Cantando a Sai Baba "La divinidad está en todo"
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"Cantando la experiencia con Sai Baba"

Parte VIII

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Sexto viaje

Sexto viaje

El 27 de septiembre del 2002, salí de nueva cuenta rumbo a India, después de una estancia de cuatro meses en México. Mi intención era quedarme solamente dos meses, pero "la mujer propone y Dios dispone": me quedé cinco meses. Llevaba la ilusión de pasar por cuarta vez mi cumpleaños a los pies del Avatar, asistir a las festividades de Dassara, y llevarle a Sai el primer borrador de este libro para que lo bendijera y de ser posible pasar el cumpleaños de Swami en Prashanthi Nilayam. Llegué a Puttaparthi a medio día y busqué alojamiento en un hotelito fuera del Ashram. Tuve la suerte de encontrar una hermosa habitación con vista al Sai Kulwant Hall, al abrir la ventana podía ver la casa de Sai, el Museo de todas las religiones y las estatuas de Rama, Sita, Laskmana y Hanuman que se encuentran frente a la puerta principal del Ashram, a las afueras del Hall como silenciosos y poderosos guardianes. Para el día de mi cumpleaños Sai me dio la fila número catorce, pero no importó puesto que ya estaba en casa con Él. En la noche para festejar, me fui a cenar a un restaurante italiano con mis amigos de Venezuela, España, Reino Unido y México.

En octubre las festividades de Dassara

En el mes de octubre volví a tener la increíble experiencia de asistir a las festividades de Dassara, donde como ya se mencionó, se lleva a cabo una enorme puja -ceremonia-- en el Poornachandra por nueve días. En los años anteriores no me era muy fácil ser testigo de dicho ritual, el cual tiene entrada libre para todos los que deseen asistir, pues los pujaries recitan sin cesar por varias horas cantos védicos. No sé muy bien qué es lo que pasaba conmigo pero me eran muy difíciles de tolerar. Sin embargo, este año, fue diferente, buscaba un lugar hasta atrás del auditorio para sentarme, cerraba los ojos y me concertaba en aquella vibración maravillosa. Todos los días hice presencia por varias horas y aunque mi mente no entendía con claridad, mi corazón sabía que esta reunión en especial está cargada de buenas intenciones para el mundo y la humanidad, pues tiene como único objetivo ofrecer algo hermoso a Dios en Su forma femenina.

Vivir en Puttaparthi

En este viaje pasaron muchas cosas diferentes a los anteriores, tuve la oportunidad de ampliar mis criterios sobre el porqué funcionan así las cosas en el mundo, conocí más sobre mí misma y el Ser Humano. Todo cambia y aunque se regrese al mismo lugar, con las mismas actividades y con la misma gente, se puede apreciar cómo todos van cambiando y creciendo. Aunque el lugar sea estático se puede ver cómo va floreciendo y madurando todo el contexto y los actores que participan en él. Sin embargo, siempre reencontraremos en el camino que recorremos a personas o situaciones que aparentemente continúan igual, sin ningún crecimiento ni avance. Veo la vida como una gran espiral, hay que aprender a aprovechar las vueltas y en cada una volverse más sensible, más fuerte y más feliz. Creo que eso es el arte de vivir. Las vueltas son las mismas para todos, aunque nuestras vidas sean diferentes, el objetivo es el mismo: que nuestras vidas sirvan de algo positivo para nosotros mismos, para la humanidad y por consecuencia para Dios.

En este viaje conocí a gente muy linda, volví a ver a mis amigos que viven allá de manera permanente y me reencontré a viejos amigos que fui conociendo en mis viajes. También, de una manera especial, serví de especie de guía para las personas que llegaban por primera vez a Prashanthi Nilayam. Tuve un contacto más directo con gente nativa del pueblo de Puttaparthi, cosa que nunca había hecho. Los conocí un poco más de cerca, entendí un poco más su manera de pensar y de vivir, su devoción y relación con Swami. Siempre me ha llamado mucho la atención la vida y las actividades que desarrollan las personas que viven en Puttaparthi. ¿Qué hicieron en sus vidas pasadas estas personas para tener la bendición de haber nacido en el mismo lugar donde Dios nació? Y de manera similar, ¿qué hice yo para tener la oportunidad de vivir la mitad de mi vida en los últimos cinco años en el pueblo de Swami?

El tiempo siguió su marcha sin detenerse ni un minuto. Yo me sentía muy feliz, estaba en casa, todas las personas con las que me encontré hablaban mi mismo lenguaje, entendían lo que mi corazón decía con respecto a Sai Baba. Esto es muy difícil de encontrar. Imagínate todo un pueblo, con personas de todo el mundo y todas las religiones hablando el mismo lenguaje de amor y tolerancia. Todos haciendo un esfuerzo por comprender y vivir sobre la base de la filosofía Sai. Vivir en Puttaparthi es toda una experiencia, pues se presenta la ocasión de, poco a poco ir entrelazando la aventura espiritual de vivir en el mismo sitio de Sai Baba, verlo todos los días y recibir constantemente Su energía, junto con los detalles que la vida cotidiana puede tener, como por ejemplo: la vivienda, la comida, las costumbres, la devoción de las personas y su religión. Aparentemente se renuncia a conceptos de muchos tipos que han sostenido tu vida, pues a cada momento se rompe un paradigma. Es muy común que por momentos se olvide todo lo relacionado con el mundo que existe fuera de Puttaparthi, esto es simplemente parte del proceso y muchas veces, hasta se podría decir que así mejor, puesto que de alguna manera ayuda a que tu mente y corazón estén más despejados para comprender con más claridad el verdadero significado de lo que es tener un encuentro tan directo con el Avatar.

Muchas personas llegan a ver a Sai Baba buscando el amor universal, muchas otras buscando consuelo y comprensión de la Madre y Padre Divinos, otras más para conocer las técnicas de autoconocimiento y sanación, entre muchos casos más. Todos los casos parecen diferentes, pero al final todos buscamos una cosa: amor, amor en todas sus formas y manifestaciones, un amor verdadero que dé sentido a la vida. Me ha tocado conocer a muchas personas que llegan a India sin estar muy conscientes de que es lo que buscan: muchas llegan en los llamados tour espirituales, otras llegan por casualidad y también las hay que llegan por simple curiosidad. Sea cual fuere la razón y el medio de que las personas lleguen a vivir la divina experiencia de ver y conocer a Bhagavan Sri Sathya Sai Baba en Su cuerpo físico, recordemos que según lo ha dicho Él mismo, nadie llega hasta Él si no es Su voluntad. Todos somos invitados especiales.
Ahora sé que los caminos que te llevan a ir descubriendo la divinidad pueden ser muy diversos, pero no necesariamente deben ser dolorosos ni angustiantes, por esto es recomendable, en la medida de lo posible, que uno abra la conciencia que vive en la mente y el sentimiento que aflora en el corazón para poder vivir la experiencia en todo su esplendor y felicidad.

Los Seres Humanos tendemos a complicar los sentimientos y pensamientos. Para tener una relación directa con Dios, sólo es necesario dejar fluir el amor por nosotros mismos y la humanidad. Es muy común que las personas que llegan a ver a Swami traigan el ritmo acelerado de sus países, esto es normal y muy comprensible, pero es recomendable hacer un esfuerzo por desacelerarse, dejar en la maleta todas aquellas cosas que nos preocupan, dejar de mirar para afuera y hacer un esfuerzo por mirar hacia adentro de nosotros mismos, pues se pierde mucha energía en tratar de ir contra corriente. Otra cosa importante es que hay que estar dispuesto a entrar en este proceso interno, cuando llegamos a ver a Sai Baba no todos estamos muy dispuestos a entrar a estos procesos con singular alegría y muchas veces cuando entramos, más bien nos queremos regresar. Por esto es recomendable tener una noción o idea de lo que realmente estamos buscando al iniciar este tipo de travesía. Muchas veces podremos hacer un ejercicio previo de sinceridad con nosotros mismos, y muchas otra no, por esto es importante tener fe y confianza en nosotros y en el Ser que hayamos elegido como Maestro.

Tener al Avatar como Maestro y Tutor es muy sencillo y complicado a la vez, pues la única colegiatura que hay que aportar es un corazón puro y sincero, por esto mismo es muy complicado.

Alojamiento para cuatro meses

Después del primer mes, busqué alojamiento en una casa de huéspedes en la calle Chitravathi, donde pase los siguientes cuatro meses muy feliz. Ubicado en el segundo piso de la casa y con vista a la calle, era una habitación muy pequeña con la extraña peculiaridad de contar con agua caliente para bañarse, ya que en los meses de noviembre, diciembre y enero la temperatura habitual puede bajar, este lujo no es indispensable, pero a veces necesario. En la habitación había un sillón, una silla, una cama de madera rechinante y un tocador con un enorme espejo con su taburete, este último era el lujo de la casa. Había también, un clóset de madera desgastada por el tiempo y el calor, donde pegué mis dos fotos de Sai. La ventana que nunca acababa de cerrar, dejaba entrar a la habitación todos los ruidos que le dan vida a la calle Chitravathi, la cortina que la engalanaba era fea y quemada por el sol. Contaba también con una mesa junto a la cama que servía como buró y biblioteca, para toda mi literatura: el Gita y el Ramakatha. También servía como tocador y lugar especial para poner las fotos de mi Abuela María y de mis hermanas junto a la imagen de Shirdi Sai Baba. Arriba de la cama, en un punto estratégico de la pared, tenía una lámpara de neón blanco que sostenía hábilmente un sombrero de charro blanco con borde dorado que me habían dejado unos amigos de Toluca y que mi amigo Manuel de Venezuela me entregó en mi cumpleaños. La puerta era de madera, pintada de blanco, hacía contraste con el color verde chicle de menta de las paredes.

En este tiempo, le decía a Sai en mis oraciones que ya me permitiera quedarme a vivir en aquel pueblo de manera permanente, para estar con Él y verlo salir de Su casa todos los días para darnos Su Darshan. Siempre había pasado lo mismo al llegar allá, no le encontraba mucho caso a volver a mi país, ¿para qué regresar?, si allá está todo lo que yo quiero: Sai Baba. Sin embargo, en este viaje comencé a comprender el por qué es importante que yo regrese una y otra vez a mi país con mi familia mexicana. Nací en México, Swami nació en India, pero ni todos los mares, ni todos los continentes, ni todos los tiempos podrán nunca ser un obstáculo para que el amor que hay entre los dos siga floreciendo como la flor de loto, que estando en medio del lodo surge con la fuerza de la determinación para que sus coloridos pétalos vean el sol. En Su infinito amor Sai, en cada viaje me da la oportunidad de seguir creciendo como Ser Humano para ser mejor y de continuar aprendiendo el arte de ser feliz.

¿Cuándo regresar a México?

No tenía una fecha destinada para mi regreso a México, pues siempre me pasa que, por una u otra razón, siempre quiero atrasar mi partida del Nilayam. En el mes de noviembre cuando revisaba mi pasaporte y visa, me di cuenta que podía permanecer en India hasta marzo del 2003. Swami siempre me había indicado el tiempo justo para salir de India, por lo que sólo era cuestión de esperar Sus instrucciones para poner una fecha exacta.

El 15 de diciembre, como parte de mi Sadhana había decidido estar en silencio, lo cual significaba no solamente dejar de hablar sino lograr que todos mis pensamientos y sentimientos se quedaran quietos, lograr esto es muy difícil pero es una excelente ofrenda de amor a Dios. Para mi enorme sorpresa en el Darshan de la tarde Sai me concedió primera fila, en la orilla de la Isla. Yo traía en la mente el asunto sobre mi regreso, pues me había enterado por un e-mail que mi hermana Claudia me mandó que su salud no era muy buena. Pensaba que si Sai se acercaba a mí y me decía que me regresara en ese mismo momento, para mí estaría bien, pues Él, como mi Maestro y Señor sabe en dónde y cuándo tengo que hacer presencia. Sai salió de Su casa y caminó, me dio la impresión, sin querer ponerle características humanas al Avatar, de que venía muy tranquilo y de muy buen humor. Mientras Él caminaba hacia donde estaba sentada, yo maquinaba las estrategias para lograr llamar Su atención y que se acercara a mí. Con mi mente y corazón le dije:

--Ven Swami, la única manera de que te acerques es ganándote con mi corazón, pues tenlo, te lo doy. Sai se acerco a mí como un cómplice, aparentemente divertido ante mis estrategias, me vio y moviendo Su mano derecha dos veces me hizo la seña de esperar, después de esto se detuvo frente a mí cuando iba a dar la vuelta para dirigiese al Mandir, se me quedo viendo y me dijo:
--¿Cuándo te vas? -a lo cual contesté:
--Swami, cuando Tú me digas yo me voy --Él movió la cabeza en forma afirmativa. Dio unos pasos más, pero sin quitarme la vista de encima, fue entonces cuando le pregunté:
--Swami, ¿me puedo ir en marzo después de Mahashivaratri?
Me regaló una dulce sonrisa y me dijo:
--Muy feliz, feliz.

Mi primer pensamiento fue: "Si a mi Señor le hace feliz que yo me quede hasta marzo pues me quedo y a ver como le hacemos. Me quedé muy emocionada, el Señor estaba feliz con algo que yo iba a hacer, eso era suficiente. Sai siguió caminando y se detuvo con otra mujer cerca de donde yo estaba y le hizo la misma pregunta:

--¿Cuándo te vas? --yo con tanta emoción no pude escuchar la respuesta, pero de repente vi como Sai comenzaba a mover Su mano, haciendo círculos en el aire, iba a materializar Vibuthi, ni siquiera lo pensé y puse mi mano, Swami dio Vibuthi a la mujer primero y luego a mí, cerré el puño de mi mano y llena de emoción me lo llevé a la frente. Cuando abrí los ojos Sai iba caminando rumbo al Mandir tranquilamente. La Sevadal que estaba junto a mí, se apresuró a darme un pequeño papel para poner el Vibuthi ahí, y así lo hice, vi que era una cantidad considerable que me llenaba la palma, esta fue la primera vez que Sai me da vibuthi en Darshan. Mientras ella doblaba el papelito, yo comía el restante de mi mano. Total que en un minuto Sai resolvió brillantemente la fecha de partida, me quedaría hasta marzo y tendría la oportunidad de volver a pasar las celebraciones de Navidad en Puttaparthi, de lo cual lo que más me ilusionaba era volver a ver a Sai vestido de blanco y volvería a repetir la gran experiencia de pasar la noche del Mahashivaratri.

Los días siguientes a este encuentro con Swami, dormí mucho, el Vibuthi me duró cuatro días, cada día tomaba un poco y sentía que estaba bajo una especie de tratamiento, como si éste fuera una medicina. Cuando Sai te da Vibuthi es muy especial. En realidad, como muchos de los actos que Sai Baba realiza, el verdadero significado solo Él lo sabe, pero tengo la certeza de que es para algo que tú necesitas y que sólo Él ve y sabe. La verdad, para mí, fue como si mi Maestro me regalara un dulce y Su atención de decirme:
--Ya sé que estas aquí, no te preocupes por nada, Yo me hago cargo.

Durante los cinco meses que duró este viaje, Swami se me acercó durante el Darshan varias veces para preguntarme de dónde venía, bendecir con una mirada objetos que le llevaba, para darme alguna indicación con algún juego de palabras, para regalarme Su sonrisa y Su mirada y para recoger dos cartas.


23 de noviembre, día del cumpleaños 76

Linda, la chava con la que había compartido mi segundo viaje en el 2001, llegó a Puttaparthi para recibir de manos de Sai el diploma por haber concluido el curso de Valores Humanos en Tailandia. El grupo de estudiantes de la escuela de Tailandia, formado por mujeres y hombres de muchas nacionalidades se dieron cita en Prashanthi Nilayam junto con un grupo de niños tailandeses para pasar las celebraciones de cumpleaños de Swami. Tuve la oportunidad de poder entrar junto con el grupo de familiares de este grupo de estudiantes al Hall el día del cumpleaños, pues de alguna manera sentía en mi corazón que era como una especie de madrina para Linda. La cita para los familiares y la madrina fue el 23 de noviembre a las 3:00 a.m. frente a la casa de Sai Baba para hacer las filas. En este día en especial se reúnen una cantidad impresionante de personas en Puttaparthi, yo creo que es la festividad en la que hay más gente, personas de todo el mundo se reúnen para festejar junto con Swami, este día que se considera totalmente auspicioso.

El día 22, dormí dentro del Ashram, en la habitación que Linda compartía con su mamá. Recuerdo que abrí los ojos a las 2: 25 a.m., con un pensamiento fijo en la mente: "Quiero ser mejor persona". ¡Qué mejor regalo para mi Maestro y Patrón, qué más que ofrecer mi corazón como regalo de cumpleaños y mis esfuerzos diarios por aplicar en mi vida la filosofía de Sai Baba!

La celebración del cumpleaños número 76 fue maravillosa, entraron por el lado de las mujeres, junto a la casa de Sai, magníficas bandas de música de los estudiantes de Swami de las escuelas de Anantapur, WhiteField y Puttaparthi, haciendo gala de una excelente disciplina y dedicación, llevaban instrumentos los cuales dominan perfectamente, y avanzaban hacia el Mandir con el ritmo exacto que les marcaba con una batuta el líder que iba enfrente de cada una de las bandas. Al final del desfile de bandas y de cantos védicos entonados por pequeños niños y niñas, también de las escuelas de Sai Baba, entro Bhagavan, Su amor resplandecía por todos lados y aunque Él se mostraba muy feliz y complacido, me dio la impresión por momentos de que Sai formaba parte del festejo por complacer a Sus devotos quienes año con año nos empeñamos en hacer una enorme celebración de esta fecha.

Al final de la fiesta donde hubo música, canciones y mucha alegría, se repartió Prasad para todos. Como me había tocado un lugar junto a la barda que divide el Hall de la explanada donde las mujeres acostumbramos a hacer las filas, que por cierto, también estaba llena, tuve la misión de hacer llegar el dulce Prasad a las mujeres que se encontraban fuera del Hall. Como siempre, Sai nos bendijo a todos con Su increíble amor.

Ese día en la noche, como regalo de cumpleaños para Sai, comencé a hacer servicio en la cantina occidental, sirviendo la cena a los más de 700 devotos occidentales que se habían dado cita en Prashanthi para el cumpleaños de Bhagavan. Servía los platos calientes de la cena como sopa de verduras, pasta, dhal, arroz y los guisados de verduras que llevan queso o soya. Siempre tuve la ilusión de trabajar en un organismo internacional y servir a personas de todo el mundo. Otro sueño se estaba haciendo realidad pues con este servicio no sólo servía a Swami, sino también, a mis hermanas y hermano. De alguna manera ayudaba a proporcionarles el alimento que es sagrado, pues es la materia de donde proviene la energía, para moverse, actuar y sentir, este fue un servicio hermoso por que aprendí a verlo de esta manera, lo disfrute mucho. Este servicio duró aproximadamente un mes, dejé de hacerlo para integrarme al grupo de Sevadales que se estaba formando para las festividades de Navidad.

La Navidad del 2002

El 14 de diciembre se convocó a todos los occidentales que nos encontrábamos en Puttaparthi a asistir a una junta para organizarnos para las festividades de Navidad. El grupo de devotos occidentales era muy numeroso. Todos llegan con la ilusión de ser partícipes en las celebraciones de la más grande festividad religiosa para el mundo occidental. Pasar estos días en Prashanthi Nilayam con Sai Baba es una hermosa experiencia. También hubo muchos devotos de India, quienes llegan con ilusión de terminar el año y comenzar uno nuevo con la bendición de Sai Baba.

En la junta con devotos occidentales se nos presentaron dos opciones: una era la de participar en el coro que el día 25 le canta a Sai Baba hermosas canciones navideñas y la otra era la de ser parte del grupo de Sevadales que se haría cargo de la seguridad y orden del grupo de occidentales durante los ensayos del coro y las festividades de Navidad.

Yo elegí el grupo de Sevadales y no es por que no me gustara cantar, sino por que no me hacía mucha ilusión pasar las festividades sin servir en algo, lo que fuera, creo que ese es el verdadero mensaje de la Navidad, quería ofrecer mi servicio a mis hermanas y hermanos y, sobre todo, a Swami en la que sería mi segunda Navidad con Él.

Los ensayos del Coro

El lunes 16 de diciembre el coro comenzó a ensayar en el salón de conferencias ubicado en el segundo piso de la Cantina donde se sirve comida del norte de India, pero cambió de lugar el miércoles 18, pues se nos notificó que Swami había dado Su consentimiento para que los ensayos se llevaran a cabo en el Poornachandra. Esta fue una magnífica noticia para todos, puesto que este auditorio se encuentra junto a la casa de Sai. Por esta razón era muy posible que Él hiciera presencia durante los ensayos.

Durante la semana de ensayos, Swami hizo varias veces acto de presencia para bendecirnos a todos con Su amor. A mí no me tocó verlo pues parte de mi servicio era cuidar el acceso a Su casa del lado de las mujeres y como Sevadal de seguridad hay que estar muy pendiente de todos los detalles. Mi servicio consistió básicamente en auxiliar a las personas del coro una hora por la mañana y tres por la tarde. Yo me sentía muy feliz de poder ayudar en algo. El equipo de Sevadales constaba de 16 mujeres de distintas nacionalidades: Rusia, Reino Unido, Japón, Nepal, Australia y México, entre otros. Fue para mí una experiencia increíble el trabajar en equipo con ellas. Los festejos de Navidad comenzaron el día 24, mujeres y hombres occidentales tuvieron lugares preferenciales para hacer las filas y fueron los primeros en entrar al Hall. El lugar para los grupos de Sevadales fue el más privilegiado pues tanto el 24 como el 25 estuvimos en primera fila para seguir asistiendo en el orden y la organización de la festividad.

25 de diciembre

El día 25 en la madrugada, cuando aún era de noche, Sai Baba salió de Su casa, vestido con una túnica blanca, brillaba como la luna, caminó por Su alfombra roja con una hermosa sonrisa que inspiraba tranquilidad y moviendo Sus manos en señal de bendición. Todos los occidentales nos vestimos de blanco también y sosteníamos en nuestras manos una vela encendida, fue un hermoso espectáculo. Junto con mi grupo de Sevadales, hacíamos una especie de marco para las personas del coro. Yo me encontraba en primera fila, casi en la orilla de la Isla donde Sai daría vuelta para dirigirse hacia el Mandir. Sai se detuvo exactamente frente a mí, lo vi a menos de medio metro. Tuve la impresión de que se detuvo ahí por que Él conocía mi enorme ilusión de verlo vestido con Su túnica blanca. Después Sai se dirigió lentamente hacia Su sillón para que diera inicio la celebración. Creí que iba a subir al balcón que se encuentra en el segundo piso del Mandir, como lo había visto en 1999, pero supe por una de la Sevadales hindúes que ya no acostumbraba hacerlo. Comenzó el coro de niños y luego siguió el de los adultos, cantaron bellísimas canciones de Navidad con mucho amor y buen ritmo, Swami escuchaba entusiasmado moviendo Sus manos al compás. Aún seguía siendo de noche cuando los coros terminaron, Swami regresó a Su casa y volvió a pasar por donde yo estaba. No se detuvo esta vez pero volteó a verme, me vio muy profundamente a los ojos. Fue algo muy fuerte para mí, sentí como si un rayo de luz atravesara mi alma, no pude hablar ni moverme, es algo muy difícil de explicar, solamente me quedé ahí quieta, sentía la vibración de Su mirada en todo mi ser. Después de un rato, la mujer encargada de mi grupo se me acercó, me miró y me preguntó cómo estaba, le respondí que bien pero que Sai me había visto muy profundamente, a lo cual ella respondió: te quiso decir que eres muy buena niña. Hasta la fecha no sé como pudo saber ella lo valioso y significativo que es para mí cuando Sai me dice que soy buena niña.

Cuando empezó a amanecer, Sai Baba regresó al Hall vestido con Su acostumbrada túnica anaranjada para darnos Su Darshan. La celebración de la mañana terminó aproximadamente a las 9: 30, yo me sentía muy cansada pues la cita para las Sevadales fue a las 3: 00 a.m., fueron seis horas y media de un hermoso servicio, que resultó muy bien remunerado, pues yo estaba simplemente feliz. Para el Darshan de la tarde, donde Sai daría un discurso, la cita para las Sevadales fue a las 11: 30 a.m. ya que teníamos que recibir y acomodar a los grupos del coro, decoración, madres de familia, personal de la cantina y demás. Estuvimos en servicio hasta las 6 p.m., fuimos las primeras en entrar y las últimas en salir del Hall. Tener la oportunidad de volver a servir como Sevadal dentro del Hall fue una experiencia increíble. En el discurso de Navidad, Swami nos habló sobre la importancia de tener buenas compañías y de basar todos nuestros actos en el amor.

Ver salir la luna

Después de terminados los festejos de Navidad, pasé varios días descansando en mi habitación, fue muy buen tiempo para pensar en lo que había pasado durante el año. Entre otras cosas importantes reconfirme que quería vivir más tranquila y feliz: solamente es cuestión de tener fe y confianza para permitir que la vida fluya y recordar siempre que el tiempo de Dios es perfecto, Dios es quien marca los tiempos del universo y la humanidad.

Uno de esos días salí a caminar por el pueblo y llegué a uno de los edificios más altos de Puttaparthi. Subí hasta el último piso. Había llegado hasta ahí con la esperanza de ver salir entre los montes la luna llena. Mi amiga Gaby me había dicho que la luna salía aproximadamente a las 6:30 p.m. Llegué al lugar un poco antes, pedí un Chai y una Chapathi, especie de tortilla hindú, hecha con harina de trigo y queso. Me senté a esperar la salida de la última luna llena del año 2002 llena de ilusión. Fue un hermoso espectáculo que no había presenciado desde 1999.

Llegó la hora y la luna no salía, comencé a pensar que me había equivocado de hora o de sitio, seguí esperando y nada de luna. Mi mente se llenó de pensamientos y reflexiones sobre mi vida. ¿Cuánto tiempo había esperando que las cosas pasaran al tiempo que los demás decían que tenían que pasar? ¿Cuánto tiempo de mi vida había desperdiciado esperando que las cosas fueran de tal o cual manera? El tiempo seguía corriendo y por más que trataba de encontrar algún reflejo que indicara que la luna estaba por salir, no veía nada. Decidí marcharme del lugar, con la idea de que era posible que la luna no saliera esa noche, cuando de repente, en medio del cielo más oscuro de la noche, un finísimo halo de luz blanca hizo presencia en lo alto de los montes, segundos después como una niña traviesa, la luna se dejó ver y poco a poco, a su ritmo y a su tiempo fue saliendo para mostrarse completa, blanca, hermosa. Este fue un regalo de Dios que me ayudó a comprender que Su tiempo es perfecto. Muchas veces en mi vida me he llegado a desesperar porque las cosas no suceden cuando y como espero que sucedan pero, ¿qué hubiera pasado si esa noche la luna hubiera salido a la hora en la que la estaba esperando? Es posible que una catástrofe natural o algo por el estilo, sólo Dios sabía el momento exacto en que ella hiciera su acto de aparición. Como Dios marca los tiempos de luna también marca los de nuestra vida. Tengo la impresión que hay veces que Él siente más pena que nosotros al negarse o atrasar nuestras peticiones, pero sólo Él sabe el tiempo exacto para que todos nuestros sueños se hagan realidad, a nosotros sólo nos corresponde tener fe y confianza.

Sobre los amigos y mi regalo de Navidad

En la noche de Navidad tuve una tranquila cena en un restaurante donde se vende pan y pasteles tipo alemán con Manuel y Henry de Venezuela. Cuando uno está lejos de casa en estas fechas tan familiares, los amigos pasan a ocupar el lugar de tu familia, gracias a Dios yo no tengo muchos amigos pero sí muy buenos. A lo largo de mis viajes he llegado a hacer verdaderas hermandades con personas de todo el mundo, a los cuales he acompañado y me han acompañado en mi travesía, hemos crecido y aprendido juntos de una manera maravillosa a recorrer los caminos que te llevan a la espiritualidad.
Para esa noche le pedí como regalo especial de Navidad a Sai Baba, soñar con Él, me acuerdo que le dije:
--Swami, si Tú eres Santa Claus, quiero como regalo el soñar contigo y poder recordar todos los detalles de mi sueño. Y sí, soñé con Él, fue un regalo maravilloso.

Para la noche de año nuevo cené en una cafetería de la calle Chitravathi con mi amiga Gaby. Después de la cena, ella me pidió que la acompañara a llevar un delicioso pastel de chocolate a tres niños del pueblo. Cuando llegamos al lugar, los tres niños nos veían con sus hermosos y enormes ojos negros llenos de ilusión por lo dulce del festejo. Sus sonrisas y gozo fue el mejor regalo de año nuevo.

"El poder del amor puede transformar a la tierra en el cielo y al cielo en la tierra."
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba
Madrugada del primero de enero y primer Darshan del año 2003

El día último del año, cuando me encontré sola en mi habitación después de los festejos, decidí que quería volver a vivir la experiencia de recibir el nuevo año en completa contemplación de Dios, quería de alguna manera repetir una experiencia similar a la de la última noche del año 1999. Esperé que llegara el año nuevo repitiendo los nombres de Dios y pidiendo en mis oraciones por la paz y felicidad de todos los seres:
--Dios, por favor, Lokah Samastah Sukhino bhavantu.

Al día siguiente desperté a las seis, me vestí de blanco y corrí hacia el Ashram, Swami me volvió a conceder la oportunidad de recibir Su Darshan como primera actividad del año 2003. Para mí significo una nueva oportunidad para vivir y seguir comprendiendo que todo cambia siempre para mejorar. Recordé el primer año nuevo que pasé en Puttaparthi con Él, el famoso año 2000. De ese tiempo para esta fecha habían pasado muchas cosas que finalmente sólo me ayudaron a ser más fuerte interiormente y a afianzar más mi amor y respeto a mi Patrón. Sentada en las últimas filas del Hall le agradecí especialmente a Swami por bendecirme con Su amor.

Para el día primero de enero un grupo de latinos había organizado una enorme Puja en el sagrado río Chitravathi, a la cual asistí llena de entusiasmo, pues la idea de comenzar el año haciendo una ofrenda a Dios me parece la mejor manera de dar inicio a cualquier nueva etapa. Con la idea de comenzar el año ofrendando, el día jueves 2 de enero volví a leer el libro sobre la vida y milagros de Sri Sai Baba de Shirdi, para nuevamente enamorarme de este Viejito dulce como la miel y fuerte como el mar.

En el mes de enero…

El mes de enero trascurrió rápidamente, después de los festejos de Navidad y año nuevo, Puttaparthi volvía poco a poco a su rutina de siempre. Para los primeros días de enero, se me cruzó por la cabeza la idea de regresar a México. Sentía que ya era suficiente, sinceramente me encontraba algo aburrida, había días en que me sentía como una máquina al seguir la rutina de Puttaparthi y el Ashram, pero muy en el fondo de mi corazón sabía que no era el momento de marcharme. Swami ya me lo había dicho, hasta marzo, hasta después de Shivarathri. No entendía muy bien por qué tenía que quedarme, ¿cómo podía imaginar las sorpresas tan agradables que Sai me tenía reservadas? Los días continuaban pasando y casi sin darme cuenta mi educación espiritual seguía avanzando. Era el momento de darle su verdadera importancia a las actividades de mi vida, de darles su real valor, de dejar de pensar en el futuro y en el pasado y de darme cuenta que estaba en el lugar justo a la hora exacta. Debía olvidar la idea de irme o quedarme, de México y de India y solamente pensar en ser coherente y en aprovechar felizmente mi estancia bajo la tutela de Sai Baba.

"Donde hay confianza hay amor, donde hay amor hay paz."
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba

El círculo de estudio sobre Sai Baba de Shirdi

Por estos días, me tocó preparar el tema del círculo de estudios del grupo de México, hacía solamente unos días que había terminado de leer el libro sobre Sai Baba de Shirdi y decidí compartir con mis compañeros algunas de Sus maravillosas enseñanzas y características de Su personalidad. Nos sentamos debajo de un árbol, todos en círculo, en la explanada que se encuentra frente a la cantina del norte de la India. Cuando empecé a hablar vi de reojo cómo un hombre mayor, con la piel muy morena, como quemada por el sol, cabello escaso y barba blanca también escasa, se iba acercando poco a poco al círculo ayudado por un palo de madera que le servía como bastón. El viejito era muy delgado, vestía un chaleco, una camisa de manga larga, un dothi --tela que acostumbran usar los hombres en la India, amarrada a la cintura, se puede llevar como especie de pantalón, o como falda corta o larga- que llevaba amarrado simulando un pantalón y un sombrero tipo musulmán.

También usaba unos lentes de vieja armadura. Era inconfundiblemente hindú. Cuando llegó hasta el círculo nos vio disimuladamente y se fue a tomar asiento a una de las bancas de concreto que había en el perímetro de la explanada, finalmente se recostó en ella y se quedó dormido toda la hora mientras nosotros hablábamos sobre Sai Baba de Shirdi. Al final del encuentro repartí a mis compañeros pequeños calendarios con varias imágenes de Sai Baba. Gracias a que quedaron muchos tuve la oportunidad de obsequiar algunos a las personas que se encontraban tomando la sombra en las bancas cerca de nosotros. Cuando llegué donde estaba el viejito de barba blanca lo encontré dormido y como no quise despertarlo dejé tres calendarios a su lado, pero al sentir mi presencia él abrió los ojos e incorporándose los tomó con mucho gusto viéndolos uno por uno. Regresé a mi lugar con el grupo, de repente, sin haberme dado cuenta de sus movimientos, lo vi sentado junto a mí en el piso, lo miré sorprendida, él me regaló una dulce sonrisa y comenzó a decir:
--Shirdi Sai Baba, Shirdi Sai Baba, Shirdi Sai Baba.

Lo miré con extrañeza, pues por un momento me dio la impresión de que había entendido todo lo que habíamos hablado en el círculo, aparte había algo en él que se me hacía muy familiar. Tomé tres calendarios más y se los di, él los tomó entre sus huesudas manos y escogió uno de ellos con la fotografía de Sathya Sai Baba vestido con Su túnica blanca, que es especialmente el color con el que me gusta ver a mi Señor vestido, y se la llevó a la frente como signo de respeto y adoración. Inmediatamente después me vio de manera muy dulce y dirigió su dedo índice a mi entrecejo, mientras volvía a repetir:
--Shirdi Sai Baba, Shirdi Sai Baba, Shirdi Sai Baba.

Me quedé muy sorprendida pero a la vez muy tranquila y feliz. Dirigí mi atención hacía el grupo por un instante, cuando volví a voltear, el viejito ya no estaba junto a mí, lo busqué con la mirada y solamente alcance a ver como se alejaba del lugar caminando lentamente, de la misma manera en la que había llegado. Volteé con mi grupo y dije:
--Así como él, Sai Baba de Shirdi también utilizaba un palo como bastón, así ha de haber sido Sai Baba cuando vivió en Shirdi.

Nunca antes había visto a este viejito en Puttaparthi y desde ese día nunca más lo vi a ver.

Encuentro cultural y deportivo de los estudiantes de Sai Baba

El 11 de enero se llevó a cabo el encuentro cultural y deportivo de los estudiantes de las escuelas de Sai Baba, como todos los años. Yo llegué al estadio como a las 8 a.m. con mis lentes para el sol y dos mandarinas para desayunar. En 1999 asistí por primera vez a este evento, del cual salí fascinada ante el derroche de disciplina y creatividad por parte de los estudiantes. Cuando entré al estadio me lo encontré totalmente lleno. De un lado las mujeres y de otro los hombres. Había un ambiente de fiesta y de total expectación por parte de la asistencia. Busqué un lugar en primera fila y me senté junto a las Sevadales hindúes, a lo lejos puede ver a Sai Baba en Su palco vestido de blanco y también a Sai Gita, Su elefanta, hermosamente adornada con sus ropajes de fiesta. Los estudiantes me volvieron a sorprender con su disciplina en actos de acrobacia, conduciendo sus motos, haciendo demostraciones de kárate, montando caballos y haciendo tablas gimnásticas con música. Cuando terminó el encuentro, me quedé ahí viendo cómo esa gran cantidad de personas desalojaba poco a poco el lugar, en un momento el estadio se quedó totalmente vacío. La música seguía y tuve tiempo para admirar toda la estructura. Me acerqué al palco de Swami, todo lleno de flores amarillas en los barandales, caminé por la pista y por en medio de la cancha y pude observar detalladamente las enormes figuras de Shiva, Buda, Sai Baba de Shirdi y Hanuman entre otras, que hay en el monte junto al estadio. Me detuve frente al Museo Chaitanya Jyoti, que también se encuentra dentro del estadio, ¡caray!, quedé fascinada, qué hermosa es la obra de Sai Baba, Puttaparthi es un espléndido sueño que se levanta en medio de la nada, donde antes solamente había serpientes y montes, ahora existe de manera majestuosa Prashanthi Nilayam, la Universidad, los Colegios, el Estadio, dos Museos, un Planetario, dos Hospitales, uno pequeño y otro enorme que es considerado como los mejores del mundo, grandes edificios, templos hindúes y mezquitas musulmanas y un impresionante sistema de agua potable.

Me sentía tan emocionada que mis ojos se llenaron de lágrimas, recordando el desfile de los estudiantes donde presentaron las banderas de todas las naciones del mundo, le dije a Sai en mis oraciones:
-- La Paz al igual que todos los niños del mundo son responsabilidad de todos.

Sí creo que la Paz del mundo sea posible, yo quiero trabajar para la Paz del mundo, si de algo te sirve mi vida, tómala, te la doy y que sea lo que Tú quieras que sea. Que así sea.

¿Hasta cuándo tengo que esperar para hacer algo por el planeta que es mi hogar, por las mujeres y hombres del mundo que son mi familia? De cierta manera estoy aburrida de ver lo que pasa en el mundo. No necesito ser Presidenta, ni embajadora, ni lideresa sindical para hacer algo por él, por la paz. Todos admiramos a personajes de la historia, mujeres y hombres que hicieron algo por el crecimiento de la humanidad. La única diferencia entre ellos y nosotros, es que ellos tuvieron el suficiente corazón para hacer algo. Estoy segura de que de nuestros corazones pueden salir cosas maravillosas también. No necesariamente tiene que ser en grandes proyectos a nivel mundial. Creo que para trabajar por la Paz del mundo sólo es necesario ser día con día mejor persona, ayudar en la casa, trabajo y comunidad. Si uno cambia en el nombre del amor, tarde o temprano todo lo que está alrededor cambiará también, es como echar una piedra en una laguna, con sólo una se puede lograr producir varias ondas que lleguen hasta la orilla. Como dice la canción: No todo está perdido si ofrecemos el corazón.

"Solo existe un camino real para la jornada espiritual…amor."
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba

5 de febrero

Este día, en el Darshan de la tarde, estaba sentada en la segunda fila de la isla, Swami salió de Su casa y caminó sobre Su alfombra roja. Yo llevaba conmigo un sobre para Él, cuyo único contenido era la primera página de este libro. Swami se acercó adonde yo estaba sentada, pero ni siquiera volteó a verme, dio un giró y caminó dirigiéndose a las mujeres que se encontraban enfrente de la isla. Un poco descorazonada puse el sobre en el piso, mi intención era que Él se llevara la carta pues esto significaba para mí que bendecía este libro y Él lo sabía. No pasó ni un minuto cuando Sai regresó y se detuvo enfrente de mí, me miró con una hermosa sonrisa llena de ternura y extendió Su brazo, como pidiéndome el sobre, recogí la carta del suelo y se la entregué. Mi Patrón aceptaba bondadosamente mi ofrenda de amor.
"Gracias Dios por el conocimiento en Sathya
Gracias Dios por estar conmigo siempre y ser mi amigo.
Gracias por recoger mi carta, por mis ojos, mis oídos y mi voz, por todo lo buena y mala que soy, por darme siempre una segunda oportunidad, por lo bueno y por lo malo, por ayer y por hoy.
Gracias, Dios por Tu sonrisa y por la fila dos, por Tu grandeza y dulzura, porque siempre estas conmigo dándome esperanza, por enseñarme y por quererme, por no dejarme caer, porque siempre ves más allá.
Gracias Dios por tener confianza en mí.
Sai Baba, Avatar, Amigo, Maestro, Padre, Madre, Señor, Patrón… Patroncito."

El grupo internacional del listón amarillo en el 2003

Los arreglos para volver a formar el grupo especial de devotos occidentales del listón amarillo para Mahashivarathri, se comenzaron a hacer a mediados de febrero. Esta vez se hicieron cargo de los arreglos y permisos correspondientes, dos matrimonios italianos y una hermosa dama de Venezuela, de quienes recibí la invitación para hacerme cargo del grupo de Sevadales. Se comenzaron a convocar los grupos por idiomas, un día se reuniría a todas las personas de habla hispana, otro a los de habla inglesa, a los rusos, italianos. El objetivo era explicar a cada grupo en su idioma la filosofía y las metas inmediatas del grupo internacional, darles las explicaciones pertinentes para lograr una organización similar como la que nos llevó en el 2002 a que este grupo funcionara con todo éxito.

Resumiendo en unas cuantas palabras la filosofía en la que se basó el grupo internacional fue: unión y hermandad, respeto y tolerancia hacia todos y ayuda mutua. Este grupo se organizó con una impresionante base de solidaridad entre todos los devotos occidentales que nos encontrábamos en ese momento en Puttaparthi.

El día 25 de febrero se convocó a la junta para empezar a organizar el grupo de mujeres que habían decidido ser Sevadales del grupo internacional durante la celebración. Se formó un increíble grupo con 32 mujeres de muchas partes del mundo: Rusia, Reino Unido, Argentina, Alemania, Estados Unidos, Eslovenia, Italia, España y México, entre otros. En la junta se tocaron varios puntos importantes sobre disciplina, servicio y devoción. Nuestro servicio consistiría en ordenar las filas, hacerlas entrar al Hall, acomodar al grupo, asistirlo durante la celebración y finalmente ayudar a que el grupo saliera del Hall con orden y disciplina. Les indiqué cómo trabajaríamos en conjunto con las Sevadales hindúes y como nos comunicaríamos entre nosotras por medio de un sistema de señas que nos ayudara a mantener un continuo contacto a distancia, pues nuestra ubicación sería cubriendo el perímetro del grupo del listón amarillo. Para terminar, llegamos al común acuerdo de que el espíritu más importante para este Mahashivaratri sería la "no-discriminación", puesto que absolutamente todas las personas que asistiríamos a la celebración seríamos, de una manera o de otra, invitados especiales de Sai Baba.

El servicio para el grupo de Sevadales comenzaría el 27 de febrero cuando en la enorme explanada que se encuentra junto al edificio Norte 6, todos los grupos que se habían dividido por idiomas se juntarían en uno solo para recibir el listón amarillo y las indicaciones finales. La cita para todos fue a las 7:30 p.m. Nos reunimos alrededor de 2500 personas, hubo un ambiente de cooperación por parte de todas y cada una. A los pocos minutos de haber comenzado la reunión, recibimos un aviso de las autoridades del Ashram, quienes habían decidido, debido a la gran cantidad de devotos que formábamos el grupo, suspender el permiso de ese año para el grupo internacional del listón amarillo.

La lección fue muy importante y significativa para todos, formar este grupo tenía como finalidad unir a los devotos extranjeros en un solo grupo no importando la nacionalidad, idioma, edad o creencia. Al final, este objetivo se vio más que cumplido, pues nunca en la historia de Prashanthi Nilayam se había visto algo parecido.

El día primero de marzo, cuando salí del Darshan de la mañana me encontré sobre la calle principal del Ashram a un enorme grupo de mujeres extranjeras, todas vestidas de blanco, haciendo fila para entrar a la primera parte de la celebración del Mahashivaratri que comenzaría a partir del Darshan de la tarde. Las mujeres habían comenzado a llegar desde muy temprano en la madrugada, finalmente el grupo internacional con o sin listón mostraba su disciplina y solidaridad. Fue hermoso verlas ahí a todas, esperando pacientemente para poder entrar al Hall. Cuando finalmente se abrió la reja del Hall, el grupo comenzó a avanzar rápidamente, pero fue detenido por las Sevadales hindúes, quienes trataban de poner orden. En este lapso, que duró como quince minutos o más nos quedamos todas de pie, pero estábamos realmente muy apretadas, entonces sucedió, desde las filas de atrás comencé a escuchar:
--¡OOOOOMMMMM!

Este maravilloso sonido nos dio una inesperada tranquilidad, todas comenzamos a cantar: OOOMMM. Estábamos muy apretadas y hacía mucho calor pero el OOOMMM nos recordó que estábamos ahí por el mismo objetivo de amor. Fue una experiencia muy fuerte pero bonita pues me enseñó de una manera muy real que el poder del amor es más fuerte que cualquier otra energía.

Mahashivaratri 2003

Ya dentro del Hall, nos tocó sentarnos casi hasta atrás, estaba en un grupo junto con mis compañeras mexicanas y una española. Esperamos por varias horas que Sai saliera de Su casa para recibir Su Darshan y escuchar el discurso de ese día. Sinceramente con las horas de espera, el calor y la gran cantidad de personas no pude disfrutar la celebración como me hubiera gustado. Swami salió de Su casa y caminó hacia la estatua de Ghanesa que se encuentra a las afueras del Mandir, que es donde acostumbra dar Sus discursos. Hubo varios oradores antes de Él, mientras el último de ellos hablaba, Swami con un movimiento circular de Su mano materializó, para maravilla y sorpresa de todos, un enorme Lingam de oro. A pesar de la distancia, pude ver claramente y a detalle cómo lo hizo, me sentí muy bendecida y feliz, fue un sentimiento muy especial, era el tercer Lingam de oro que veía. Después de haber concluido los discursos de los oradores, Swami se levantó de Su silla y lleno de energía como siempre, nos dio un maravilloso discurso. Así terminó la primera parte de la celebración, eran aproximadamente las 6:00 p.m. Habíamos pasado todo el día en las filas y dentro del Hall, yo estaba francamente muy cansada, les dije a mis compañeras que me iría a comer algo y a ducharme y que regresaría dos horas después. Regresé en el tiempo acordado para encontrarme con la noticia de que Sai Baba salió del Mandir, al poco tiempo de haberme retirado, para regalar a todos los devotos la maravillosa bendición de ver salir el Lingam de oro de Su boca. Me encontré solamente con dos compañeras de las seis que formábamos el grupo, solamente dos de nosotras habían estado presentes en este singular momento. Alrededor de las nueve de la noche decidí regresar a mi habitación a descansar un poco y a cerrar mis maletas, pues mi salida de Puttaparthi, tal y como Sai Baba me lo había dicho era inmediatamente después de Mahashivaratri.

Regresé al Hall alrededor de las tres de la mañana para cantarle a mi Señor y escuchar el discurso que Sai daría ese día. La celebración terminó antes de las nueve de la mañana. El día 2 de marzo, después de haber tenido la oportunidad de volver a probar el delicioso Prasad de arroz salado servido en platos de hojas secas unidas por pequeños palitos de madera y de ver a Sai Baba a pocos metros cuando regresaba a Su casa, marcando así el final de la celebración de Mahashivaratri, alrededor de las 10:00 a.m. volví a dejar el Nilayam. Llevaba en mi maleta momentos muy especiales, experiencias inolvidables y recuerdos de personas a las cuales encontré en mi travesía, que de una manera u otra me acompañaron y ayudaron a crecer y a seguir comprendiendo los caminos y veredas que te acercan a Dios.

Este círculo se cierra

Todo cambió, la visión, el amor, los momentos en el tiempo. El mundo cambia y uno con él, el tiempo no pasa en vano. ¡Cuántas cosas han pasado en estos seis años, cuántas personas cruzaron por aquí, cuánta luz, cuánta magia de corazón! Fueron subidas y bajadas, líneas rectas y pendientes empinadas, precipicios con sol y noche sin luna. Y al final sólo Dios queda, Su amor y la vida me trajeron hasta aquí. Hoy siento que se cierra el círculo que se abrió en 1998, que siguió en 1999 con increíble dulzura y felicidad, que se eclipsó en el año 2000, que tomó rumbo en el 2001 y comenzó a crecer en el 2002. Empieza el año 2003 maravilloso, lleno de amor, sueños y esperanzas. Los círculos son redondos, hay que aprender a cerrarlos para abrir otros.

"Sean como la hormiga, cuando la hormiga obtiene una mezcla de sal y azúcar, ella selecciona solamente el azúcar."
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba

 

El Libro

PARTE: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - Notas finales

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