Cantando a Sai Baba "¿Porque temer cuando Yo estoy aquí?"
"Flores silvestres'"
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"Cantando la experiencia con Sai Baba"

Parte I

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"La vida de alguien que no puede usar las manos para servir y la lengua para cantar la gloria de Dios no tiene ninguna utilidad. Por lo tanto, tienen que cantar el nombre de Dios. No hay nada más allá del Amor de Dios. El Amor es Dios. Pueden considerar a este Amor como Dios mismo. Con este Amor pueden fundirse en Dios."

"... De hecho, si cantamos juntos el nombre de Dios estaremos viviendo en unidad."
Divino Discurso por
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba
En Latur (Sin fecha)

Cuándo y cómo comenzó todo… Algún día de 1986

El primer recuerdo que tengo con respecto a Sai Baba es que mis primos y yo estábamos sentados en el piso de la sala de casa de mi mamá junto con mi Abuela María quien nos decía:
-- Cierren sus ojos, respiren profundo y digan: ¡¡¡OOOMMM!!!
Respiré, cerré y en medio de la primera o, no pude más y solté una sonora carcajada.
Tenía 17 años y no tenía ni idea del intento de mi abuela por enseñarnos un poquito de los hermosos hallazgos que había experimentado en sus viajes a la India.

Tres años después, ya en la universidad, una tarde pudiéramos de aburrimiento, tomé el libro que mi Abuela María me había prestado llena de amor y de ilusión como siempre, con la esperanza de que lo leyera algún día. El libro era "Sai Baba, El Hombre Milagroso" de Howard Murphet. Recuerdo que estaba sentada en el escritorio en mi departamento de Cholula , Puebla , ubicado a dos cuadras de la que se dice es la pirámide más grande del mundo. Abrí el libro y leí una línea de la cual sólo recuerdo no haber entendido nada, aunque definitivamente algo me golpeó en la cabeza, o en el corazón. Nunca supe muy bien dónde. Sentí que el corazón se me hacía chiquito y enorme a la vez. Tomé el libro fuertemente entre mis manos y comencé a llorar con un desconsuelo que no conocía. Me asusté y me quedé quieta por un buen rato. No podía pensar ni sabía qué sentir, fue algo parecido a cuando alguien ve algo maravilloso, pero que por alguna razón desconocida sabe que tiene que dejarlo ir. Un desconsuelo por algo que sabes que es tuyo pero que te falta. Fue un sentimiento que logré entender muchos años después. En los años que estuve en la Universidad, nunca volví a tocar el libro, pero siempre hubo una foto de Bhagavan Sri Sathya Sai Baba , con marco dorado, regalo de mi Abuela María, en mi habitación.

La Universidad fue como el cielo y el infierno a la vez. Junto con los amigos, la libertad de vivir sola por primera vez, las fiestas y la ilusión de enamorarte muy seguido. Hubo también droga, exceso de alcohol y una gran pérdida de tiempo productivo. Finalmente, siete años después, en diciembre de 1996, avalada por dos becas-crédito y con grandes esfuerzos logré presentar mi examen profesional que me acredita como Licenciada en Ciencias de la Educación. Tenía la gran duda de quién realmente tenía la razón: si el sistema educativo con el que tuve que luchar desde el Kinder, del cual fui expulsada, o yo, que creo en los ideales de una educación para ayudar a moldear verdaderos Seres Humanos con valores y una creatividad a flor de piel, no para crear máquinas de competencia que sobrevivan a las exigencias del mundo actual.

Después de la Universidad

Para 1997 tenía un flamante puesto dentro de la que era la empresa familiar, donde trabajé por dos años y que me permitía seguir frecuentando mis no menos flamantes amistades de Puebla y todos sus antros . Rentaba un departamento al norte de la ciudad de México, trabajaba en el centro y tenía el mapa de mi vida perfectamente trazado: trabajar de preferencia en algún organismo internacional, ganar dinero, vivir muy bien y seguir en la parranda . Pero definitivamente sentía que algo faltaba en mi vida, porque aunque seguía estudiando diplomados y cursos, siempre bajo el lema de "El que más sabe más vale", había una tristeza, un vacío, una pregunta: ¿hacia dónde realmente me dirijo? Siempre tuve la certeza de que la vida debería ser algo más de lo que parece a simple vista.

En la Navidad de ese año, mi padre me obsequió un increíble estereo con el cual remplazaría a mi vieja grabadora, compañera inseparable de muchas noches de fiesta en Cholula. Cuando llegué a mi casa, abrí las cajas llenas de cables y plásticos, armé el estereo y cuando finalmente lo tuve frente a mí, sentí un vacío enorme, comencé a llorar como una niña. ¡Fue tan doloroso, tan sin sentido! Algo realmente faltaba, porque entre más cosas materiales tenía y más títulos acumulaba, más grande era el sentimiento de que mis pasos no me llevaban a ningún lado… ya no podía seguir así, no tenía caso.

"Es mejor la vida breve del cisne celestial que la del cuervo durante cien años".
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba


El inicio de la Travesía

Comencé a tratar de encontrar respuestas, seguía teniendo aquella fotografía de Sai Baba con todo y su marco dorado en mi habitación. Un buen día, decidí ir al Centro Sai, aquel al que por tantos años mi Abuela María asistió y donde encontró tanta felicidad. Pero no habría de ser tan fácil: tres veces traté de llegar a la dirección que ella me dio, tres veces me dijo que era muy fácil y tres veces me perdí en las calles de la cuidad tratando de llegar al lugar.

Finalmente, una mañana de domingo mi Abuela María me llevó. La ceremonia duró aproximadamente una hora, a lo largo de la cual yo no dejé de llorar y llorar. Sentí como si alguien me hubiera estado esperando, cuando entré, me senté y miré todos los cuadros de Sai, lloraba y observaba, tratando de cantar algo que no entendía y lloraba, olía los inciensos y el Vibhuti y seguía llorando. Alguien estaba ahí esperándome, cobijándome, dándome todo el amor, la ternura y el consuelo. Una enorme llave casi mágica para abrir la puerta que me llevaría a encontrar lo que según yo había perdido.

Después ya no quería ir al Centro Sai porque me la pasaba llorando toda la ceremonia. Sin embargo, algo importante para mi búsqueda empezó ahí, una búsqueda que yo no sabía bien a bien que había iniciado. Estaba dando el primer paso para continuar un camino sagrado y eterno. Fui a la librería del Centro Sai y al ver todos los libros, uno de ellos llamó fuertemente mi atención: "Cuando el Maestro llama", de Graciela Busto. Comencé a leerlo porque me llamó mucho la atención el título. ¿Sería posible que el Maestro estuviera llamando a mi puerta? A partir de entonces cambié los libros de métodos educativos por literatura Sai.

Recuerdo que entraba a las 8:30 a.m. a la oficina, pero llegaba una hora antes para ponerme a estudiar el libro, lo leía una y otra vez y pensaba, volvía a llorar, me emocionaba y esperaba a que llegara alguien a la oficina para leerle el párrafo estudiado, le explicaba y le decía: esto es la neta .

"El adquirir meros conocimientos librescos no sirve de nada. Lo que hayan estudiado es sólo una fracción del conocimiento total. Sin embargo, se sienten orgullosos de ello. Su educación mundana es insignificante comparada con la sabiduría divina. No pueden alcanzar a Dios con su educación, poder y riqueza. Él es accesible sólo y únicamente por medio del Amor. Pueden experimentarlo sólo cuando desarrollen amor"
Resumen Discurso por
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba
Gurú Purnima
24 de Julio de 2002-08-13


Las primeras presencias

Por las noches, ya en mi casa, era lo mismo, leía y lloraba, lloraba y pensaba. Los días fueron pasando hasta que una noche de estas vi algo en la puerta de mi cuarto que llamó mi atención, pues brillaba. Lo vi y lo volví a ver para cerciorarme que fuera real. Era una flamante letra "S" reflejada en la superficie de madera. Por más que busqué, nunca supe con certeza de dónde provenía el reflejo, traté de no darle importancia y lo dejé pasar, pero al día siguiente ahí estaba de nuevo. Ocurrió también que en el pequeño altar, que tenía frente de mi cama con la foto de Sai y una pequeña figurita plateada de Ganesha . Cierto día cuando lo limpiaba noté que tenía un extraño polvo rojo en la base de los pies, lo primero que pensé fue:
--¡Ay, ya se ensució esto, qué lata!--.
Limpiaba los Pies de Ganesha un día y otro día, pero el extraño polvo seguía ahí. Después supe que era Kum Kum y que Swami de esta manera se estaba haciendo presente.

Es frecuente que Sai haga presencia de distintas maneras en todas partes del mundo, ante las personas que piensan o no en Él, que creen o no, que lo aman o que creen odiarlo. Puede ser con aroma de flores, en sueños, con pequeñas o grandes cantidades de Vibhuti o Kum Kum, apareciendo objetos perdidos o con presencias que uno siente y no sabe explicar. En fin, de mil maneras más. Para mí esta es una de las formas en que Swami dice: "Sí, estoy aquí, no te preocupes por nada, Yo te entiendo y te amo".

Habían pasado aproximadamente cuatro meses de mi reencuentro con Sai Baba y ya para entonces yo estaba totalmente loca de amor por Swami. Decidí asistir al Retiro Nacional en abril de 1998 en el estado de Tlaxcala. En el retiro, lo supe: yo tenía que ir a India a conocer a Dios, porque para entonces ya creía que Sai Baba es mucho más que un gran Maestro. Tenía la firme certeza de que Él es Dios que bajó a la tierra a poner un poco de orden con su amor y ejemplo. Recuerdo haber dicho a Sai Baba en mis oraciones:
-- "Si me llevas a India yo dejo el tabaco y la carne"… hasta la fecha sólo he podido cumplir con una parte del trato.

Me tomó unos meses digerir este nuevo sentimiento, pues nací en una familia católica y recibí todos los ritos, desde el bautismo hasta la confirmación y no es que llevara las normas de la Iglesia al pie de la letra ni mucho menos. Es más, recuerdo que a los 15 años decidí con firmeza separarme totalmente de esta Institución pues no entendía cómo Dios podía llevar sus asuntos por medio de mujeres y hombres exactamente iguales a mí. Sin embargo, siempre consideré a Jesús, "El Nazareno", como mi más cercano amigo.

En un desayuno del mismo retiro me tocó sentarme con Doña Frosy, hermosa dama que se hizo cargo de armar los más de 12 viajes de mi Abuela María a India para ver a Sai Baba. Inmediatamente le encargué un boleto para irme lo más pronto posible. Regresando del retiro, comencé a prepararme para partir, según yo, a más tardar en un mes. Pagué la tarjeta de crédito, regalé ropa y lo primero que vendí fue el increíble estereo, siguió la televisión y por último el coche. También tuve que regalar al gran Luther, mi hermoso y muy amado perro labrador, al que le faltaba sólo un día para poder hablar, también obsequié a una muy querida amiga de Tampico la figurita plateada de Ganesha, con todo y su Kum Kum rojo. Parecía que preparaba todo como si fuera a irme de este mundo y sí, fue algo muy parecido.

"Es una total necedad el pensar que los bienes, posesiones, comodidades y conveniencias mundanas le confieren alegría ilimitada. Ninguna de éstas puede darle verdadera felicidad. La verdadera felicidad no tiene límites. ¿Cómo puede alcanzarse? No puede alcanzarse desde afuera, se origina en nuestro corazón. El corazón es el lugar donde mora Dios."
Divino Discurso por
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba
Celebración de Ugadi.
13 de abril-2002


El primer viaje

Transcurría una tarde a principios de diciembre de 1998, recuerdo que ya estaba francamente desolada y triste pues parecía que nada se movía, no avanzaba. Los pocos amigos con los que contaba ya habían tomado sus caminos, unos se habían ido al extranjero y los demás a otros Estados de la República y yo no recibía respuesta de una Universidad en Austria donde había aplicado para conseguir una beca, desde principios de año, para estudiar la Maestría en Asuntos para la Paz. De repente, recibí una llamada. Era Doña Frosy para preguntarme qué ruta quería tomar para mi viaje a India. Quedé paralizada por la emoción. Hacía aproximadamente 8 meses que había solicitado mi boleto, pero como sabía que Sai te manda a llamar al tiempo de Su voluntad, le había hecho la promesa de no insistir. En ese tiempo, Sai, con Su Excelente Sistema de Enseñanza especialmente diseñado para cada uno, me ayudó a empezar a comprender el verdadero significado de la palabra "paciencia".

--Por donde sea, por donde quieras, por donde sea más corto--, le contesté a Doña Frosy.

El 17 de enero de 1999, dejaba México sin tener idea de lo que El Señor del Universo tendría reservado para mí. Sólo llevaba en mente y corazón que iba a conocer a Dios y de paso a mí misma.

Sai Baba tiene Sus tiempos para llamarte, acercarse y permitirte conocerlo. Sus tiempos no son iguales a los nuestros. Él no se basa en los deseos del Ser Humano, sino en lo que es mejor para ti, aunque muchas veces no lo comprendamos.

En un artículo publicado en la revista "Magazine" de Argentina sobre una conversación de un Sadhaka con Sai Baba, este punto se aclara un poco más:
"Sadhaka: --Swami, a veces, Tú dices que harás algo "mañana" pero ese "mañana" ocurre después de muchos años. ¿Por qué?
"Sai: --Bueno, hijo Mío, no podrás comprenderlo completamente. Es suficiente que sepas que soy Kaalateeta, que estoy por encima y fuera del tiempo, por lo tanto, no estoy sujeto a límites de tiempo y medida. Mi concepto del tiempo es diferente del tuyo. Tú estás en una jaula, y para ti el tiempo se mide en días y noches, horas y minutos. Pero yo estoy fuera de estos límites. Estoy en la luz eterna y para Mí el tiempo es eterno. No estoy restringido por los días meses o años. Todo, sea pasado, presente o futuro es lo mismo para Mí. Todo el tiempo es presente. Todo el tiempo es ahora. Veo las cosas de modo diferente a ti porque Mi perspectiva o drishti es diferente."

Y ya en el aeropuerto...

Era la primera vez que hacía un viaje tan lejos y sola. Recuerdo que en el aeropuerto de Londres escribí en mi diario: "Sai está conmigo todo el tiempo, no me siento sola aunque no sé a qué voy ni qué me espera, ya estoy aquí, estoy en camino y no dejo de sentirme feliz".

Mi experiencia y la de muchas personas que viajan rumbo a Puttaparthi desde muy lejos, es que no se deja de sentir la presencia de Sai Baba en todo el camino, uno cree que viaja sola o solo, pero en realidad Él esta ahí todo el tiempo cuidando hasta el más mínimo detalle y si en todo caso apareciera un inconveniente, es sólo una enorme oportunidad para aprender. Sai Baba nunca descansa, siempre está activo y al pendiente de tu educación espiritual. Él es el Maestro, Él se hace cargo. Cuando empiezas a aceptar que estás en el camino espiritual y le dices "sí" a tu Maestro es necesario desarrollar la fe y sobre todo la confianza en Él. No tengas duda de que Él esta muy cerquita de ti, protegiéndote todo el tiempo, llevándote de la mano y si fuera necesario, en brazos. Recuerdo haberme sentido muy consentida por Sai en todo el camino y queriendo estar preparada para dedicarme a Él por completo, enfocar toda mi atención en Él como se lo había prometido. En verdad, me sentía muy contenta y agradecida, todo estaba transcurriendo en una calma tal que no me daba cuenta de que mi sueño se estaba haciendo realidad.

Enero para descubrir Prashanti

Al llegar al Ashram de Prashanthi Nilayam fui a la oficina de acomodaciones donde me asignaron un lugar en un Shed, una especie de galerón que da alojamiento a mujeres que, como yo, llegan solas a ver a Sai Baba. Había de todas las nacionalidades, fue sumamente emocionante descubrir que mis vecinas más cercanas eran de Rusia, Argentina, Italia y Colombia. Era la primera vez que tenía contacto con personas de tan distintas nacionalidades.

La primera madrugada que desperté en Prashanthi Nilayam estaba muy feliz y ansiosa por incorporarme a las actividades del Ashram y así fue, me levanté a las 3:00 a.m.. Me vestí y arregle lo más elegante que pude, porque ese día iba a conocer a Sai Baba. Ya lista y ajuariada me senté en el catre . En ese momento me di cuenta de que era la única despierta. Las más de cincuenta mujeres dormían todavía plácidamente, pensé que tenía que salir y buscar por mí misma las actividades pues sinceramente no tenía idea de cómo ni de qué eran, sólo sabía que empezaban muy temprano.

Salí del Shed. Todo estaba muy oscuro y con una neblina no muy densa pero que lo cubría todo, no sabía para dónde empezar a caminar y tomé camino abajo, todo parecía estar muy solitario, yo no veía a nadie, hasta que de repente me encontré a una mujer hindú, estaba tan oscuro que no pude ver su cara, solo recuerdo que le dije: Omkar , y ella me señaló que siguiera adelante. Seguí caminando. No sabía adónde iba ni a qué. Únicamente que tenía que ir a un lugar llamado Omkar. Caminaba y volteaba a ver a la mujer y ella nada más indicaba que siguiera adelante. Recuerdo que caminé como diez minutos y en la oscuridad pude ir conociendo un poco de Prashanthi. Crucé por unos edificios redondos y llegué a un pequeño jardín, seguí caminando y de repente, ahí, majestuosamente apareció ante mí la casa de Sai Baba con un hermoso jardín y junto a ella el Mandir y el Hall con una impecable cúpula dorada.

Finalmente llegué a una fila llena de mujeres y recuerdo haber pensado: yo aquí me quedo, si no es aquí, pues ni modo, y sí, sí era ahí, entramos al Mandir , empezaron a cantar el Omkar. Yo sólo las oía y trataba de entender, fue lo que sería la primera y la última vez para mí, por lo menos hasta la fecha, de cantar el Omkar dentro del Mandir. De ahí al Nagarasarkirtan y por último al Darshan . Con estas tres actividades empieza el día en Prashanthi Nilayam.
Para entrar al Hall a tener el Darshan de Sai Baba se hacen filas de hombres y de mujeres por separado, los caballeros por la entrada del Mandir y las damas en una explanada que está entre el Hall y el Poornachandra desde donde se puede ver el balcón de la casa de Swami. Este sistema de filas se hace para designar los lugares dentro del Hall y es totalmente al azar.

Se van haciendo filas conforme va llegando la gente, quien ya sin zapatos, se sienta en el piso a esperar, porque a determinada hora las y los Sevadales encargados de este servicio pasan con una bolsa de fichas con números. La persona sentada al principio de la fila saca una ficha y así determina la suerte de su fila. En el lado de las mujeres se sortea una ficha por cada dos filas por el gran número de mujeres que llegan a ver a Swami.

Al principio, es difícil entender este sistema que es la mayoría de las veces muy pesado, pero tiempo después entiendes que de no ser así muchas personas se irían a dormir a la entrada del Mandir o del Hall para tener siempre los mejores lugares y poder ver más de cerca a Swami. De esta manera la oportunidad es igual para todos, sólo hay que llegar temprano y tener mucha paciencia porque ésta puede ser una fácil excusa para malos entendidos con tus compañeras de junto, de atrás o de enfrente.

En mi primer Darshan me tocó la fila 16. Ya dentro del Hall, de repente comenzó una musiquita y apareció Swami con Su andar tan elegante y sereno, túnica anaranjada y brillante como el sol. Yo francamente no sentí nada fuera de lo común, como que fue de efecto retardado, creo que Swami lo mandó así para que mi corazón no se me saliera del pecho y se fuera corriendo tras Él. Sólo recuerdo que al verlo pensé:

"Yo, lo que quiero hacer es servir toda mi vida a este Señor". El segundo día me tocó fila 8, luego 4 y por último la 2 y pude verlo desde muy cerca. Su pelo. Sus ojos. Su carita. Y ya cuando todo iba saliendo muy bien mi ego comenzó a creerse la situación y en el siguiente sorteo me tocó fila 24. Con esto comencé a comprender que en realidad no importa la fila que te toque, las personas que tienen la Divina Gracia de llegar a Puttaparthi a recibir el Darshan de Sai Baba, estarán en primera fila siempre.

Los primeros días en el Nilayam fueron hermosos y raros a la vez. Recuerdo que tuve una gripa horrible y no pude ir al baño en seis días. Cuando cumplí una semana en el Ashram sentía como si hubiera sido un mes, la adaptación fue fácil y difícil a la vez. Todo parecía ser al revés, lo que al principio me molestaba ya era como parte de la vida diaria y lo que no había logrado llamar mi atención, me molestaba.

La convivencia dentro del Ashram puede llegar a ser difícil por muchas razones por ejemplo: uno puede pasar mucho tiempo haciendo filas, las cuales se hacen para ver a Sai, para comer, para comprar algo, etcétera. El compromiso de seguir las reglas y códigos de conducta, el estar separados hombres y mujeres para algunas de las actividades, los horarios, el clima caluroso, etcétera. Y si a esto se le suma los procesos internos que cada uno lleva a cabo, que es el factor más importante en realidad, convivir con tolerancia y amor puede ser duro porque es algo a lo que no estamos muy acostumbrados.

Estar en del Ashram, bajo la amorosa tutela de Sai Baba es un gran reto para cualquiera. Es una maravillosa aventura donde pase lo que pase definitivamente saldrás ganando. En Prashanthi Nilayam vas a aprender el verdadero significado del amor por todos, del respeto, la paciencia y la tolerancia, esta es la verdadera escuela. Para mí es la Universidad más gran del mundo, donde tienes la oportunidad de detener tus pasos, hacer un recuento de tu vida y verte cara a cara con la divinidad que existe dentro de ti.

Sin embargo y aunque parezca lo contrario, el Ashram no es diferente del resto del mundo. Pensar que fuera de esas paredes es un mundo distinto lo considero francamente una visión limitada de lo que en realidad es Sai Baba. Recuerdo que un amigo argentino cuando dejó India después de haber estado con Sai por aproximadamente nueve meses, me dijo:
--Cuando llegué a Argentina lo único que pensé fue que el Ashram había extendido sus paredes, el Ashram es todo el mundo--, y esto es verdad por que no sólo dentro de Prashanthi Nilayam se aprenden cosas maravillosas. Todas las tierras, pueblos, ciudades, países y continentes son el hogar de Sai Baba. No importa dónde se esté. Siempre hay un lugar para el amor universal. ¿Qué acaso Dios no está en todas partes?

"De hecho, hay una sola casta, la casta de la humanidad. El amor que se origina en el corazón es la verdadera religión. La humanidad entera es una sola familia. Todos son hermanos y hermanas. El mundo entero es una sola mansión. Es imposible describir en palabras la felicidad que experimentarán cuando desarrollen esa amplitud de mente. Por eso, hagan todos los esfuerzos por visualizar la divinidad en la humanidad."
Divino Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Sai Kulwant Hall, Prashanti Nilayam,
1 de enero de 2003

Encuentro con el Museo de todas las Religiones.

Un día fui a conocer el Museo de las tres cúpulas, conocido como el de "Las Religiones", que se encuentra en la punta de la colina más alta de Puttaparthi, a las afueras del Ashram, fue algo increíble. Fui con deseos de conocer el trabajo que había realizado mi prima María en el lugar dedicado a México en 1997. Cuando entré, lo primero que pensé fue: "Qué maravilloso lugar". Me encontré cara a cara con todas las principales religiones del mundo: la explicación de las escrituras sagradas de India, modelos a escala de las más importantes Mezquitas , deidades japonesas, libros antiguos del catolicismo, cuadros y fotografías sobre el Sistema Educativo de Sai Baba, y un espacio dedicado a mi México con un cuadro de mi Patrona , La Siempre Hermosa Virgen de Guadalupe, entre otros objetos y cuadros. Todos hablándome sobre la verdadera raíz de las religiones del mundo: el amor de Dios por los Seres Humanos y la adoración y entendimientos de nosotros por Él.

"Sólo hay una religión, la religión del amor.
Sólo hay un lenguaje, el lenguaje del corazón.
Sólo hay una casta, la casta de la humanidad.
Sólo hay una ley, la ley del karma.
Sólo hay un Dios y Él es Omnipresente".
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba


Recordé que un día en la universidad donde estudié la licenciatura tuve una discusión con mis compañeros y profesor por proponer como modelo educativo ideal uno donde se enseñaran todas las principales religiones, sus dioses y premisas, sin haber tenido conocimiento previo del fabuloso Método Educativo de Sai Baba.

Cuando entré al Museo supe que mis sueños se hacían realidad. Sentí como si alguien palmeara mi espalda y me dijera: "Bienvenida". Algunas horas después salí del museo, fui a comer algo y a darme un baño para después ir al Darshan de la tarde. Era 2 de
Febrero. Llegué a hacer filas sumergida en los sentimientos de aquel mi primer encuentro con el museo y con una enorme congestión en la nariz. Me senté en una fila al azar y cuál va siendo mi sorpresa, ¡fila número uno, que emoción tan grande! Esto fue como sacarse el premio mayor. Me habían contado que mucha gente nunca tiene este privilegio y yo pensaba que si a todas esas buenas personas no se les había concedido esto, a mí jamás me iba a tocar.

Vi a Sai de muy, muy cerca, jamás había sentido tanta paz en mi vida, es un sentimiento tan raro y especial que apenas tu cuerpo y mente puede registrar. Fue hermoso porque pude sentir ese amor por todos, esa unidad, ese Yo que se volvió muchos, ese Universo. Sai pasó y no volteo a verme pero no importó, yo estaba feliz porque sentí que mi encuentro con el Museo le había gustado y como que me dijo: "Ándale, por ahí va la cosa". El regalo de la primera fila me hizo muy feliz.

Después de Darshan salí del Hall por un Chai , (en el sur de India se acostumbra tomar té alrededor de las cuatro de la tarde), a la Cantina donde se sirve comida del sur de la India y comencé a sentirme muy mal, débil y con un dolor por todo el cuerpo.

Dicen que es común que cuando llegas al Ashram te enfermes, como por ejemplo de gripa, diarrea, náuseas, dolores de cabeza, cansancio, entre otros síntomas, que son purificaciones porque la energía de Sai Baba es muy fuerte… ¿Qué acaso no somos la misma energía? Creo que después de estar sosteniendo por tanto tiempo algo, como tu vida cotidiana, tus problemas, ansiedades, miedos y demás, llegas con Sai Baba y poco a poco Él te ayuda a que te relajes para así irle entregando todos tus asuntos. Tengo la idea de que somos como vasos de cristal con un tipo de lodo en el fondo que simboliza toda la carga que traemos sobre los hombros, y que lo que hace Sai es vaciar un torrente de agua pura y fresca con olor a jazmines sobre ese vaso. Al hacer esto, todo el lodo del fondo va a removerse hasta llegar al punto de que este vaso de cristal quede desbordante de agua nueva. Es un trabajo de dos, hay que poner junto al vaso la fe y la confianza al Maestro. Entender esto fue un largo, y a veces, doloroso proceso.

La adaptación a las actividades del Ashram y el entender sus significados me llevó tiempo. Yo únicamente conocía el horario para el Darshan y cuando caminaba por el lugar y escuchaba que cantaban desde el Mandir pensaba:
"¡Ay! Qué bueno que pongan musiquita para que la banda se aliviane ". No sabía que se cantaban Bhajans entre un Darshan y otro. Creía que era algo así como música ambiental. Ese tiempo era el que aprovechaba para bañarme ya que inexplicablemente para mí no había nadie en el Shed.


El corazón sabe

Un día salí a caminar y me fui más allá de las paredes del Ashram. Llegué a un restaurante y pedí un jugo de uva morada. Estaba como distraída, pensativa, cuando de repente, mi corazón, empezó a latir cada vez más y más fuerte. Primero pensé que era una especie de taquicardia porque yo estaba en el primer de mis muchos intentos fallidos de dejar el tabaco, tal y como se lo había prometido a Sai si Él me llevaba a India. Pensé que era una reacción normal de mi cuerpo. Pero no, no fue así y comencé a asustarme pues este corazón cada vez latía más fuerte. Sin pensarlo dejé el dinero sobre la mesa y salí corriendo, cuando entré al Ashram escuché que estaba la "música ambiental" en el Hall. Pero ahora diferente puesto que todos estaba aplaudiendo. Después supe que se canta el Arathi dos veces al día cuando Sai regresa a Su casa y que este hermoso canto es acompañado por las palmas de los devotos. Decidí entrar al Hall, me senté lo más cerca que pude de la alfombra por la que camina Swami y de repente lo vi salir y comenzar a caminar de regreso a Su casa, el latido de mi corazón era algo impresionante, en ese momento supe lo que era, no era algo físico, simplemente mi corazón estaba lleno de amor por Sai Baba, de manera inexplicable él supo antes que yo que lo vería y estaba tan feliz que bailaba dentro de mí, lo sentí latir como nunca en mi vida y sólo le dije: "¡Ay, Papacito, cómo me traes!".

Muchas personas, al igual que yo, pueden decepcionarse al llegar a ver a Sai y encontrar que su cercanía con Él cambia. Hay que darle tiempo a los procesos pues el corazón y todas las células del cuerpo necesitan asimilar la idea de que Sai siempre es el mismo, que Él no cambia, Él te trajo y te estaba esperando. Los procesos y los tiempos son diferentes pero ten la certeza de que son perfectos para cada cual.

"¿Qué es lo que tienen para ofrecer a Dios?" Nuestros antecesores solían orar de este modo: "Oh Señor, Te ofrezco el corazón que Tú me has otorgado. ¿Qué más puedo ofrecer a Tus Pies de Loto? Por favor acepta mis salutaciones llenas de devoción".

(Poema telugú)

"El corazón que Dios les ha otorgado debe ser regresado a Él tal como es: puro y sagrado. Ésta es la ofrenda que Dios espera."
Divino Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Festival de Padukas
Prashanthi Nilayam, Octubre 1 de 1999

Las cartas para el Avatar

Una particularidad del Darshan de Sai Baba es que recibe cartas de las personas que van a verlo. Los temas para escribirle son tan variados como las personas que están ahí. Le escribes a Sai lo que tú quieras, ya sea un asunto que te preocupa, una petición, un ruego, también las hay de asuntos amorosos o para agradecer alguna gracia recibida. Él puede tomar o no tu carta, quizá sólo la mire y lo más posible es que la ignore. Conozco personas que llevan años tratando de entregar una carta como también algunas a las que el mismo Sai Baba se las ha pedido explícitamente. Yo creo que esta dinámica de Sai es solamente para complacer a Sus devotos, para que uno se sienta considerado por Él, cuando esto es necesario y según lo que nos toque aprender. Siempre he tenido la impresión de que al instante mismo de estar escribiendo una carta a Sai, Él ya la recibió.

Como una locomotora

El 4 de febrero, Swami me dio primera fila de nueva cuenta en el Darshan de la tarde y de mi mano derecha tomó por primera vez mis cartas. Swami estaba en la fila de enfrente, volteo a verme, caminó y vino directamente hacia a mí, con Su mirada fija en mis ojos. Sentí que venía tan rápido como una locomotora, lo vi enorme, me encogí y mi cuerpo giró totalmente hacía atrás como tratando de protegerse. Fue contradictorio, pero recuerdo que sentí el mayor respeto, devoción y amor, todo junto. Tenía las cartas en la mano, a la altura de mi corazón, no estiré el brazo. Él, con toda esa fuerza y ese amor, las tomó muy suavemente, todo pasó como en un sueño... Comencé a llorar colmada de bendiciones, aceptación, con un sentimiento de bienaventuranza. Quisiera poner en una sola palabra mi sentimiento, pero no la he podido encontrar, creo que fue amor, uno de esos cuando sientes que estallan todas las células de tu cuerpo. ¿Cómo puedes prepararte para tener un encuentro directo con la Divinidad?

El primer contacto tan cercano con Sai fue hermoso, en un instante sentí algo que jamás había experimentado. Me hizo comprender cosas que yo no entendía, como por qué mi vida había sido así, que realmente no importaba nada del pasado ni del futuro. Tal vez no fui una persona de excelente proceder, pero en ese momento lo era y realmente qué importaba si sólo cuenta el momento en que se vive, si sólo el día de hoy importa.

Me rebelé a mi misma como una buena mujer, pura, alegre y dulce. Una Bal-Vika, y lo pensé así porque cuando llegue al Ashram me sentí como fuera de lugar y poco merecedora de estar ahí. Sabía que Sai Baba nunca se equivoca, pero que sin lugar a dudas el hecho de llevarme a verlo, a mí, con aquel corazón tan estropeado, bien podría haber sido Su primer error. Los Bal-Vikas son los niños que desde pequeños llevan la educación Sai que se da en los Centros Sai alrededor del mundo. Son niños que sin dejar de serlo, se podría decir que son sabios, pues crecen teniendo la conciencia de Dios, de la unidad de religiones, de lo que son los Valores Humanos y cómo aplicarlos.

Yo iba por la vida así nada más, como animalito del monte aprendiendo a sobrevivir, no a vivir. Recuerdo haber pensado en lo que hubiera sido mi vida si desde más joven, cuando mi Abuela María comenzó a ir a ver a Sai, yo me hubiera interesado en esto, ¿cómo hubiera sido mi vida? Es posible que no hubiera tenido que pasar por situaciones tan dolorosas y amargas. En ese momento supe que las experiencias que viví fueron perfectas para un aprendizaje y, sobre todo, para el día de mañana poder ayudar en lo que pueda a personas que, como yo, han vivido o estén viviendo situaciones similares de baja autoestima, vicios y vacíos internos.

Las experiencias son de quien las vive pero cuando una persona está en el proceso de buscar respuestas para la vida, puede ser realmente reconfortante que alguien conocido o desconocido se acerque y te diga:

--Te entiendo, estuve en algo similar y sé por experiencia propia que sí se puede salir adelante.

No fui niña Bal-Vika, pero en ese momento supe que puedo ser lo que yo quiera, pues lo realmente importante nunca se dañó sino que sólo se empolvó un poco, somos diamantes a los que hay que limpiar y ya. Era el momento de comenzar a bajar las armas que me habían ayudado a sobrevivir hasta ese día y de abrir el corazón al verdadero cambio, tomar en brazos a mi niña interior y darle un nuevo sentido a mi vida.

Él sabe quién soy yo. Él me trajo. Él es el único que sabe qué va a pasar con mi vida. Él sabe cómo y dónde voy a poder servirle. Él ya tiene un plan para mí. Él estuvo siempre conmigo, cuidándome. Él lo supo todo y más. Él me hizo así y así me quiere. Él es el Maestro. Él vive en mi corazón. Él es yo: 1+1=1 Uno mismo.


"Hay solo Uno y no dos."

Divino Discurso por
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba
Festival de Dassara
Prashanthi Nilayam, 17 de Octubre de 1999

 

El Libro

PARTE: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - Notas finales

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