunca en la historia de Prashanthi Nilayam
se había visto algo parecido.
El
día primero de marzo, cuando salí del Darshan
de la mañana me encontré sobre la calle principal
del Ashram a un enorme grupo de mujeres extranjeras, todas
vestidas de blanco, haciendo fila para entrar a la primera
parte de la celebración del Mahashivaratri que comenzaría
a partir del Darshan de la tarde. Las mujeres habían
comenzado a llegar desde muy temprano en la madrugada, finalmente
el grupo internacional con o sin listón mostraba su
disciplina y solidaridad. Fue hermoso verlas ahí a
todas, esperando pacientemente para poder entrar al Hall.
Cuando finalmente se abrió la reja del Hall, el grupo
comenzó a avanzar rápidamente, pero fue detenido
por las Sevadales hindúes, quienes trataban de poner
orden. En este lapso, que duró como quince minutos
o más nos quedamos todas de pie, pero estábamos
realmente muy apretadas, entonces sucedió, desde las
filas de atrás comencé a escuchar:
--¡OOOOOMMMMM!
Este
maravilloso sonido nos dio una inesperada tranquilidad, todas
comenzamos a cantar: OOOMMM. Estábamos muy apretadas
y hacía mucho calor pero el OOOMMM nos recordó
que estábamos ahí por el mismo objetivo de amor.
Fue una experiencia muy fuerte pero bonita pues me enseñó
de una manera muy real que el poder del amor es más
fuerte que cualquier otra energía.
Mahashivaratri
2003
Ya
dentro del Hall, nos tocó sentarnos casi hasta atrás,
estaba en un grupo junto con mis compañeras mexicanas
y una española. Esperamos por varias horas que Sai
saliera de Su casa para recibir Su Darshan y escuchar el discurso
de ese día. Sinceramente con las horas de espera, el
calor y la gran cantidad de personas no pude disfrutar la
celebración como me hubiera gustado. Swami salió
de Su casa y caminó hacia la estatua de Ghanesa que
se encuentra a las afueras del Mandir, que es donde acostumbra
dar Sus discursos. Hubo varios oradores antes de Él,
mientras el último de ellos hablaba, Swami con un movimiento
circular de Su mano materializó, para maravilla y sorpresa
de todos, un enorme Lingam de oro. A pesar de la distancia,
pude ver claramente y a detalle cómo lo hizo, me sentí
muy bendecida y feliz, fue un sentimiento muy especial, era
el tercer Lingam de oro que veía. Después de
haber concluido los discursos de los oradores, Swami se levantó
de Su silla y lleno de energía como siempre, nos dio
un maravilloso discurso. Así terminó la primera
parte de la celebración, eran aproximadamente las 6:00
p.m. Habíamos pasado todo el día en las filas
y dentro del Hall, yo estaba francamente muy cansada, les
dije a mis compañeras que me iría a comer algo
y a ducharme y que regresaría dos horas después.
Regresé en el tiempo acordado para encontrarme con
la noticia de que Sai Baba salió del Mandir, al poco
tiempo de haberme retirado, para regalar a todos los devotos
la maravillosa bendición de ver salir el Lingam de
oro de Su boca. Me encontré solamente con dos compañeras
de las seis que formábamos el grupo, solamente dos
de nosotras habían estado presentes en este singular
momento. Alrededor de las nueve de la noche decidí
regresar a mi habitación a descansar un poco y a cerrar
mis maletas, pues mi salida de Puttaparthi, tal y como Sai
Baba me lo había dicho era inmediatamente después
de Mahashivaratri.
Regresé
al Hall alrededor de las tres de la mañana para cantarle
a mi Señor y escuchar el discurso que Sai daría
ese día. La celebración terminó antes
de las nueve de la mañana. El día 2 de marzo,
después de haber tenido la oportunidad de volver a
probar el delicioso Prasad de arroz salado servido en platos
de hojas secas unidas por pequeños palitos de madera
y de ver a Sai Baba a pocos metros cuando regresaba a Su casa,
marcando así el final de la celebración de Mahashivaratri,
alrededor de las 10:00 a.m. volví a dejar el Nilayam.
Llevaba en mi maleta momentos muy especiales, experiencias
inolvidables y recuerdos de personas a las cuales encontré
en mi travesía, que de una manera u otra me acompañaron
y ayudaron a crecer y a seguir comprendiendo los caminos y
veredas que te acercan a Dios.
Este
círculo se cierra
Todo
cambió, la visión, el amor, los momentos en
el tiempo. El mundo cambia y uno con él, el tiempo
no pasa en vano. ¡Cuántas cosas han pasado en
estos seis años, cuántas personas cruzaron por
aquí, cuánta luz, cuánta magia de corazón!
Fueron subidas y bajadas, líneas rectas y pendientes
empinadas, precipicios con sol y noche sin luna. Y al final
sólo Dios queda, Su amor y la vida me trajeron hasta
aquí. Hoy siento que se cierra el círculo que
se abrió en 1998, que siguió en 1999 con increíble
dulzura y felicidad, que se eclipsó en el año
2000, que tomó rumbo en el 2001 y comenzó a
crecer en el 2002. Empieza el año 2003 maravilloso,
lleno de amor, sueños y esperanzas. Los círculos
son redondos, hay que aprender a cerrarlos para abrir otros.
"Sean
como la hormiga, cuando la hormiga obtiene una mezcla de sal
y azúcar, ella selecciona solamente el azúcar."
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba |