Cantando a Sai Baba "Se feliz, feliz, feliz"
"Flores silvestres"
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'Sarvadharma'

"Cantando la experiencia con Sai Baba"

Parte IV

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Cumpleaños 74 de Sai Baba

Después de terminada la Conferencia, poco a poco Prashanthi Nilayam volvió a tomar su ritmo y los días volvieron a ser tranquilos como antes. Me encontraba muy satisfecha con los resultados y las vivencias de la Conferencia, pero también muy cansada. Comencé a hacer el recuento de esos meses de actividad y servicio. Entre las bellas anécdotas y todo lo aprendido, encontré en mi corazón una gran tristeza por la partida de mi familia. Me hubiera gustado estar más tiempo con ella. Casi sin darme cuenta, los tiempos cambiaban de nuevo y aunque tenía muchos amigos e inmensas ganas de seguir en India con Sai Baba, un pedacito de mi corazón se fue en aquel avión junto con mi hermana Claudia y mi querida Abuela María.

La celebración del cumpleaños número 74 de Sai Baba llegó a tiempo para que pudiera olvidarme del cansancio y de los fantasmas de tristeza que rondaban en mi habitación. Para el cumpleaños del Avatar se reúnen en Puttaparthi una cantidad enorme de personas de todo el mundo y las filas para entrar a Prashanti Nilayam pueden llegar a ser realmente largas. Recuerdo que mi grupo de amigos y yo decidimos no entrar al Asrham, nos pusimos de acuerdo para tener el Darshan de Swami desde la azotea de un edifico cercano y así fue como ese día vimos con unos binoculares a Sai Baba salir de Su casa vestido de blanco con gran majestad. Swami caminaba sobre Su alfombra roja derramando amor y bendiciones para todos.

Cuando Sai Baba sale de Su casa para darnos Su Darshan en las mañanas, se me figura, que es como si el Sol saliera, ambos tienen la misma luz de esperanza que ilumina los pasos de la humanidad con su calor y amor. En la tarde cuando Sai regresa a Su casa, el sol también regresa a la suya. En ocasiones, he tenido la impresión de que si Sai no regresara a Su casa el sol permanecería en lo alto del cielo esperando a tener el Darshan de Señor del Universo.

¿Qué camino tomar en cuanto a los estudios académicos?

Después de la Conferencia y del Cumpleaños de Sai, recuerdo que yo seguía esperando la respuesta de aquella beca en Austria. Un día hablando con el Sr. John Benher me preguntó por mis planes para el futuro y le comenté sobre la famosa beca, ante lo que él me sugirió mandar mi solicitud a la Escuela Sathya Sai de Valores Humanos en Tailandia. Recuerdo que la idea me entusiasmó mucho. Me puse en contacto con ellos e inmediatamente mandé mis papeles. Para mi enorme sorpresa, en sólo dos semanas, recibí una respuesta afirmativa. Pensé sinceramente que este sería el próximo paso en mi camino espiritual, puesto que este curso da enormes oportunidades de desarrollar un excelente Sadhana. Contrariamente a lo que esperaba, mi reacción fue la de sentirme muy triste, si quería ir a estudiar a Tailandia tenía que dejar aquel lugar, que ya para ese entonces, era mi hogar, y sobre todo a Sai Baba. Y ¿por qué iba a hacer esto?, si yo ya me había "quemado las pestañas" por muchos años estudiando y en ese momento lo único que quería de la vida era estar con Swami y tener su Darshan todos los días.

Recuerdo que por las noches en mis oraciones le decía a Sai:
-- Si quieres que vaya a Tailandia, pues voy, pero yo lo que quiero es estar contigo- Me pasaba largas horas, tratando de "convencerlo" de que me dejara más tiempo con Él. Para ese entonces realmente ya no estaba interesada en la beca en Austria, ni tenía contemplado regresar a México, inclusive ya había perdido el boleto de regreso, pues éste era sólo por seis meses. Y no era que la maravillosa oportunidad de estudiar en Tailandia no fuera buena, al contrario, considero que entre todos los Cursos que hay actualmente para continuar con los estudios, las opciones de cursos como los que ofrecen en las Escuelas e Institutos Sathya Sai, son las mejores. Simplemente no era mi momento de dejar Prashanthi Nilayam, ni la presencia física de Sai Baba. Mi corazón lo sabía y hacía grandes esfuerzos para que mi mente lo entendiera.

La organización de los diferentes Grupos

Para principios de Diciembre, llevaba ya, siete meses realizando el servicio de coordinar al grupo mexicano. Tengo la impresión que los grupos por países que se forman en Prashanthi son sociedades a un micro nivel, pues se puede encontrar en ellos, todo tipo de personalidades, profesiones, edades. Es sumamente interesante ver cómo funcionan en cuanto a sus actividades y desarrollo. Imaginemos al grupo como una sociedad, donde existe la diversidad, pero se tiene el mismo objetivo, que en este caso sería: llevar la filosofía de Sai Baba, del corazón a la acción, al servicio y amor por todos y por el planeta. Partamos desde el principio, que es cuando uno decide formar parte del grupo: ¿Cuál es mi actitud al llegar, poseyendo únicamente mi información? ¿Cómo me gustaría que me recibieran? Y ya que soy parte del grupo, por tener el mismo objetivo, ¿qué aporto para que éste funcione con paz, armonía y reciprocidad de informaciones? Utilicemos la palabra información para generalizar el concepto de conocimiento que cada uno tiene sobre sus experiencias en el camino de la espiritualidad. Swami nos dice que el planeta es una mansión en la cual vivimos todos. A un nivel micro, ¿qué pasa dentro de un grupo, digamos que, con cinco miembros? Si el grupo sabe aprovechar y reconocer las habilidades y destrezas de cada uno seguramente habrá un líder, alguien se hará cargo de la administración. Otro de los asuntos espirituales. Uno más proveerá al grupo de los objetos materiales que se vayan necesitando y por último otro que se haga cargo de la seguridad de todos. Esto resulta aparentemente sencillo, si esto es así, ¿por qué en esta gran mansión que es el planeta, no logramos ponernos de acuerdo, ni siquiera a nivel micro? Es común que en cualquier grupo todos quieran ser el líder y si esto no es posible: el administrador querrá el mando sobre asuntos espirituales, el encargado de esto, proveer de cosas materiales, el proveedor de materiales, ansiará un puesto en seguridad y el de seguridad asegurará que él puede administrar.

Cuando veo las noticias en la televisión se me ruedan las lágrimas. Critico cómo gobernantes y organizaciones no logran ponerse de acuerdo para que la Paz sea una realidad en esta gran mansión, pero, ¿qué hago a nivel micro, en mi grupo, con mi familia para lograr esta unidad? Si cinco personas, dentro de la misma casa, no logran ponerse de acuerdo y vivir en armonía, ¿cómo espero que lo hagan los países del mundo? Los grupos y las familias son células básicas de la sociedad. Si no cambiamos interiormente nuestros valores, si no restauramos nuestros corazones, no podremos colaborar positivamente, ni con la familia, ni con el grupo al que pertenecemos, ni con la sociedad, ni con el mundo.

Tengo la esperanza que todos los grupos de personas que existen en el mundo logren ponerse de acuerdo. No importa si el grupo tiene sólo dos miembros o un millón, no importan las creencias, ni el color de piel. Todos somos huéspedes de honor en la Mansión de Dios. ¡Vamos a humanizarnos, vamos a dar! ¿Sabes que me ha mantenido todo este tiempo siguiendo a Sai Baba, que Él dá todo el tiempo, da amor, paciencia, educación, tolerancia, respeto? Él no se cansa, ni un minuto descansa. Tiene 76 años y lleva mas de 60 años diciendo casi lo mismo en Sus discursos y entrevistas. Siempre dando esperanza de una vida mejor, dándonos las bases sólidas para encontrar dentro de nosotros a ese amigo eterno que es Dios. Si Dios vive dentro de todos y cada uno de nosotros, ¿por qué nos tratamos así? En muchas ocasiones, sólo con una sonrisa sincera bastará. La práctica hace al maestro, si practicamos al menos una sonrisa diaria, llegará el momento que esta salga de nuestro corazón espontáneamente. Como dicen: "Roma no se hizo en un día". Practicar la filosofía de vida que Sai Baba nos recomienda es un trabajo de todos los días y si todos los días hacemos un pequeño esfuerzo, al final, lograremos que ese micro sea un macro.

"No necesito nada de los tres mundos, no necesito nada para Mí mismo, no obstante, estoy activo desde el amanecer hasta el atardecer para poder establecer un ideal. De la cabeza a los pies, no hay rastros de egoísmo en Mí, crease o no, siempre paso Mi tiempo dedicándolo a otros, siempre doy, pero jamás recibo, sólo pido una cosa: Amor Puro. Estoy dispuesto a dar Mi vida por aquellos que ofrecen su amor puro. Ustedes no pueden comprender Mi trabajo, sólo los hombres de sacrificio pueden comprenderlo. Estoy siempre dedicado a la actividad, hago una cosa u otra, incluso mientras descanso estoy trabajando, tengo que descansar por el bien de otros, de otro modo, ellos tampoco descansarían. Para darles descanso, Yo descanso. ¿Cuál es mi descanso? Hacer el trabajo de los devotos, ¡Ese es Mi descanso!"
Divino Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Celebración de Dásara
Prashanti Nilayam, 29 de Septiembre de 1998


Los Grupos en Prashanthi Nilayam y la dinámica para llamar a una entrevista

A principios de diciembre éramos más de 25 mexicanos en Puttaparthi y decidimos dividimos en grupos por cuestiones de orden y de cierta manera, para tener más oportunidades de entrar a una entrevista con Sai Baba, pues, como ya hemos mencionado, el cuarto de entrevistas es muy pequeño. Lo más común es que el grupo se vaya conformando con las personas que lleguen de distintos puntos del país. También existen grupos que llegan formados y con un previo Sadhana desde sus países. Recuerdo que en el año de 1999 hubo ocasiones que tanto el grupo de Venezuela como el de Argentina llegaron a rebasar los más de 120 devotos. Por lo que sé, este nunca ha sido el caso de México. Sin embargo, en los meses de noviembre y diciembre de ese año llegamos a ser aproximadamente cuarenta. Es recomendable formar grupos de no más de quince personas. En ocasiones Sai Baba hace llegar el mensaje de lo que es correcto hacer en estos casos. Él se dirige a un miembro del grupo en el Darshan y le pregunta ¿de dónde vienes? O ¿cuántos son? Si Sai Baba dice que son muchos, entonces es responsabilidad del grupo separarse. En el caso del grupo mexicano nos hemos separado por regiones, edades, o bien, tomando en cuenta las fechas de partida de cada uno, pero constantemente, persiguiendo la meta de la unidad.

En este tiempo, hubo muchas opiniones encontradas sobre si debíamos dividirnos o no. Al final decidimos hacer grupos pero dentro de uno mismo. Todas las personas mexicanas perteneceríamos al grupo de México pero tendríamos un grupo asignado. Pusimos listones de colores en nuestras pañoletas y un sistema de señas para identificar al grupo elegido desde la veranda. Aparentemente, uno de los objetivos principales de pertenecer a un grupo es la entrevista. Sin embargo, el verdadero reto está en realizar el trabajo que lleve al grupo a tener mas posibilidades de entrevista, cuando está a punto de caramelo, como yo le digo, que es en el momento en que se logra armonía, una verdadera hermandad, cuando se toleran unos a otros y fluye el aprendizaje de las diferentes informaciones con las que cada uno llega.

Acordamos que si Sai se acercaba a alguien a preguntar cuántos éramos, la persona respondería el número total del grupo. Antes de que Sai Baba continuara caminando diría el número de miembros de su grupo. De esta manera se le presentaría a Sai las dos opciones. Si vemos toda esta dinámica de manera relajada, las "negociaciones" con Sai Baba se convierten en un juego maravilloso, donde las fichas son: amor, paz, rectitud, verdad y no-violencia. Sai Baba es muy buen jugador, pues siempre se deja ganar por el corazón.

Como ya se mencionó, la palabra mágica con la que sabes que puedes levantarte e ir a la veranda para la entrevista es: "Go" --que en español significa, Ve--. Swami puede acercarse a ti y preguntarte por tu grupo, país, salud o familia, inclusive en muchas ocasiones puede llegar a decir: "Ok" --que en español significa, está bien--, pero si no te dice "Go", no podrás levantarte, en caso de hacerlo, las o los Sevadales, dependiendo si eres mujer u hombre y hasta en ocasiones el mismo Sai Baba, te pedirán que regreses a tu lugar. Para evitarte este inconveniente hay que estar muy alerta con cualquier cosa que Sai Baba diga o haga.

Cuarta entrevista

El día 5 de diciembre, Sai Baba llamó a entrevista a los 13 jóvenes del grupo de México. ¡Qué maravilla y felicidad! Me encontré en la veranda con mis amigas y amigos que ya para entonces éramos como hermanos, todos esperando a que Sai terminara su recorrido para entrar al cuarto de entrevistas. Entramos junto con otras personas de diferente nacionalidad. En esta ocasión me tocó el lugar junto a Su silla marrón que gira. Sai estaba muy contento de vernos ahí, como siempre. Después de repartir vibhuti a las mujeres, comenzó a hablar con un señor hindú. Yo lo tenía enfrente de mí, a pocos centímetros. Me agaché para poder ver Sus hermosos pies a detalle y comencé a jugar con mis dedos a que lo tocaba y no. Sai y el señor hablaban de no sé qué porque no hablaban en inglés sino en Télegu o en Hindi.

Nunca había tocado a Sai porque la vez que tuve oportunidad de hacerle Padamaskar me detuve por miedo a lastimarlo con mis uñas, pero Él sí, durante mi tercera entrevista había tomado mi muñeca cuando me puso el anillo. Había puesto los dedos de Su pie en mi pie y también me había tocado la cabeza con Su mano. Una amiga de Tijuana, que estaba sentada detrás de mí, me dijo:
--Tócalo, sin miedo--, pero no quise hacerlo y no es que tuviera miedo, sino que estaba disfrutando más el poder hacer ese "juego", el cual estaba segura de que Sai también veía. El tocar a Sai Baba es un privilegio que sólo Él puede conceder. Todas las personas que van a verlo quieren que las mire, que les hable o tener la oportunidad de tan sólo rozar Su túnica, porque el amor que Sai irradia es tan puro y reconfortante que uno quisiera atraparlo con las manos.

En la entrevista privada…

Swami nos llamó para que pasáramos a la entrevista privada. Entramos todo el grupo de jóvenes, los chavos quedaron rodeando la silla de Sai y las chavas un poco más atrás. Él hablaba con los chavos, contestaba sus preguntas, y a su vez, les preguntaba sobre sus estudios y familias. En un momento pareció que ignoraba a las chavas que estábamos ahí, recuerdo que comencé a desesperarme, pues el tiempo corría y quería preguntarle sobre el viaje a Tailandia o mi posible estancia en India. Él volteó hacia donde nosotras estábamos sentadas y dijo:
--Parece que las damas se están poniendo celosas, porque no hablo con ellas: piensan que no les pongo atención--, estoy segura que Sai escucho mis pensamientos, pues terminando de decir esto, volteó a verme fijamente. En ese momento aproveché la oportunidad y ya un poco impaciente y le dije:
-- Swami, por favor, ¿qué es lo que tengo que hacer? ¿Adónde tengo que ir? Yo sólo quiero servirte.
Él se me quedó viendo muy serio y me dijo:
--Tu mente es como un mal mono, piensas mucho en el futuro y en el pasado. El pasado ya se fue, no está más y el futuro no existe. Sólo importa el hoy, vive hoy y tienes que ser feliz, feliz, feliz. Mientras decía esto, mostraba la palma de Su mano derecha, la cual tenía a la altura de Su corazón.

Me quedé muy quieta y feliz, pues supe con certeza que El Señor del Universo conocía hasta mis más profundos pensamientos. Entendí que había venido a este mundo para ser feliz, pues ya era la segunda vez que Él me lo decía tan claramente. ¿Cómo es eso de ser feliz? Swami me estaba diciendo que fuera feliz, pero ¿cómo conseguirlo? En la felicidad individual reside la paz, esto nos lleva al contento, que es la cercanía con Dios. Si te curas tú, que eres una célula fundamental de la humanidad, ésta, poco a poco se curará también. Somos como árboles de manzanas, si en nuestras ramas no hay manzanas, ¿cómo podremos dar? Creo que el secreto es empezar con uno mismo, tener humildad y honestidad, para reconocer los errores, caminar por el mundo con verdad y luz de amor adonde quiera que vayamos. Swami es el ejemplo perfecto, Él siempre está feliz y en paz consigo mismo. No te canses de ser feliz, pon todo el esfuerzo de tu corazón en esta empresa que es, sin lugar a dudas, la más importante de la vida. Vive hoy y aquí, no te martirices por el pasado, por que ya nada puedes hacer y el futuro es tan incierto que por más planes y previsiones que hagamos, siempre estará fuera de nuestro alcance.

"Un verdadero devoto es aquel que vive en el presente, sin cavilar acerca del pasado y preocuparse por el futuro. El pasado es pasado, olviden el pasado. No se preocupen por el futuro porque el futuro es incierto. Por lo tanto, vivan en el presente. Éste no es un presente ordinario. Es omnipresente. El pasado puede compararse con un árbol, lo mismo que el futuro. El presente es la semilla, esta semilla es un resultado del pasado y la base del futuro. Por lo tanto, uno debe vivir en el presente con firme determinación, sólo entonces el éxito quedará asegurado. Cavilar acerca del pasado solo es una pérdida de tiempo, ya que ni se lo puede recuperar ni puede iniciarse ninguna acción que lo remedie. Del mismo modo, no tiene sentido preocuparse por el futuro ya que no está bajo su control. Por lo tanto, vivan en el presente y cumplan con sus deberes con determinación."
Divino Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Festival de las Padukas
Prashanti Nilayam, Octubre 1 de 1999


La mente de mono loco

Sai Baba dice que la mente es como un mono loco, que brinca de aquí para allá sin control ni rumbo. Si pudiéramos ver cómo trabaja la mente en cámara lenta, nos daríamos cuenta que salta de idea en idea con increíble rapidez. Las ideas, conceptos, imágenes, recuerdos y fantasías que genera nuestra mente no siempre son positivos, a veces pueden ser realmente terroríficos, y no es porque nuestra mente y todos los factores que intervienen en el pensamiento sean malos, sino porque simplemente no estamos educados a discriminar lo que escuchamos, vemos, sentimos y hablamos. Por esto nuestra mente se llena de información innecesaria.

La práctica de la meditación, la repetición del nombre de Dios utilizando el japamala y otras disciplinas similares sirven para lograr que ese mono se quede en paz, como diría mi hermana Claudia: es como darle su plátano al mono. Recuerdo que por muchos años llevé en el cuello un japamala de madera de sándalo que mi Abuela María me regaló, pero hasta que llegué a India aprendí cómo usarlo. Comencé a hacerlo una rutina dentro de mi Sadhana, me ayudaba a mantener la concentración y a no pelear tanto durante las horas de espera en las filas.

Una mente quieta es como tener ante nosotros un lienzo nuevo y blanco, donde seguramente será más fácil hacer una gran obra de arte. Si nuestro lienzo está saturado, seguramente nos será más difícil concentrarnos en cualquiera de nuestras creaciones. En mi opinión la mente funciona como un potente estereo, un aparato de lujo electro-mecánico que hay que saber utilizar detalladamente y con cariño. Tú le pones el disco compacto que más te guste, por ejemplo:
--Soy tonta. Soy mala. ¡Qué mal lo hice! O bien:
--Soy buena. Dios es mi amigo. Amo a todos y sirvo a todos.
Los resultados son casi automáticos ante la programación. La mente es un regalo de Dios, por lo tanto es divina y como tal habrá que aprender a utilizarla y darle su verdadero valor. Es una verdadera bendición poder pensar, sentir y actuar de manera coherente y armónica. El resultado, sin duda será: PAZ
Al salir de la entrevista ya sabía lo que quería hacer en ese momento de mi vida. Escribí un mail a la escuela de Tailandia, dándoles las gracias por todo y explicándoles que había tenido una entrevista con Sai Baba y que había decidido, por el momento, quedarme en India bajo Su tutela para seguir aprendiendo el arte de cómo ser feliz.

Quinta entrevista

A los dos días, el 7 de diciembre, cuando todavía seguía disfrutando la maravillosa impresión de lo que fuera mi cuarta entrevista, Sai Baba volvió a recibir al grupo mexicano. En esta ocasión entramos 31 personas. Recuerdo que cuando entré a aquel cuarto, estaba feliz. De nueva cuenta me tocó el lugar junto a la silla marrón que gira, a los pies de mi Señor. Una de las primeras cosas que Sai Baba nos dijo fue que estaba muy contento de vernos. De repente, nos miró a todos con muchísimo amor y levantando Su dedo índice derecho, dijo:
--México One --que en español significa "México Uno".
Con esto, para mí, lo dijo todo, por un momento creí que se refería a la dinámica de cuando el grupo aparentemente se separa, pero estoy segura que iba más allá, pienso que hablaba de la verdadera unidad que debe existir en un país, el amor por la Madre tierra, esa lealtad que se le debe al lugar que te vio nacer, donde vive tu familia y tus amigos, donde fuiste al colegio y donde seguramente acabarán tus días. Escuchar a Swami decir esto, significó para mí, una invitación a ser solidaria con mi país y con mi gente. A dar el corazón por México. México Uno con Dios. Dios Uno con todo el universo. El universo Uno con los Seres Humanos, todo es Uno. Esta es la verdadera matemática.

En la entrevista Swami, nos contó parte de la vida de Alejandro "el Grande" quien estuvo en India y adquirió el conocimiento de sí mismo. Nos habló de su sencillez y sabiduría. Dijo que habiendo sido el hombre más rico y poderoso del mundo en su época, se había ido de este mundo con las manos vacías de cualquier riqueza. Fue maravilloso escuchar a Sai contando la verdadera historia de cómo vivió este personaje que existió hace miles de años.

Una pulserita dorada con tres círculos

Antes de que mi hermana Claudia dejara Puttaparthi en noviembre, fuimos de nuevo a ver aparadores e hicimos sus últimas compras. En una tiendita me detuve inevitablemente frente a la joyería de fantasía. Vi algo que llamó mi atención: era una hermosa pulsera dorada con tres pequeños círculos en medio, el primero tenía a Shiva, el segundo la cara de Sai Baba de Shirdi y el tercero la de Swami. Quedé fascinada y aunque recordé la recomendación de Sai Baba de no comprar afuera mis cosas por que me robaban mi dinero, me la compré y, empezando, de nueva cuenta el juego como con el anillo, me dije:
-- Cuando entre a entrevista le voy a pedir a Sai que me la cambie.

La entrevista fue como una reunión de una amorosa madre con sus hijos, el amor flotaba en el aire. Sai Baba, no había volteado a verme, ni si quiera una vez en el tiempo que duró la entrevista. Pero casi al final, sentado desde Su silla marrón, con Sus codos recargados en los descansabrazos y las manos entrelazadas, volteó a verme con una mirada muy apacible y dulce. Yo sostenía entre mis manos la pulserita dorada, lo miré profundamente y sin decirnos nada, estire mi brazo y se la entregué. Él la tomó entre Sus manos, la miro detenidamente, volteó a verme y me dijo:

--No gastes tu dinero afuera. Yo te voy a dar todo lo que tú necesites.

Se inclinó desde Su silla hacia mí para devolverme la pulsera dorada tal y como se la había dado, pero me hizo el mejor de todos los regalos, pues supe al escuchar Sus palabras que Él siempre se haría cargo de mí. Me regalaba la conciencia de saber por Su propia boca que Él siempre había estado conmigo y que de ese momento en adelante tomaba todos mis asuntos en Sus benditas manos. Seguiríamos recorriendo juntos el camino de la vida.

La razón por la cual Sai no cambió la pulserita de aluminio por una de cualquier otro material, como lo hizo con el anillo, solo Él la sabe. El verdadero milagro para mí es tener la certeza que no importa adónde vaya, ni con quién esté, Él siempre está conmigo apoyándome y dándome todo Su amor. Dios está con nosotros siempre, disfrazado con mil atuendos diferentes, con un sinfín de rostros y nombres. Lo llames como lo llames, ten la confianza y la fe de que Él siempre responderá. ¿Cómo podría una madre o un padre, no responder a las suplicas de sus hijos? Dios es el proveedor del universo y los Seres Humanos somos las criaturas más privilegiadas de toda la creación, porque de una manera o de otra, podemos desarrollar la conciencia de que Dios existe y que de Sus manos emerge todo lo que nosotros necesitamos.

Días después de la entrevista, cuando caminaba por Puttaparthi, llegué al templo de Shiva --lugar del nacimiento físico de Sai Baba, donde actualmente se encuentra este Templo--. Casi no había gente, me senté frente a la hermosa e imponente estatua de Shiva hecha con mármol blanco. Llevaba en la mente muchas preguntas sobre el cómo vivir siguiendo la filosofía de Sai Baba, porque una cosa es estudiar y leer sobre ella y otra muy diferente es aplicarla en tu vida diaria. De repente vi cómo una joven hindú, se le acercaba al Pujary --persona con alto nivel espiritual encargado del templo. Hacedor de Pujas o rituales de la religión Hindú-- y le preguntaba algo, creo que le pedía consejo de cómo actuar ante una situación, él le respondió con gran ternura y paciencia pero, sobre todo, con gran firmeza que lo único que debería de hacer es tener una total entrega a Dios, que sirviera y amara a todos. La joven insistía en el asunto y la única respuesta que pudo encontrar fue la misma una y otra vez.

La entrega a Dios, no necesariamente significa, entrar a un convento o monasterio de por vida. Se comienza por tener fe y confianza en Él y en uno mismo, luego, poco a poco, se va entregando el corazón, junto con él los actos que realices en tu vida cotidiana. Al final, casi sin darte cuenta, Dios estará presente todo el tiempo. Después de esto, uno ya no puede ser el mismo, porque si Dios está ahí todo el tiempo, ¿cómo puedo no quererme a mí misma y a los demás? La entrega a Dios no es un proceso doloroso ni mecánico, sólo se necesita el corazón y los minutos que te tome el recordar Su nombre.

Primera Navidad con Sai Baba

Llegó la Navidad a Prashanthi Nilayam. Esta sería la primera que pasaría con Sai Baba y lejos de mi familia. Recuerdo que no me ilusionó mucho participar en los preparativos de la celebración. Había tenido mucho ajetreo con la Conferencia de Jóvenes, el Cumpleaños y las dos últimas entrevistas. De cierta manera lo único que quería era retomar mi rutina diaria: ir a los Darshans, desayunar en la cantina hindú del sur y de vez en cuando hacer servicio en la cantina occidental. Preferí quedarme tranquila en la pequeña habitación que rentaba en la calle Samadhi, donde viví con mi hermana Claudia desde que habíamos llegado de Brindavam en junio y pasé los últimos 7 meses de mi primer viaje. En India aprendí a escucharme a mí misma, a leer las señales que mi cuerpo, mente y corazón me daban. A veces, es mejor quedarse tranquila y participar como espectadora activa, pues estés donde estés, tu presencia siempre será importante. Siempre serás testigo de una historia.

El Ashram se volvió a llenar de gente de todo el mundo y de actividades. Grupos de personas de diversas nacionalidades se hicieron cargo de la decoración y de los eventos culturales, otros más ensayaban con el coro canciones navideñas. El día de Navidad la cita fue a las 4:00 a.m. Todas las mujeres extranjeras nos vestimos de blanco, con saree o panjabhy. Tuvimos filas preferenciales, esto significa que las primeras filas que se sortean y entran al Hall, son echas sólo por el grupo especial, las personas que practican otras creencias entrarán después. Esta excepción de las filas preferenciales para extranjeros ocurre únicamente en Navidad, por ser ésta una celebración representativa del mundo occidental en cuanto a religiosidad se refiere.

Sai salió a dar Su Darshan, esta es la única actividad que nunca cambia, Sai ha dicho que para Él, salir a ver a sus devotos es lo más importante. Salió de Su casa vestido con Su acostumbrada túnica anaranjada, pasó por el lado de las mujeres y entró al Mandir, después de unos momentos se abrieron las puertas plateadas del segundo piso del Mandir y, en medio de ellas, vestido con una hermosa túnica blanca, impresionantemente majestuoso, apareció Sai Baba. Era la primera vez que lo veía de blanco, brillaba tanto, que me dio la impresión que la luna se había despojado de su luz para ofrecérsela ese día. Sai se paró en medio del Mandir, bendiciéndonos a todos con ambas manos, después de unos momentos de estar ahí mirándonos, Subió ambos brazos con las manos abiertas, Se perfilo hacia el lugar que ocupan los hombres y muy despacio fue moviendo sus brazos hasta el lugar de las mujeres, mandando todo ese torrente de amor que sale de Sus manos. Este momento tan especial, fue lo que más me gustó de la celebración, estaba realmente conmovida por el amor de Sai y por ver a tantos devotos occidentales reunidos con un espíritu de unidad.

31 de diciembre

El último día del año me reuní con un grupo de amigos para cenar. Fue un momento muy agradable, aunque, para ser sincera, me sentía un poco extraña pues mi familia me hacía falta. En épocas como éstas, recordar la reunión con la familia y las tradiciones de mi país me ponían melancólica porque aprendí a apreciar estos verdaderos tesoros al otro lado del mundo.
Gran parte del grupo de jóvenes que estábamos en ese momento en Puttaparthi llevábamos más de cinco meses en India con Sai Baba y todos vivíamos fuera del Ashram. Uno de los reglamentos de Prashanthi Nilayam es que no se puede permanecer alojado dentro del Ashram más de un mes. Esto es, para dar oportunidad a otras personas de poder hospedarse dentro. A menos que Sai Baba o bien, las autoridades del Ashram correspondientes te brinden la oportunidad de continuar ahí. Esta es una de las razones por las cuales las personas que se quedan por más tiempo deberán buscar alojamiento afuera de las paredes del Ashram. En ocasiones el que uno viva en el pueblo puede ser malinterpretado por las demás personas que llegan a ver a Swami. Como se mencionó anteriormente, las paredes que delimitan el Ashram son sólo eso: paredes, pues el verdadero cielo, el hogar donde hay un lugar reservado para Dios está dentro de cada uno.

Después de la cena nos fuimos a casa de un amigo para cantar bhajans y recibir los primeros minutos de año 2000. Estábamos todos en armonía cantando y muy alegres por poder estar juntos en este pueblo tal especial que es Puttaparthi, compartiendo un momento tan significativo. Sin embargo, a pocos minutos de terminar el año, sin tener una razón aparente, decidí regresar a mi habitación en la calle de Samadhi. A las 11:57 p.m., tres minutos antes de que terminara 1999, me despedí rápidamente de mis amigo
y salí corriendo, llegué a mi habitación, prendí las velas de mi altar, tomé el japalama de Rudrakshas y comencé a repetir:
--Bhagavan Sri Sathya Sai Baba --, el nombre de mi Señor y Maestro.
--Loka Samastha Sukhino Bhavantu--, el Mantra para lograr la paz del mundo que significa "Que todos los seres de todo el mundo tengan paz y felicidad".
--Shivoham--, que quiere decir, entre muchas cosas más: Dios y yo somos Uno.

Di una vuelta con cada una de estas afirmaciones a mi Japamala, pues recuerdo que en una ocasión Sai Baba recomendó: que pidiéramos primero por el mundo, luego por nuestras familias y al último por nosotros mismos. La primera vuelta a mi japamala fue una ofrenda de amor y agradecimiento a mi Sai Baba. La segunda para pedir por la paz y felicidad de todo el mundo, de mi país y familia, y la última para decirle a Dios que gracias a su paciencia y amor, poco a poco entendía más sobre la travesía a la espiritualidad.

El primer Darshan del Año 2000

El día primero de enero del año 2000 a las 7:15 a.m., Sai Baba salió de su casa. Unas amigas y yo nos encontrábamos en una pequeña explanada que hay entre el jardín de Su casa y el Hall, al cual habíamos decidido no entrar, pues una gran cantidad de gente se reúne para empezar el año con la bendición de Swami. A este lugar tan privilegiado sólo tienen acceso las mujeres. Hay quienes dicen que Sai da más atención y tiempo a los caballeros cuando sale a hacer Su recorrido en Darshan, sin embargo, el sitio destinado para las damas está junto a la casa de Sai, nosotras podemos Verlo cuando sale de Su casa y cuando regresa a ella. Incluso hay temporadas en Prashanthi Nilayam en las que Sai, de los dos Darshans que ofrece, pasa únicamente por el lado de las mujeres.

Ese día, antes de entrar al Hall, Sai Baba volteó hacia donde nosotras estábamos junto con muchas otras mujeres y deteniéndose lanzó bendiciones para todas con Su mano derecha dos veces. Después caminó hacía el otro lado, que es donde se hacen las filas y regresó de nuevo para bendecirnos por tercera vez. ¡Qué bendición comenzar el año de esta manera! ¡Tres veces bendecidas por Sai Baba! Después de esto nos fuimos a tomar un rico desayuno hindú y regresamos a la explanada fuera del Mandir para escuchar el discurso de ese día. Al terminar el discurso de Sai Baba, pudimos finalmente entrar al Hall y verlo sólo a unos metros de distancia cuando Él regresaba a Su casa. Llegué a mi habitación con lágrimas de emoción en los ojos, sentía un inmenso amor y devoción por mi Señor, le agradecí estos momentos tan bellos.

En enero…

El 11 de enero del año 2000 se celebró en el estadio de Puttaparthi, el Encuentro Cultural y Deportivo de los estudiantes de Sai Baba. Estos jóvenes, hombres y mujeres, estudian en las escuelas fundadas por Él. Fue una verdadera demostración de destreza y disciplina, donde hubo: desfile, tablas gimnásticas, actos acrobáticos, y representaciones musicales. Para iniciar la ceremonia, Sai Baba pasó frente a la gran cantidad de personas que llenaban el estadio, rumbo al lugar reservado para Él, escoltado por los mismos estudiantes, quienes iban a caballo y vestían hermosos trajes con turbantes.

A principios del año, mis amigos, con los que había compartido casi seis meses en Puttaparthi, comenzaron a marcharse. Uno a uno los vi partir, cada uno se llevaba un pedacito de mi corazón. El pueblo se quedó como en silencio sin ellos, se terminaron los Sat-Sangs, las reuniones para cantar bajhans, el hacer filas juntos y muchas otras actividades donde avivábamos la hermandad. De nueva cuenta, mi única compañía era yo misma, como al principio cuando llegué a India. Me sentía un poco sola, la verdad es que los echaba mucho de menos. Recuerdo que me pasaba largas horas leyendo en mi habitación la vida de San Francisco de Asís, que uno de ellos me había prestado, y hablaba muy de vez en cuando a casa de mi Mamá en México. De nueva cuenta todo comenzó a cambiar. No sabía lo que sucedería en este nuevo año, sólo tenía la certeza de que deseaba quedarme un año más en India con Sai Baba, o ¿por qué no?, el resto de mi vida. De ninguna forma contemplaba la posibilidad de regresar a México. No me imaginaba las sorpresas que traería consigo el famoso año 2000, el fin de siglo.

La vida continuó, poco a poco retome mi rutina de asistir a los Darshans, desayunar en la cantina hindú del sur, leer en mi habitación, escribir en mi diario y realizar el servicio de coordinar al grupo mexicano. Seguir la rutina, de cierta manera, me ayudaba a no perder el ritmo de mi vida. Estaba a unos cuantos días de cumplir el año de estancia en India, sentía que… ¿cómo decirlo?, que había destrabado la palanca del freno a muchas vivencias en mi vida, en especial a la espiritualidad. Había experimentado tantos cambios en mi manera de pensar, en mis valores e ideales, sentía que tenía una vida nueva, pero que tenía que seguir aprendiendo la mejor manera de vivir. Sabía cuándo y cómo había empezado la travesía, pero no tenía idea de cuándo iba a terminar, ni cómo se desarrollaría mi vida de esos momentos en adelante. Después de estar un año bajo la amorosa tutela de Sai, a veces tenía la impresión de que me encontraba en el mismo punto donde había empezado. Una sensación de cuando te subes a la rueda de la fortuna: por más vueltas que se den siempre llegarás al mismo lugar, el chiste es aprender lo más que se pueda en cada vuelta, disfrutar cada una de ellas e ir tomando experiencia para la que sigue. Los círculos son redondos, empiezan y terminan en el mismo lugar, la gran aventura es lograr descubrir cómo fue que de un punto llegamos a otro. Pasara lo que pasara, estaba dispuesta a seguir adelante con mi Sai Baba en el corazón, esto es lo único que en cada vuelta de la vida se hacía más fuerte y querido.

A mediados de enero me di cuenta de que dormía muchas horas en el día y que muchos de los virulentos fantasmas del pasado, comenzaban a asomarse por las ventanas de mi habitación de nueva cuenta. Uno de estos días dormí toda la mañana, desde que terminó el Darshan de la mañana hasta el Darshan de la tarde y realmente no estaba cansada, solamente tenía sueño. Dicen los que saben, que el dormir por muchas horas durante el día es una señal de que se está evitando una realidad y muy posiblemente ése era mi caso.

Fueron días muy difíciles. Yo no sabía con certeza lo que estaba pasando conmigo, mi único consuelo era mirar la foto de Sai Baba colgada frente a mi cama, escuchar el Gayatri en una pequeña grabadora que mi hermana Claudia me había regalado el día de mi cumpleaños y platicar con mi amigo Fidias de Venezuela, quien era mi vecino y estaba muy al pendiente de mí. Todo el día me la pasaba en mi habitación, dejé de frecuentar el Ashram y sus actividades. Ocasionalmente escribía en mi diario, fumaba sin parar y tenía como único alimento un vaso de Nudels instantáneos. Realmente no sentía ningún interés en relacionarme con nadie. Todo cambió de manera radical, nada me entusiasmaba, en ocasiones ni siquiera el ir a recibir el Darshan de Sai Baba. Recuerdo que encontraba gran consuelo en la figura paternal de Sri Sai Baba de Shirdi, con quien hablaba en mis oraciones hasta quedarme dormida.

"Los devotos ofrecen sus oraciones a Dios. Algunas personas dudan de la eficacia de la oración, pero de hecho, se puede lograr cualquier importante tarea por medio de la oración. Hace posibles cosas imposibles."
Resumen Divino por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Guru Purnima
24 de julio de 2002


Este extraño, pero creo que inevitable período dentro mi travesía por el camino espiritual, comenzó a mediados de enero. De cierta manera, había permitido que los fantasmas del miedo y la ira fueran mis inseparables compañeros. Había días en que lograba sentirme un poco mejor y aprovechaba esos momentos para hacer un Sadhana de auto-indagación, me daba cuenta que tenía un enorme miedo a ser feliz, a las cosas buenas de la vida y a mí misma. En este tiempo me aferré más a la lectura de "El Gita, Un Torrente de Sabiduría", de Bhagavan Sri Sathya Sai Baba, el cual me proporcionaba el remanso que mi corazón asustado necesitaba. El Gita es un libro maravilloso que cuenta como Arjuna, el más cercano devoto del Señor Krishna --Avatar de la religión Hindú--, en el momento justo de comenzar una importante batalla duda de sí mismo y es el mismo Señor Krishna quien le explica la verdad de la vida y la muerte, apoyándolo así a seguir adelante.

Como casi no salía de mi habitación sino únicamente para lo indispensable, ir a Darshan, comprar la sopa de Nudels y cigarritos, aprendí a ver a Sai Baba en los hermosos atardeceres que hay en el Nilayam que podía apreciar desde la azotea del edificio donde vivía, en los pájaros, en los libros, en la noche y en Fidias.

En estos días se me ocurrió que tenía que ocupar la mente de mono, para que así se volviera mi aliada y no mi enemiga. Por momentos tenía la impresión de que me encontraba exactamente en medio del campo de batalla de dos enormes titanes, uno era la mente, otro la fe y que el árbitro de este impresionante encuentro era el corazón. Lo único que podía hacer era sujetarme de la idea de que Sai Baba me estaba curando de algo que sólo Él sabía con exactitud qué era. Necesitaba tener fe y confianza en mi Señor.

Desde que llegué con Sai Baba en enero de 1999, para mí las cosas eran muy claras: Él era Dios y punto, no había más discusión, pero hasta esos días, después de haber estado un año en India con Él, comenzaron a surgir los miedos hacia lo que significa este aparentemente simple, pero tan complicado concepto, a que toda tu vida cambie desde la raíz, a dejar todo lo conocido por ti hasta ese momento y que de cierta manera, te ayudó a sobrevivir. En el camino de la espiritualidad hay que armonizar numerosos conceptos de vida para lograr una verdadera coherencia de pensamiento, palabra y acción.

Años después comprendí que ésta, al igual que muchas técnicas que Sai Baba emplea, son sólo experiencias que vivimos en nuestros caminos para poder aprender. El proceso de que una semilla se convierta en flor lleva tiempo. La semilla sin la flor no podría existir y viceversa.

Sai Baba es el creador de la Maya, de esta ilusión que es la vida, y yo no tenía por que temer, pues Él es mi mejor amigo y fuera lo que fuera que estuviera pasando era únicamente parte de su creación, ayudada, por supuesto, por mi mente de mono loco. Nunca perdí mi comunicación interna con Sai, lo sentía como el mejor de los amigos apoyándome en todo momento y queriéndome mucho.

"Dios es el único verdadero amigo. Él está siempre con ustedes, en ustedes, alrededor de ustedes, sobre ustedes, debajo de ustedes, protegiéndolos, guiándolos y cuidándolos."
Divino Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Festival de las Padukas
Prashanti Nilayam, Octubre 1 de 1999


Notas del diario: Perdónate a ti misma

Un día escribí algo en mi diario, que tengo por seguro que Sai inspiró, si no es que Él mismo dictó:
"Lo que tienes que hacer es no presionarte, ni saturarte de información. Luego, perdónate a ti misma. ¿De qué? De todo.
Sé firme en tus decisiones, cree en ellas, sean cuales sean.
Algo muy importante es no tener expectativas por nada, ni por nadie que no este aquí y ahora. Cuenta siempre únicamente con lo que tienes, ni más, ni menos. No te entregues a la felicidad, ni te abandones a la tristeza pues ambas son pasajeras, y sobre todo y más importante: nunca, nunca dudes que Dios está siempre contigo y que no importa lo doloroso de los cambios, todos son para bien."

Yo leía esto una, diez y mil veces y trataba de que mi mente entendiera lo que Sai, desde mi corazón, le estaba diciendo.

La idea de regresar a México y el Libre albedrío

Durante 1999 no consideré ni por un momento la idea de regresar a México, ni siquiera cuando vi partir a mi hermana Claudia, a mi Abuela María, ni a mis amigos. Es más, simplemente pensar en ello me ponía de muy mal humor. En este tiempo nunca sentí que era el momento para volver.

Pero en esos días la opción de regresar a México fue como una puerta llena de luz que se abría delante de mí. Ya no sentía aquel enojo ante esta posibilidad, a fin de cuentas, lo que Sai Baba dispusiera para mí, estaba bien, recuerdo que le decía en mis oraciones:
--Sai Baba, mi Dios, que Tu voluntad me lleve como el río… como el océano llama a la gota de agua.

Pienso que en la vida, uno debe hacer el mejor esfuerzo para que las cosas marchen bien, sea cual sea tu actividad, cada uno debe hacer su parte. Sin embargo, los resultados de todas nuestras acciones son asunto de Dios únicamente. Uno puede trabajar arduamente en un proyecto, hacer planes para el futuro y realizar un verdadero esfuerzo por que todo salga bien, pero Dios es quien tiene la última palabra. Esto es lo que es el Libre albedrío para mí, desarrollar de la mejor manera el rol de vivir y saber aceptar los resultados. ¿Cuantas veces hemos actuado incorrectamente y para nuestra sorpresa los resultados son buenos? O por el contrario, actuamos bien y los resultados son totalmente inversos. No debemos aferrarnos a los resultados, ni enfadarnos con Dios, si estos resultan contrarios, hay que tener la certeza de que Él sabe el tiempo y el momento de lo que es mejor para cada uno.

En este tiempo, ya con la idea de regresar a México, comencé a tener pesadillas en cuanto a las cosas con las que según yo me encontraría a mi regreso. Después entendí que todos estos malos sueños sólo eran los miedos que mi mente tenía y que eran creados por la incertidumbre que traen consigo las nuevas situaciones, porque regresar a México, después de haber vivido tantos cambios en mi vida, definitivamente iba a ser algo nuevo. Todos los días hacía una revalorización de mi situación y trataba de encontrar el camino que me llevara a ser feliz.

¿Qué pasó con tus sueños?

El vivir esta situación, totalmente inesperada para mí, me ayudó a recordar algunos puntos básicos en mi vida, que al parecer había olvidado: ¿Cuáles eran mis sueños cuando salí de México? En 1998 mi proyecto de vida era: vivir bien y seguir en la parranda. La visión que tenía en aquel entonces me decía que el triunfo de la vida se resumía en dos palabras: "fama y poder", pero algo dentro de mí, en todo momento me gritaba que la vida tenía que ser algo más, por esto había comenzado la búsqueda. No era feliz en ese entonces y había decidido tomar la opción de encontrarme a mí misma y a la felicidad a cualquier precio. ¿Qué me había llevado a India y no a cualquier otro lugar del mundo? ¿Qué esperaba encontrar ahí?

La soledad me había ayudado a recordar estos sueños. Había salido de México para conocer a Dios y a mí misma, para estudiar una Maestría que me permitiera ayudar en algo a mi país, pero con una conciencia muy egoísta, que sólo buscaba la fama y la fortuna. Para esos momentos todo había cambiado, todo se permeó con amor, y no un amor común y corriente, sino con un amor universal, que hacía despertar mi conciencia y me llevaba de un nivel micro a uno macro, a un amor por todo el mundo y no solamente por mí misma. En un momento caí en la cuenta de que todos mis sueños se habían hecho realidad: conocía a Sai Baba quien me había bendecido con Su amor, me encontraba en Su casa de Puttaparthi, que representa para mí la mayor Universidad del mundo y realizaba mis estudios bajo Su tutela y protección. Entonces podía decir que mis objetivos se habían cumplido, podía volver a casa con las manos y el corazón llenos. La soledad y el silencio de esos días fue muy difícil pero me ayudaron a recordar y reacomodar mis sueños.

Otra nota del diario

Otra de las notas significativas de mi diario, que al leerla me daba esperanza y ayudaba mucho a pasar los días fue:
"Y el Señor dijo:
--Tú tienes que ser feliz -- y lo dijo dos veces.
No importa dónde estés… sólo sé feliz. Lo único que realmente tienes es a ti. Puede cambiar el escenario, la familia y el amor de pareja, pero tú sigues siendo tú. No importa lo exterior sino lo interior, tu Dios interior. Esta es la total entrega a Dios, deja que Él decida por ti, por todas tus cosas. Sí, tú puedes tener sueños, pero Él siempre va a tener la última palabra. Ten fe, dale tus sueños y siéntate a esperar activamente. Sigue tu brújula interna."

El Hada Madrina

Uno de esos días de auto-indagación, en los que trataba de encontrar respuestas sobre lo que estaba pasando conmigo, encontré las notas en mi diario de los primeros días en Puttaparthi. Fue emocionante recordar cómo me había arreglado y puesto bien guapa, con mis mejores vestidos para ir a mi primer Darshan a conocer a Sai Baba. No sólo por mi corazón y mi mente había pasado un año, también por aquellos vestidos. Volteé a ver la ropa que tenía en el closet y le dije a Sai:
--Ni modo mi Swami, ahora sólo tengo unas cuantas garras para ir a verte.

Al día siguiente, había junta con el grupo de México, a las cuales hacía un esfuerzo por asistir. Cuando llegué me encontré que una hermosa dama había llegado apenas hace unos días, al cruzar unas palabras con ella, me llevé una gran sorpresa… Era mi tía segunda. Después de reconocernos y saludarnos, me dijo que tenía unos panjabhis que ella no usaba, que si los quería pasara por ellos a su hotel. Mi Anti es una gran mujer que lleva muchos años siendo devota de Sai Baba, ella formó parte de los primeros grupos de mexicanos que fueron a India para conocer a Swami.

Recuerdo que me reí por dentro, pues yo soy muy alta y ella me llega más abajo del hombro y pensé:
--¿Cómo me van a quedar?, es mucha la diferencia de estaturas.

A la noche pasé a su hotel, como habíamos quedado y cuál fue mi sorpresa al encontrar que tenía una maleta llena de ropa hermosa para mí. Eran más de 20 diferentes vestidos y punjhabis, todos de distintos colores y combinaciones, unos bordados con pequeñas maderitas, otros con lentejuelas, había lisos también y hasta con hilos dorados.

Al llegar a mi cuarto fue maravilloso descubrir que todos, sin excepción, eran de mi talla, como mandados a hacer para mí. Recuerdo que este gran detalle de Sai Baba me subió mucho el ánimo. Sí, es cierto era una época muy difícil, de mucha confusión, pero estuviera pasando lo que estuviera pasando, de nueva cuenta me iba muy elegante y bien vestida a ver a mi Patrón. Era como una aventura el pensar qué me pondría al día siguiente. No era el hecho de estrenar todos los días una prenda, en realidad nunca he sido muy afecta a las cuestiones de la moda y esas cosas, pero la ilusión de hacer algo diferente en mi rutina diaria me emocionaba. El tamaño de este regalo me dio la oportunidad de obsequiar a varias amigas algunos hermosos vestidos.

La llegada de mi Anti, fue el más grande de los regalos para mí, pues con su experiencia y amor me ayudó a poner mis pensamientos en claro y alejar a los virulentos fantasmas de las ventanas de mi habitación y a controlar mi ira. Ella fue una especie de hada madrina para mí. Hablamos mucho sobre nuestro amor por Sai Baba, sobre los procesos dentro del camino espiritual y de nuestros sentimientos y sueños. Le platiqué sobre la posibilidad de ir a Tailandia a estudiar, puesto que a finales de enero recibí un mail de la escuela de Valores Humanos, invitándome al nuevo curso que comenzaría el mes de mayo, la cual le pareció una magnifica oportunidad para que continuara con mis estudios. Después de muchas horas de conversar con ella mandé un correo electrónico a la escuela de Tailandia aceptando por segunda vez, la oportunidad de ir a estudiar con ellos.

Pero… ¿de qué tienes miedo?

Un día, durante el Darshan de la mañana, recuerdo que estaba muy concentrada, pensando en lo difícil que estaba siendo llevar mi vida en esos momentos, con tantos miedos y dudas sobre mí misma. Cuando Sai pasó en Su recorrido frente a mí, le dije mentalmente:
--Swami, tengo miedo, indecisión, es como si una sombra lo cubriera todo.
Claramente escuché Su voz, hablándole al corazón:
--Pero, ¿de qué tienes miedo?
A lo cual respondí:
--No sé, Swami --y Él contestó:
-- ¡Ni siquiera sabes a qué le tienes miedo!

Con esto comprendí que la salida más fácil que tiene la mente es la de tener miedo pero que en realidad muchas de las veces no sabemos de qué o de quién lo tenemos. Por esto es importante aprender a desarrollar la confianza en nosotros mismos, en los procesos de la vida y sobre todo en Dios. El crear la disciplina de llevar a cabo un proceso de auto-indagación, no es darle más preguntas a tu mente, sino ir respondiendo una a una las preguntas que la misma vida va poniendo en tu camino, es responderte a ti mismo qué es lo que estás sintiendo realmente y hacer el esfuerzo por encontrar respuestas verdaderas.

Febrero del año 2000

A principios de febrero continuaba preguntándome todos los días cuál de los dos caminos que tenía ante mí debería elegir. Uno era el permanecer en India con Sai Baba y otro el de regresar a México. Mi corazón se aferraba a la idea de no dejar India. Mi mente y cuerpo pedían a gritos regresar a México. Me causaba mucha ansiedad no tener mucha idea de lo que me esperaba en India, ni en qué punto de la travesía me encontraba. Había veces que tenía la impresión de que estaba como de "vacaciones", y en México no sabía con qué me encontraría, ni cómo empezaría una nueva vida. Por momentos recordaba las palabras de Sai Baba diciéndome que tenía que ser feliz, pero la verdad tampoco sabía cómo.

A mediados de mes, aparentemente no había ningún cambio, seguía sintiendo miedo, ira y desesperanza. Por más que le daba vueltas no parecía haber salida, sólo la de dejar Puttaparthi, donde ya no quería estar porque sentía que ni la rutina, ni las actividades, ¡caray!, ni siquiera el estar elegantemente vestida me podía ayudar en esos momentos, excepto, claro, el amor de Sai Baba, el cual tenía la certeza de que me acompañaría siempre en cualquier lugar que estuviera. Sabía con seguridad que no importaba el lugar adonde fuera, siempre me llevaría conmigo misma. Esto algo que no puedes evitar, pues, en los procesos internos, tu voz interior siempre estará ahí, hablándote todo el tiempo.

Me sentía sumamente cansada, quería estar tranquila, dejar que todo fluyera a mí alrededor, incluso descansar de mí misma y de todos los procesos internos, externos…de todos. En 1999, le pedía a Sai Baba, la gracia de poder permanecer en India bajo Su tutela y mirada física. En el 2000, muy contrariamente, sólo esperaba, por más duro que fuera para mí, que me diera Su permiso para poder marcharme.

Hasta la fecha, nunca he dejado India sin el permiso y bendición de Sai Baba. Sabía que había llegado a India por Su gracia y me iría únicamente de la misma manera. He conocido a muchas personas que llegan a India a ver a Sai Baba y que por una razón u otra, deciden adelantar o atrasar su partida. Tengo un amigo que quiso adelantar su regreso y como él me contó, tiempo después:
--No conseguí ningún tipo de transporte, ¡vamos!, ni siquiera un elefante quería sacarme de aquí.

Notas del diario: Esfuérzate por ser feliz

En esos días escribí en mi diario:
"Esfuérzate por ser feliz, aquí y ahora, ya no pienses en México, ni en el Nilayam, ni en ti. Sólo piensa en Dios, Dios es la única respuesta siempre, siempre, siempre." Tenía la certeza de que todo, absolutamente todo, incluso yo misma podía fallarme, pero Dios no.
Escribí también:
"Todo esto ocurrió porque tu acto de caminar nunca existió, sólo existía tu deseo de llegar". Me daba cuenta que estaba acostumbrada a reaccionar siempre en un constante estado de alerta, a fin de cuentas era el ritmo que la vida me había enseñado, pues gran parte de mi vida viví bajo el lema de: "Importa el fin y no los medios". Pero en esos momentos y con todo los cambios en mi vida tenía que pensar detenidamente las cosas antes de actuar para vivir cada paso del proceso de la mejor manera.


El permiso de Sai Baba

Finalmente, una tarde de febrero, le escribí a mi hermana Claudia para que comprara mi boleto de regreso a México y me lo mandara con una amiga de Toluca, que llegaría a Puttaparthi, para las celebraciones del Mahashivaratri. El 14 de febrero, cuando llegué al Darshan de la tarde, me llevé una enorme sorpresa al encontrar que se había cambiado el horario regular, esto sucede muy contadas veces al año, y me tocó hacer filas, las cuales no había hecho desde empezado el año. Por gracia de Swami, me tocó un muy buen lugar en la famosa "isla", tendría la oportunidad de ver a Sai Baba muy de cerca, caminando rumbo a mí. Cuando Él llegó a la veranda, después de Su habitual recorrido, Sus estudiantes estaban ahí esperándolo y Se detuvo a hablar con uno de ellos, yo mentalmente y con el corazón en la mano le pedía Su permiso para marcharme, le decía que cualquier movimiento de Sus manos era suficiente para mí. En ese momento, Sai alzó su brazo, como imitando a un avión al despegar, lo miré sorprendida ante la exactitud de Sus movimientos, entonces Sai volvió a hacer el mismo ademán, Mirando hacía arriba, inmediatamente después, movió Su mano hacia abajo, como indicando un regreso. Sentí en lo más profundo de mí ser que Sai Baba me daba su permiso para marcharme y también de regresar pronto. Fueron sensaciones muy contrarias, sentí mucha paz pero no podía dejar de llorar, de nueva cuenta confirmaba que Dios siempre responde.

Cualquier movimiento, gesto o palabra que Sai Baba, haga o diga, no es coincidencia. Siempre habrá un mensaje o una señal para las personas que tengan la oportunidad de estar viendo físicamente al Avatar. Tampoco es coincidencia que se este exactamente ahí ante Él, gozando de Su gracia.

Ese día regresé a mi cuarto agotada por la vivencia tan grande con Sai Baba y comenzando a sentir el dolor de la supuesta despedida. Cuando supe que mi boleto para regresar a México estaba confirmado tuve una sensación de profunda tristeza y lloré por muchas horas. Mi corazón no querían marcharse, invoqué a Sai Baba con todo mi corazón y Él me hizo sentir que todo estaba bien, que mi sueño más próximo, el de regresar a México, se estaba haciendo realidad. Sólo así fue como la idea de regresar a mi país, me pareció la mejor opción en ese momento. Lo sabía, era el momento de marcharme. El 27 de febrero, después de haber vivido un año, un mes, una semana y un día bajo la amorosa tutela de Bhagavan Sri Sathya Sai Baba, dejé India.

"Una vez que se han refugiado en Dios, jamás pierdan la fe, pase lo que pase. Que no los descorazonen las pruebas y las tribulaciones que aparezcan en su camino. Sean ecuánimes tanto en momentos de placer como de dolor."
Divino Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Festival de las Padukas
Prashanti Nilayam, Octubre 1 de 1999

 

 

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PARTE: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - Notas finales

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