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Cumpleaños
74 de Sai Baba
Después
de terminada la Conferencia, poco a poco Prashanthi Nilayam
volvió a tomar su ritmo y los días volvieron
a ser tranquilos como antes. Me encontraba muy satisfecha
con los resultados y las vivencias de la Conferencia, pero
también muy cansada. Comencé a hacer el recuento
de esos meses de actividad y servicio. Entre las bellas anécdotas
y todo lo aprendido, encontré en mi corazón
una gran tristeza por la partida de mi familia. Me hubiera
gustado estar más tiempo con ella. Casi sin darme cuenta,
los tiempos cambiaban de nuevo y aunque tenía muchos
amigos e inmensas ganas de seguir en India con Sai Baba, un
pedacito de mi corazón se fue en aquel avión
junto con mi hermana Claudia y mi querida Abuela María.
La
celebración del cumpleaños número 74
de Sai Baba llegó a tiempo para que pudiera olvidarme
del cansancio y de los fantasmas de tristeza que rondaban
en mi habitación. Para el cumpleaños del Avatar
se reúnen en Puttaparthi una cantidad enorme de personas
de todo el mundo y las filas para entrar a Prashanti Nilayam
pueden llegar a ser realmente largas. Recuerdo que mi grupo
de amigos y yo decidimos no entrar al Asrham, nos pusimos
de acuerdo para tener el Darshan de Swami desde la azotea
de un edifico cercano y así fue como ese día
vimos con unos binoculares a Sai Baba salir de Su casa vestido
de blanco con gran majestad. Swami caminaba sobre Su alfombra
roja derramando amor y bendiciones para todos.
Cuando
Sai Baba sale de Su casa para darnos Su Darshan en las mañanas,
se me figura, que es como si el Sol saliera, ambos tienen
la misma luz de esperanza que ilumina los pasos de la humanidad
con su calor y amor. En la tarde cuando Sai regresa a Su casa,
el sol también regresa a la suya. En ocasiones, he
tenido la impresión de que si Sai no regresara a Su
casa el sol permanecería en lo alto del cielo esperando
a tener el Darshan de Señor del Universo.
¿Qué
camino tomar en cuanto a los estudios académicos?
Después de la Conferencia y del Cumpleaños de
Sai, recuerdo que yo seguía esperando la respuesta
de aquella beca en Austria. Un día hablando con el
Sr. John Benher me preguntó por mis planes para el
futuro y le comenté sobre la famosa beca, ante lo que
él me sugirió mandar mi solicitud a la Escuela
Sathya Sai de Valores Humanos en Tailandia. Recuerdo que la
idea me entusiasmó mucho. Me puse en contacto con ellos
e inmediatamente mandé mis papeles. Para mi enorme
sorpresa, en sólo dos semanas, recibí una respuesta
afirmativa. Pensé sinceramente que este sería
el próximo paso en mi camino espiritual, puesto que
este curso da enormes oportunidades de desarrollar un excelente
Sadhana. Contrariamente a lo que esperaba, mi reacción
fue la de sentirme muy triste, si quería ir a estudiar
a Tailandia tenía que dejar aquel lugar, que ya para
ese entonces, era mi hogar, y sobre todo a Sai Baba. Y ¿por
qué iba a hacer esto?, si yo ya me había "quemado
las pestañas" por muchos años estudiando
y en ese momento lo único que quería de la vida
era estar con Swami y tener su Darshan todos los días.
Recuerdo
que por las noches en mis oraciones le decía a Sai:
-- Si quieres que vaya a Tailandia, pues voy, pero yo lo que
quiero es estar contigo- Me pasaba largas horas, tratando
de "convencerlo" de que me dejara más tiempo
con Él. Para ese entonces realmente ya no estaba interesada
en la beca en Austria, ni tenía contemplado regresar
a México, inclusive ya había perdido el boleto
de regreso, pues éste era sólo por seis meses.
Y no era que la maravillosa oportunidad de estudiar en Tailandia
no fuera buena, al contrario, considero que entre todos los
Cursos que hay actualmente para continuar con los estudios,
las opciones de cursos como los que ofrecen en las Escuelas
e Institutos Sathya Sai, son las mejores. Simplemente no era
mi momento de dejar Prashanthi Nilayam, ni la presencia física
de Sai Baba. Mi corazón lo sabía y hacía
grandes esfuerzos para que mi mente lo entendiera.
La
organización de los diferentes Grupos
Para
principios de Diciembre, llevaba ya, siete meses realizando
el servicio de coordinar al grupo mexicano. Tengo la impresión
que los grupos por países que se forman en Prashanthi
son sociedades a un micro nivel, pues se puede encontrar en
ellos, todo tipo de personalidades, profesiones, edades. Es
sumamente interesante ver cómo funcionan en cuanto
a sus actividades y desarrollo. Imaginemos al grupo como una
sociedad, donde existe la diversidad, pero se tiene el mismo
objetivo, que en este caso sería: llevar la filosofía
de Sai Baba, del corazón a la acción, al servicio
y amor por todos y por el planeta. Partamos desde el principio,
que es cuando uno decide formar parte del grupo: ¿Cuál
es mi actitud al llegar, poseyendo únicamente mi información?
¿Cómo me gustaría que me recibieran?
Y ya que soy parte del grupo, por tener el mismo objetivo,
¿qué aporto para que éste funcione con
paz, armonía y reciprocidad de informaciones? Utilicemos
la palabra información para generalizar el concepto
de conocimiento que cada uno tiene sobre sus experiencias
en el camino de la espiritualidad. Swami nos dice que el planeta
es una mansión en la cual vivimos todos. A un nivel
micro, ¿qué pasa dentro de un grupo, digamos
que, con cinco miembros? Si el grupo sabe aprovechar y reconocer
las habilidades y destrezas de cada uno seguramente habrá
un líder, alguien se hará cargo de la administración.
Otro de los asuntos espirituales. Uno más proveerá
al grupo de los objetos materiales que se vayan necesitando
y por último otro que se haga cargo de la seguridad
de todos. Esto resulta aparentemente sencillo, si esto es
así, ¿por qué en esta gran mansión
que es el planeta, no logramos ponernos de acuerdo, ni siquiera
a nivel micro? Es común que en cualquier grupo todos
quieran ser el líder y si esto no es posible: el administrador
querrá el mando sobre asuntos espirituales, el encargado
de esto, proveer de cosas materiales, el proveedor de materiales,
ansiará un puesto en seguridad y el de seguridad asegurará
que él puede administrar.
Cuando
veo las noticias en la televisión se me ruedan las
lágrimas. Critico cómo gobernantes y organizaciones
no logran ponerse de acuerdo para que la Paz sea una realidad
en esta gran mansión, pero, ¿qué hago
a nivel micro, en mi grupo, con mi familia para lograr esta
unidad? Si cinco personas, dentro de la misma casa, no logran
ponerse de acuerdo y vivir en armonía, ¿cómo
espero que lo hagan los países del mundo? Los grupos
y las familias son células básicas de la sociedad.
Si no cambiamos interiormente nuestros valores, si no restauramos
nuestros corazones, no podremos colaborar positivamente, ni
con la familia, ni con el grupo al que pertenecemos, ni con
la sociedad, ni con el mundo.
Tengo
la esperanza que todos los grupos de personas que existen
en el mundo logren ponerse de acuerdo. No importa si el grupo
tiene sólo dos miembros o un millón, no importan
las creencias, ni el color de piel. Todos somos huéspedes
de honor en la Mansión de Dios. ¡Vamos a humanizarnos,
vamos a dar! ¿Sabes que me ha mantenido todo este tiempo
siguiendo a Sai Baba, que Él dá todo el tiempo,
da amor, paciencia, educación, tolerancia, respeto?
Él no se cansa, ni un minuto descansa. Tiene 76 años
y lleva mas de 60 años diciendo casi lo mismo en Sus
discursos y entrevistas. Siempre dando esperanza de una vida
mejor, dándonos las bases sólidas para encontrar
dentro de nosotros a ese amigo eterno que es Dios. Si Dios
vive dentro de todos y cada uno de nosotros, ¿por qué
nos tratamos así? En muchas ocasiones, sólo
con una sonrisa sincera bastará. La práctica
hace al maestro, si practicamos al menos una sonrisa diaria,
llegará el momento que esta salga de nuestro corazón
espontáneamente. Como dicen: "Roma no se hizo
en un día". Practicar la filosofía de vida
que Sai Baba nos recomienda es un trabajo de todos los días
y si todos los días hacemos un pequeño esfuerzo,
al final, lograremos que ese micro sea un macro.
"No
necesito nada de los tres mundos, no necesito nada para Mí
mismo, no obstante, estoy activo desde el amanecer hasta el
atardecer para poder establecer un ideal. De la cabeza a los
pies, no hay rastros de egoísmo en Mí, crease
o no, siempre paso Mi tiempo dedicándolo a otros, siempre
doy, pero jamás recibo, sólo pido una cosa:
Amor Puro. Estoy dispuesto a dar Mi vida por aquellos que
ofrecen su amor puro. Ustedes no pueden comprender Mi trabajo,
sólo los hombres de sacrificio pueden comprenderlo.
Estoy siempre dedicado a la actividad, hago una cosa u otra,
incluso mientras descanso estoy trabajando, tengo que descansar
por el bien de otros, de otro modo, ellos tampoco descansarían.
Para darles descanso, Yo descanso. ¿Cuál es
mi descanso? Hacer el trabajo de los devotos, ¡Ese es
Mi descanso!"
Divino Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Celebración de Dásara
Prashanti Nilayam, 29 de Septiembre de 1998
Los Grupos en Prashanthi Nilayam y la dinámica para
llamar a una entrevista
A
principios de diciembre éramos más de 25 mexicanos
en Puttaparthi y decidimos dividimos en grupos por cuestiones
de orden y de cierta manera, para tener más oportunidades
de entrar a una entrevista con Sai Baba, pues, como ya hemos
mencionado, el cuarto de entrevistas es muy pequeño.
Lo más común es que el grupo se vaya conformando
con las personas que lleguen de distintos puntos del país.
También existen grupos que llegan formados y con un
previo Sadhana desde sus países. Recuerdo que en el
año de 1999 hubo ocasiones que tanto el grupo de Venezuela
como el de Argentina llegaron a rebasar los más de
120 devotos. Por lo que sé, este nunca ha sido el caso
de México. Sin embargo, en los meses de noviembre y
diciembre de ese año llegamos a ser aproximadamente
cuarenta. Es recomendable formar grupos de no más de
quince personas. En ocasiones Sai Baba hace llegar el mensaje
de lo que es correcto hacer en estos casos. Él se dirige
a un miembro del grupo en el Darshan y le pregunta ¿de
dónde vienes? O ¿cuántos son? Si Sai
Baba dice que son muchos, entonces es responsabilidad del
grupo separarse. En el caso del grupo mexicano nos hemos separado
por regiones, edades, o bien, tomando en cuenta las fechas
de partida de cada uno, pero constantemente, persiguiendo
la meta de la unidad.
En
este tiempo, hubo muchas opiniones encontradas sobre si debíamos
dividirnos o no. Al final decidimos hacer grupos pero dentro
de uno mismo. Todas las personas mexicanas perteneceríamos
al grupo de México pero tendríamos un grupo
asignado. Pusimos listones de colores en nuestras pañoletas
y un sistema de señas para identificar al grupo elegido
desde la veranda. Aparentemente, uno de los objetivos principales
de pertenecer a un grupo es la entrevista. Sin embargo, el
verdadero reto está en realizar el trabajo que lleve
al grupo a tener mas posibilidades de entrevista, cuando está
a punto de caramelo, como yo le digo, que es en el momento
en que se logra armonía, una verdadera hermandad, cuando
se toleran unos a otros y fluye el aprendizaje de las diferentes
informaciones con las que cada uno llega.
Acordamos
que si Sai se acercaba a alguien a preguntar cuántos
éramos, la persona respondería el número
total del grupo. Antes de que Sai Baba continuara caminando
diría el número de miembros de su grupo. De
esta manera se le presentaría a Sai las dos opciones.
Si vemos toda esta dinámica de manera relajada, las
"negociaciones" con Sai Baba se convierten en un
juego maravilloso, donde las fichas son: amor, paz, rectitud,
verdad y no-violencia. Sai Baba es muy buen jugador, pues
siempre se deja ganar por el corazón.
Como
ya se mencionó, la palabra mágica con la que
sabes que puedes levantarte e ir a la veranda para la entrevista
es: "Go" --que en español significa, Ve--.
Swami puede acercarse a ti y preguntarte por tu grupo, país,
salud o familia, inclusive en muchas ocasiones puede llegar
a decir: "Ok" --que en español significa,
está bien--, pero si no te dice "Go", no
podrás levantarte, en caso de hacerlo, las o los Sevadales,
dependiendo si eres mujer u hombre y hasta en ocasiones el
mismo Sai Baba, te pedirán que regreses a tu lugar.
Para evitarte este inconveniente hay que estar muy alerta
con cualquier cosa que Sai Baba diga o haga.
Cuarta
entrevista
El
día 5 de diciembre, Sai Baba llamó a entrevista
a los 13 jóvenes del grupo de México. ¡Qué
maravilla y felicidad! Me encontré en la veranda con
mis amigas y amigos que ya para entonces éramos como
hermanos, todos esperando a que Sai terminara su recorrido
para entrar al cuarto de entrevistas. Entramos junto con otras
personas de diferente nacionalidad. En esta ocasión
me tocó el lugar junto a Su silla marrón que
gira. Sai estaba muy contento de vernos ahí, como siempre.
Después de repartir vibhuti a las mujeres, comenzó
a hablar con un señor hindú. Yo lo tenía
enfrente de mí, a pocos centímetros. Me agaché
para poder ver Sus hermosos pies a detalle y comencé
a jugar con mis dedos a que lo tocaba y no. Sai y el señor
hablaban de no sé qué porque no hablaban en
inglés sino en Télegu o en Hindi.
Nunca
había tocado a Sai porque la vez que tuve oportunidad
de hacerle Padamaskar me detuve por miedo a lastimarlo con
mis uñas, pero Él sí, durante mi tercera
entrevista había tomado mi muñeca cuando me
puso el anillo. Había puesto los dedos de Su pie en
mi pie y también me había tocado la cabeza con
Su mano. Una amiga de Tijuana, que estaba sentada detrás
de mí, me dijo:
--Tócalo, sin miedo--, pero no quise hacerlo y no es
que tuviera miedo, sino que estaba disfrutando más
el poder hacer ese "juego", el cual estaba segura
de que Sai también veía. El tocar a Sai Baba
es un privilegio que sólo Él puede conceder.
Todas las personas que van a verlo quieren que las mire, que
les hable o tener la oportunidad de tan sólo rozar
Su túnica, porque el amor que Sai irradia es tan puro
y reconfortante que uno quisiera atraparlo con las manos.
En
la entrevista privada
Swami
nos llamó para que pasáramos a la entrevista
privada. Entramos todo el grupo de jóvenes, los chavos
quedaron rodeando la silla de Sai y las chavas un poco más
atrás. Él hablaba con los chavos, contestaba
sus preguntas, y a su vez, les preguntaba sobre sus estudios
y familias. En un momento pareció que ignoraba a las
chavas que estábamos ahí, recuerdo que comencé
a desesperarme, pues el tiempo corría y quería
preguntarle sobre el viaje a Tailandia o mi posible estancia
en India. Él volteó hacia donde nosotras estábamos
sentadas y dijo:
--Parece que las damas se están poniendo celosas, porque
no hablo con ellas: piensan que no les pongo atención--,
estoy segura que Sai escucho mis pensamientos, pues terminando
de decir esto, volteó a verme fijamente. En ese momento
aproveché la oportunidad y ya un poco impaciente y
le dije:
-- Swami, por favor, ¿qué es lo que tengo que
hacer? ¿Adónde tengo que ir? Yo sólo
quiero servirte.
Él se me quedó viendo muy serio y me dijo:
--Tu mente es como un mal mono, piensas mucho en el futuro
y en el pasado. El pasado ya se fue, no está más
y el futuro no existe. Sólo importa el hoy, vive hoy
y tienes que ser feliz, feliz, feliz. Mientras decía
esto, mostraba la palma de Su mano derecha, la cual tenía
a la altura de Su corazón.
Me
quedé muy quieta y feliz, pues supe con certeza que
El Señor del Universo conocía hasta mis más
profundos pensamientos. Entendí que había venido
a este mundo para ser feliz, pues ya era la segunda vez que
Él me lo decía tan claramente. ¿Cómo
es eso de ser feliz? Swami me estaba diciendo que fuera feliz,
pero ¿cómo conseguirlo? En la felicidad individual
reside la paz, esto nos lleva al contento, que es la cercanía
con Dios. Si te curas tú, que eres una célula
fundamental de la humanidad, ésta, poco a poco se curará
también. Somos como árboles de manzanas, si
en nuestras ramas no hay manzanas, ¿cómo podremos
dar? Creo que el secreto es empezar con uno mismo, tener humildad
y honestidad, para reconocer los errores, caminar por el mundo
con verdad y luz de amor adonde quiera que vayamos. Swami
es el ejemplo perfecto, Él siempre está feliz
y en paz consigo mismo. No te canses de ser feliz, pon todo
el esfuerzo de tu corazón en esta empresa que es, sin
lugar a dudas, la más importante de la vida. Vive hoy
y aquí, no te martirices por el pasado, por que ya
nada puedes hacer y el futuro es tan incierto que por más
planes y previsiones que hagamos, siempre estará fuera
de nuestro alcance.
"Un
verdadero devoto es aquel que vive en el presente, sin cavilar
acerca del pasado y preocuparse por el futuro. El pasado es
pasado, olviden el pasado. No se preocupen por el futuro porque
el futuro es incierto. Por lo tanto, vivan en el presente.
Éste no es un presente ordinario. Es omnipresente.
El pasado puede compararse con un árbol, lo mismo que
el futuro. El presente es la semilla, esta semilla es un resultado
del pasado y la base del futuro. Por lo tanto, uno debe vivir
en el presente con firme determinación, sólo
entonces el éxito quedará asegurado. Cavilar
acerca del pasado solo es una pérdida de tiempo, ya
que ni se lo puede recuperar ni puede iniciarse ninguna acción
que lo remedie. Del mismo modo, no tiene sentido preocuparse
por el futuro ya que no está bajo su control. Por lo
tanto, vivan en el presente y cumplan con sus deberes con
determinación."
Divino Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Festival de las Padukas
Prashanti Nilayam, Octubre 1 de 1999
La mente de mono loco
Sai
Baba dice que la mente es como un mono loco, que brinca de
aquí para allá sin control ni rumbo. Si pudiéramos
ver cómo trabaja la mente en cámara lenta, nos
daríamos cuenta que salta de idea en idea con increíble
rapidez. Las ideas, conceptos, imágenes, recuerdos
y fantasías que genera nuestra mente no siempre son
positivos, a veces pueden ser realmente terroríficos,
y no es porque nuestra mente y todos los factores que intervienen
en el pensamiento sean malos, sino porque simplemente no estamos
educados a discriminar lo que escuchamos, vemos, sentimos
y hablamos. Por esto nuestra mente se llena de información
innecesaria.
La
práctica de la meditación, la repetición
del nombre de Dios utilizando el japamala y otras disciplinas
similares sirven para lograr que ese mono se quede en paz,
como diría mi hermana Claudia: es como darle su plátano
al mono. Recuerdo que por muchos años llevé
en el cuello un japamala de madera de sándalo que mi
Abuela María me regaló, pero hasta que llegué
a India aprendí cómo usarlo. Comencé
a hacerlo una rutina dentro de mi Sadhana, me ayudaba a mantener
la concentración y a no pelear tanto durante las horas
de espera en las filas.
Una
mente quieta es como tener ante nosotros un lienzo nuevo y
blanco, donde seguramente será más fácil
hacer una gran obra de arte. Si nuestro lienzo está
saturado, seguramente nos será más difícil
concentrarnos en cualquiera de nuestras creaciones. En mi
opinión la mente funciona como un potente estereo,
un aparato de lujo electro-mecánico que hay que saber
utilizar detalladamente y con cariño. Tú le
pones el disco compacto que más te guste, por ejemplo:
--Soy tonta. Soy mala. ¡Qué mal lo hice! O bien:
--Soy buena. Dios es mi amigo. Amo a todos y sirvo a todos.
Los resultados son casi automáticos ante la programación.
La mente es un regalo de Dios, por lo tanto es divina y como
tal habrá que aprender a utilizarla y darle su verdadero
valor. Es una verdadera bendición poder pensar, sentir
y actuar de manera coherente y armónica. El resultado,
sin duda será: PAZ
Al salir de la entrevista ya sabía lo que quería
hacer en ese momento de mi vida. Escribí un mail a
la escuela de Tailandia, dándoles las gracias por todo
y explicándoles que había tenido una entrevista
con Sai Baba y que había decidido, por el momento,
quedarme en India bajo Su tutela para seguir aprendiendo el
arte de cómo ser feliz.
Quinta
entrevista
A
los dos días, el 7 de diciembre, cuando todavía
seguía disfrutando la maravillosa impresión
de lo que fuera mi cuarta entrevista, Sai Baba volvió
a recibir al grupo mexicano. En esta ocasión entramos
31 personas. Recuerdo que cuando entré a aquel cuarto,
estaba feliz. De nueva cuenta me tocó el lugar junto
a la silla marrón que gira, a los pies de mi Señor.
Una de las primeras cosas que Sai Baba nos dijo fue que estaba
muy contento de vernos. De repente, nos miró a todos
con muchísimo amor y levantando Su dedo índice
derecho, dijo:
--México One --que en español significa "México
Uno".
Con esto, para mí, lo dijo todo, por un momento creí
que se refería a la dinámica de cuando el grupo
aparentemente se separa, pero estoy segura que iba más
allá, pienso que hablaba de la verdadera unidad que
debe existir en un país, el amor por la Madre tierra,
esa lealtad que se le debe al lugar que te vio nacer, donde
vive tu familia y tus amigos, donde fuiste al colegio y donde
seguramente acabarán tus días. Escuchar a Swami
decir esto, significó para mí, una invitación
a ser solidaria con mi país y con mi gente. A dar el
corazón por México. México Uno con Dios.
Dios Uno con todo el universo. El universo Uno con los Seres
Humanos, todo es Uno. Esta es la verdadera matemática.
En
la entrevista Swami, nos contó parte de la vida de
Alejandro "el Grande" quien estuvo en India y adquirió
el conocimiento de sí mismo. Nos habló de su
sencillez y sabiduría. Dijo que habiendo sido el hombre
más rico y poderoso del mundo en su época, se
había ido de este mundo con las manos vacías
de cualquier riqueza. Fue maravilloso escuchar a Sai contando
la verdadera historia de cómo vivió este personaje
que existió hace miles de años.
Una
pulserita dorada con tres círculos
Antes
de que mi hermana Claudia dejara Puttaparthi en noviembre,
fuimos de nuevo a ver aparadores e hicimos sus últimas
compras. En una tiendita me detuve inevitablemente frente
a la joyería de fantasía. Vi algo que llamó
mi atención: era una hermosa pulsera dorada con tres
pequeños círculos en medio, el primero tenía
a Shiva, el segundo la cara de Sai Baba de Shirdi y el tercero
la de Swami. Quedé fascinada y aunque recordé
la recomendación de Sai Baba de no comprar afuera mis
cosas por que me robaban mi dinero, me la compré y,
empezando, de nueva cuenta el juego como con el anillo, me
dije:
-- Cuando entre a entrevista le voy a pedir a Sai que me la
cambie.
La
entrevista fue como una reunión de una amorosa madre
con sus hijos, el amor flotaba en el aire. Sai Baba, no había
volteado a verme, ni si quiera una vez en el tiempo que duró
la entrevista. Pero casi al final, sentado desde Su silla
marrón, con Sus codos recargados en los descansabrazos
y las manos entrelazadas, volteó a verme con una mirada
muy apacible y dulce. Yo sostenía entre mis manos la
pulserita dorada, lo miré profundamente y sin decirnos
nada, estire mi brazo y se la entregué. Él la
tomó entre Sus manos, la miro detenidamente, volteó
a verme y me dijo:
--No
gastes tu dinero afuera. Yo te voy a dar todo lo que tú
necesites.
Se
inclinó desde Su silla hacia mí para devolverme
la pulsera dorada tal y como se la había dado, pero
me hizo el mejor de todos los regalos, pues supe al escuchar
Sus palabras que Él siempre se haría cargo de
mí. Me regalaba la conciencia de saber por Su propia
boca que Él siempre había estado conmigo y que
de ese momento en adelante tomaba todos mis asuntos en Sus
benditas manos. Seguiríamos recorriendo juntos el camino
de la vida.
La razón por la cual Sai no cambió la pulserita
de aluminio por una de cualquier otro material, como lo hizo
con el anillo, solo Él la sabe. El verdadero milagro
para mí es tener la certeza que no importa adónde
vaya, ni con quién esté, Él siempre está
conmigo apoyándome y dándome todo Su amor. Dios
está con nosotros siempre, disfrazado con mil atuendos
diferentes, con un sinfín de rostros y nombres. Lo
llames como lo llames, ten la confianza y la fe de que Él
siempre responderá. ¿Cómo podría
una madre o un padre, no responder a las suplicas de sus hijos?
Dios es el proveedor del universo y los Seres Humanos somos
las criaturas más privilegiadas de toda la creación,
porque de una manera o de otra, podemos desarrollar la conciencia
de que Dios existe y que de Sus manos emerge todo lo que nosotros
necesitamos.
Días
después de la entrevista, cuando caminaba por Puttaparthi,
llegué al templo de Shiva --lugar del nacimiento físico
de Sai Baba, donde actualmente se encuentra este Templo--.
Casi no había gente, me senté frente a la hermosa
e imponente estatua de Shiva hecha con mármol blanco.
Llevaba en la mente muchas preguntas sobre el cómo
vivir siguiendo la filosofía de Sai Baba, porque una
cosa es estudiar y leer sobre ella y otra muy diferente es
aplicarla en tu vida diaria. De repente vi cómo una
joven hindú, se le acercaba al Pujary --persona con
alto nivel espiritual encargado del templo. Hacedor de Pujas
o rituales de la religión Hindú-- y le preguntaba
algo, creo que le pedía consejo de cómo actuar
ante una situación, él le respondió con
gran ternura y paciencia pero, sobre todo, con gran firmeza
que lo único que debería de hacer es tener una
total entrega a Dios, que sirviera y amara a todos. La joven
insistía en el asunto y la única respuesta que
pudo encontrar fue la misma una y otra vez.
La
entrega a Dios, no necesariamente significa, entrar a un convento
o monasterio de por vida. Se comienza por tener fe y confianza
en Él y en uno mismo, luego, poco a poco, se va entregando
el corazón, junto con él los actos que realices
en tu vida cotidiana. Al final, casi sin darte cuenta, Dios
estará presente todo el tiempo. Después de esto,
uno ya no puede ser el mismo, porque si Dios está ahí
todo el tiempo, ¿cómo puedo no quererme a mí
misma y a los demás? La entrega a Dios no es un proceso
doloroso ni mecánico, sólo se necesita el corazón
y los minutos que te tome el recordar Su nombre.
Primera
Navidad con Sai Baba
Llegó
la Navidad a Prashanthi Nilayam. Esta sería la primera
que pasaría con Sai Baba y lejos de mi familia. Recuerdo
que no me ilusionó mucho participar en los preparativos
de la celebración. Había tenido mucho ajetreo
con la Conferencia de Jóvenes, el Cumpleaños
y las dos últimas entrevistas. De cierta manera lo
único que quería era retomar mi rutina diaria:
ir a los Darshans, desayunar en la cantina hindú del
sur y de vez en cuando hacer servicio en la cantina occidental.
Preferí quedarme tranquila en la pequeña habitación
que rentaba en la calle Samadhi, donde viví con mi
hermana Claudia desde que habíamos llegado de Brindavam
en junio y pasé los últimos 7 meses de mi primer
viaje. En India aprendí a escucharme a mí misma,
a leer las señales que mi cuerpo, mente y corazón
me daban. A veces, es mejor quedarse tranquila y participar
como espectadora activa, pues estés donde estés,
tu presencia siempre será importante. Siempre serás
testigo de una historia.
El
Ashram se volvió a llenar de gente de todo el mundo
y de actividades. Grupos de personas de diversas nacionalidades
se hicieron cargo de la decoración y de los eventos
culturales, otros más ensayaban con el coro canciones
navideñas. El día de Navidad la cita fue a las
4:00 a.m. Todas las mujeres extranjeras nos vestimos de blanco,
con saree o panjabhy. Tuvimos filas preferenciales, esto significa
que las primeras filas que se sortean y entran al Hall, son
echas sólo por el grupo especial, las personas que
practican otras creencias entrarán después.
Esta excepción de las filas preferenciales para extranjeros
ocurre únicamente en Navidad, por ser ésta una
celebración representativa del mundo occidental en
cuanto a religiosidad se refiere.
Sai salió a dar Su Darshan, esta es la única
actividad que nunca cambia, Sai ha dicho que para Él,
salir a ver a sus devotos es lo más importante. Salió
de Su casa vestido con Su acostumbrada túnica anaranjada,
pasó por el lado de las mujeres y entró al Mandir,
después de unos momentos se abrieron las puertas plateadas
del segundo piso del Mandir y, en medio de ellas, vestido
con una hermosa túnica blanca, impresionantemente majestuoso,
apareció Sai Baba. Era la primera vez que lo veía
de blanco, brillaba tanto, que me dio la impresión
que la luna se había despojado de su luz para ofrecérsela
ese día. Sai se paró en medio del Mandir, bendiciéndonos
a todos con ambas manos, después de unos momentos de
estar ahí mirándonos, Subió ambos brazos
con las manos abiertas, Se perfilo hacia el lugar que ocupan
los hombres y muy despacio fue moviendo sus brazos hasta el
lugar de las mujeres, mandando todo ese torrente de amor que
sale de Sus manos. Este momento tan especial, fue lo que más
me gustó de la celebración, estaba realmente
conmovida por el amor de Sai y por ver a tantos devotos occidentales
reunidos con un espíritu de unidad.
31
de diciembre
El
último día del año me reuní con
un grupo de amigos para cenar. Fue un momento muy agradable,
aunque, para ser sincera, me sentía un poco extraña
pues mi familia me hacía falta. En épocas como
éstas, recordar la reunión con la familia y
las tradiciones de mi país me ponían melancólica
porque aprendí a apreciar estos verdaderos tesoros
al otro lado del mundo.
Gran parte del grupo de jóvenes que estábamos
en ese momento en Puttaparthi llevábamos más
de cinco meses en India con Sai Baba y todos vivíamos
fuera del Ashram. Uno de los reglamentos de Prashanthi Nilayam
es que no se puede permanecer alojado dentro del Ashram más
de un mes. Esto es, para dar oportunidad a otras personas
de poder hospedarse dentro. A menos que Sai Baba o bien, las
autoridades del Ashram correspondientes te brinden la oportunidad
de continuar ahí. Esta es una de las razones por las
cuales las personas que se quedan por más tiempo deberán
buscar alojamiento afuera de las paredes del Ashram. En ocasiones
el que uno viva en el pueblo puede ser malinterpretado por
las demás personas que llegan a ver a Swami. Como se
mencionó anteriormente, las paredes que delimitan el
Ashram son sólo eso: paredes, pues el verdadero cielo,
el hogar donde hay un lugar reservado para Dios está
dentro de cada uno.
Después
de la cena nos fuimos a casa de un amigo para cantar bhajans
y recibir los primeros minutos de año 2000. Estábamos
todos en armonía cantando y muy alegres por poder estar
juntos en este pueblo tal especial que es Puttaparthi, compartiendo
un momento tan significativo. Sin embargo, a pocos minutos
de terminar el año, sin tener una razón aparente,
decidí regresar a mi habitación en la calle
de Samadhi. A las 11:57 p.m., tres minutos antes de que terminara
1999, me despedí rápidamente de mis amigo
y salí corriendo, llegué a mi habitación,
prendí las velas de mi altar, tomé el japalama
de Rudrakshas y comencé a repetir:
--Bhagavan Sri Sathya Sai Baba --, el nombre de mi Señor
y Maestro.
--Loka Samastha Sukhino Bhavantu--, el Mantra para lograr
la paz del mundo que significa "Que todos los seres de
todo el mundo tengan paz y felicidad".
--Shivoham--, que quiere decir, entre muchas cosas más:
Dios y yo somos Uno.
Di
una vuelta con cada una de estas afirmaciones a mi Japamala,
pues recuerdo que en una ocasión Sai Baba recomendó:
que pidiéramos primero por el mundo, luego por nuestras
familias y al último por nosotros mismos. La primera
vuelta a mi japamala fue una ofrenda de amor y agradecimiento
a mi Sai Baba. La segunda para pedir por la paz y felicidad
de todo el mundo, de mi país y familia, y la última
para decirle a Dios que gracias a su paciencia y amor, poco
a poco entendía más sobre la travesía
a la espiritualidad.
El
primer Darshan del Año 2000
El
día primero de enero del año 2000 a las 7:15
a.m., Sai Baba salió de su casa. Unas amigas y yo nos
encontrábamos en una pequeña explanada que hay
entre el jardín de Su casa y el Hall, al cual habíamos
decidido no entrar, pues una gran cantidad de gente se reúne
para empezar el año con la bendición de Swami.
A este lugar tan privilegiado sólo tienen acceso las
mujeres. Hay quienes dicen que Sai da más atención
y tiempo a los caballeros cuando sale a hacer Su recorrido
en Darshan, sin embargo, el sitio destinado para las damas
está junto a la casa de Sai, nosotras podemos Verlo
cuando sale de Su casa y cuando regresa a ella. Incluso hay
temporadas en Prashanthi Nilayam en las que Sai, de los dos
Darshans que ofrece, pasa únicamente por el lado de
las mujeres.
Ese
día, antes de entrar al Hall, Sai Baba volteó
hacia donde nosotras estábamos junto con muchas otras
mujeres y deteniéndose lanzó bendiciones para
todas con Su mano derecha dos veces. Después caminó
hacía el otro lado, que es donde se hacen las filas
y regresó de nuevo para bendecirnos por tercera vez.
¡Qué bendición comenzar el año
de esta manera! ¡Tres veces bendecidas por Sai Baba!
Después de esto nos fuimos a tomar un rico desayuno
hindú y regresamos a la explanada fuera del Mandir
para escuchar el discurso de ese día. Al terminar el
discurso de Sai Baba, pudimos finalmente entrar al Hall y
verlo sólo a unos metros de distancia cuando Él
regresaba a Su casa. Llegué a mi habitación
con lágrimas de emoción en los ojos, sentía
un inmenso amor y devoción por mi Señor, le
agradecí estos momentos tan bellos.
En
enero
El
11 de enero del año 2000 se celebró en el estadio
de Puttaparthi, el Encuentro Cultural y Deportivo de los estudiantes
de Sai Baba. Estos jóvenes, hombres y mujeres, estudian
en las escuelas fundadas por Él. Fue una verdadera
demostración de destreza y disciplina, donde hubo:
desfile, tablas gimnásticas, actos acrobáticos,
y representaciones musicales. Para iniciar la ceremonia, Sai
Baba pasó frente a la gran cantidad de personas que
llenaban el estadio, rumbo al lugar reservado para Él,
escoltado por los mismos estudiantes, quienes iban a caballo
y vestían hermosos trajes con turbantes.
A
principios del año, mis amigos, con los que había
compartido casi seis meses en Puttaparthi, comenzaron a marcharse.
Uno a uno los vi partir, cada uno se llevaba un pedacito de
mi corazón. El pueblo se quedó como en silencio
sin ellos, se terminaron los Sat-Sangs, las reuniones para
cantar bajhans, el hacer filas juntos y muchas otras actividades
donde avivábamos la hermandad. De nueva cuenta, mi
única compañía era yo misma, como al
principio cuando llegué a India. Me sentía un
poco sola, la verdad es que los echaba mucho de menos. Recuerdo
que me pasaba largas horas leyendo en mi habitación
la vida de San Francisco de Asís, que uno de ellos
me había prestado, y hablaba muy de vez en cuando a
casa de mi Mamá en México. De nueva cuenta todo
comenzó a cambiar. No sabía lo que sucedería
en este nuevo año, sólo tenía la certeza
de que deseaba quedarme un año más en India
con Sai Baba, o ¿por qué no?, el resto de mi
vida. De ninguna forma contemplaba la posibilidad de regresar
a México. No me imaginaba las sorpresas que traería
consigo el famoso año 2000, el fin de siglo.
La
vida continuó, poco a poco retome mi rutina de asistir
a los Darshans, desayunar en la cantina hindú del sur,
leer en mi habitación, escribir en mi diario y realizar
el servicio de coordinar al grupo mexicano. Seguir la rutina,
de cierta manera, me ayudaba a no perder el ritmo de mi vida.
Estaba a unos cuantos días de cumplir el año
de estancia en India, sentía que
¿cómo
decirlo?, que había destrabado la palanca del freno
a muchas vivencias en mi vida, en especial a la espiritualidad.
Había experimentado tantos cambios en mi manera de
pensar, en mis valores e ideales, sentía que tenía
una vida nueva, pero que tenía que seguir aprendiendo
la mejor manera de vivir. Sabía cuándo y cómo
había empezado la travesía, pero no tenía
idea de cuándo iba a terminar, ni cómo se desarrollaría
mi vida de esos momentos en adelante. Después de estar
un año bajo la amorosa tutela de Sai, a veces tenía
la impresión de que me encontraba en el mismo punto
donde había empezado. Una sensación de cuando
te subes a la rueda de la fortuna: por más vueltas
que se den siempre llegarás al mismo lugar, el chiste
es aprender lo más que se pueda en cada vuelta, disfrutar
cada una de ellas e ir tomando experiencia para la que sigue.
Los círculos son redondos, empiezan y terminan en el
mismo lugar, la gran aventura es lograr descubrir cómo
fue que de un punto llegamos a otro. Pasara lo que pasara,
estaba dispuesta a seguir adelante con mi Sai Baba en el corazón,
esto es lo único que en cada vuelta de la vida se hacía
más fuerte y querido.
A
mediados de enero me di cuenta de que dormía muchas
horas en el día y que muchos de los virulentos fantasmas
del pasado, comenzaban a asomarse por las ventanas de mi habitación
de nueva cuenta. Uno de estos días dormí toda
la mañana, desde que terminó el Darshan de la
mañana hasta el Darshan de la tarde y realmente no
estaba cansada, solamente tenía sueño. Dicen
los que saben, que el dormir por muchas horas durante el día
es una señal de que se está evitando una realidad
y muy posiblemente ése era mi caso.
Fueron
días muy difíciles. Yo no sabía con certeza
lo que estaba pasando conmigo, mi único consuelo era
mirar la foto de Sai Baba colgada frente a mi cama, escuchar
el Gayatri en una pequeña grabadora que mi hermana
Claudia me había regalado el día de mi cumpleaños
y platicar con mi amigo Fidias de Venezuela, quien era mi
vecino y estaba muy al pendiente de mí. Todo el día
me la pasaba en mi habitación, dejé de frecuentar
el Ashram y sus actividades. Ocasionalmente escribía
en mi diario, fumaba sin parar y tenía como único
alimento un vaso de Nudels instantáneos. Realmente
no sentía ningún interés en relacionarme
con nadie. Todo cambió de manera radical, nada me entusiasmaba,
en ocasiones ni siquiera el ir a recibir el Darshan de Sai
Baba. Recuerdo que encontraba gran consuelo en la figura paternal
de Sri Sai Baba de Shirdi, con quien hablaba en mis oraciones
hasta quedarme dormida.
"Los
devotos ofrecen sus oraciones a Dios. Algunas personas dudan
de la eficacia de la oración, pero de hecho, se puede
lograr cualquier importante tarea por medio de la oración.
Hace posibles cosas imposibles."
Resumen Divino por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Guru Purnima
24 de julio de 2002
Este extraño, pero creo que inevitable período
dentro mi travesía por el camino espiritual, comenzó
a mediados de enero. De cierta manera, había permitido
que los fantasmas del miedo y la ira fueran mis inseparables
compañeros. Había días en que lograba
sentirme un poco mejor y aprovechaba esos momentos para hacer
un Sadhana de auto-indagación, me daba cuenta que tenía
un enorme miedo a ser feliz, a las cosas buenas de la vida
y a mí misma. En este tiempo me aferré más
a la lectura de "El Gita, Un Torrente de Sabiduría",
de Bhagavan Sri Sathya Sai Baba, el cual me proporcionaba
el remanso que mi corazón asustado necesitaba. El Gita
es un libro maravilloso que cuenta como Arjuna, el más
cercano devoto del Señor Krishna --Avatar de la religión
Hindú--, en el momento justo de comenzar una importante
batalla duda de sí mismo y es el mismo Señor
Krishna quien le explica la verdad de la vida y la muerte,
apoyándolo así a seguir adelante.
Como
casi no salía de mi habitación sino únicamente
para lo indispensable, ir a Darshan, comprar la sopa de Nudels
y cigarritos, aprendí a ver a Sai Baba en los hermosos
atardeceres que hay en el Nilayam que podía apreciar
desde la azotea del edificio donde vivía, en los pájaros,
en los libros, en la noche y en Fidias.
En
estos días se me ocurrió que tenía que
ocupar la mente de mono, para que así se volviera mi
aliada y no mi enemiga. Por momentos tenía la impresión
de que me encontraba exactamente en medio del campo de batalla
de dos enormes titanes, uno era la mente, otro la fe y que
el árbitro de este impresionante encuentro era el corazón.
Lo único que podía hacer era sujetarme de la
idea de que Sai Baba me estaba curando de algo que sólo
Él sabía con exactitud qué era. Necesitaba
tener fe y confianza en mi Señor.
Desde
que llegué con Sai Baba en enero de 1999, para mí
las cosas eran muy claras: Él era Dios y punto, no
había más discusión, pero hasta esos
días, después de haber estado un año
en India con Él, comenzaron a surgir los miedos hacia
lo que significa este aparentemente simple, pero tan complicado
concepto, a que toda tu vida cambie desde la raíz,
a dejar todo lo conocido por ti hasta ese momento y que de
cierta manera, te ayudó a sobrevivir. En el camino
de la espiritualidad hay que armonizar numerosos conceptos
de vida para lograr una verdadera coherencia de pensamiento,
palabra y acción.
Años
después comprendí que ésta, al igual
que muchas técnicas que Sai Baba emplea, son sólo
experiencias que vivimos en nuestros caminos para poder aprender.
El proceso de que una semilla se convierta en flor lleva tiempo.
La semilla sin la flor no podría existir y viceversa.
Sai
Baba es el creador de la Maya, de esta ilusión que
es la vida, y yo no tenía por que temer, pues Él
es mi mejor amigo y fuera lo que fuera que estuviera pasando
era únicamente parte de su creación, ayudada,
por supuesto, por mi mente de mono loco. Nunca perdí
mi comunicación interna con Sai, lo sentía como
el mejor de los amigos apoyándome en todo momento y
queriéndome mucho.
"Dios
es el único verdadero amigo. Él está
siempre con ustedes, en ustedes, alrededor de ustedes, sobre
ustedes, debajo de ustedes, protegiéndolos, guiándolos
y cuidándolos."
Divino Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Festival de las Padukas
Prashanti Nilayam, Octubre 1 de 1999
Notas del diario: Perdónate a ti misma
Un
día escribí algo en mi diario, que tengo por
seguro que Sai inspiró, si no es que Él mismo
dictó:
"Lo que tienes que hacer es no presionarte, ni saturarte
de información. Luego, perdónate a ti misma.
¿De qué? De todo.
Sé firme en tus decisiones, cree en ellas, sean cuales
sean.
Algo muy importante es no tener expectativas por nada, ni
por nadie que no este aquí y ahora. Cuenta siempre
únicamente con lo que tienes, ni más, ni menos.
No te entregues a la felicidad, ni te abandones a la tristeza
pues ambas son pasajeras, y sobre todo y más importante:
nunca, nunca dudes que Dios está siempre contigo y
que no importa lo doloroso de los cambios, todos son para
bien."
Yo
leía esto una, diez y mil veces y trataba de que mi
mente entendiera lo que Sai, desde mi corazón, le estaba
diciendo.
La
idea de regresar a México y el Libre albedrío
Durante
1999 no consideré ni por un momento la idea de regresar
a México, ni siquiera cuando vi partir a mi hermana
Claudia, a mi Abuela María, ni a mis amigos. Es más,
simplemente pensar en ello me ponía de muy mal humor.
En este tiempo nunca sentí que era el momento para
volver.
Pero
en esos días la opción de regresar a México
fue como una puerta llena de luz que se abría delante
de mí. Ya no sentía aquel enojo ante esta posibilidad,
a fin de cuentas, lo que Sai Baba dispusiera para mí,
estaba bien, recuerdo que le decía en mis oraciones:
--Sai Baba, mi Dios, que Tu voluntad me lleve como el río
como el océano llama a la gota de agua.
Pienso
que en la vida, uno debe hacer el mejor esfuerzo para que
las cosas marchen bien, sea cual sea tu actividad, cada uno
debe hacer su parte. Sin embargo, los resultados de todas
nuestras acciones son asunto de Dios únicamente. Uno
puede trabajar arduamente en un proyecto, hacer planes para
el futuro y realizar un verdadero esfuerzo por que todo salga
bien, pero Dios es quien tiene la última palabra. Esto
es lo que es el Libre albedrío para mí, desarrollar
de la mejor manera el rol de vivir y saber aceptar los resultados.
¿Cuantas veces hemos actuado incorrectamente y para
nuestra sorpresa los resultados son buenos? O por el contrario,
actuamos bien y los resultados son totalmente inversos. No
debemos aferrarnos a los resultados, ni enfadarnos con Dios,
si estos resultan contrarios, hay que tener la certeza de
que Él sabe el tiempo y el momento de lo que es mejor
para cada uno.
En
este tiempo, ya con la idea de regresar a México, comencé
a tener pesadillas en cuanto a las cosas con las que según
yo me encontraría a mi regreso. Después entendí
que todos estos malos sueños sólo eran los miedos
que mi mente tenía y que eran creados por la incertidumbre
que traen consigo las nuevas situaciones, porque regresar
a México, después de haber vivido tantos cambios
en mi vida, definitivamente iba a ser algo nuevo. Todos los
días hacía una revalorización de mi situación
y trataba de encontrar el camino que me llevara a ser feliz.
¿Qué
pasó con tus sueños?
El
vivir esta situación, totalmente inesperada para mí,
me ayudó a recordar algunos puntos básicos en
mi vida, que al parecer había olvidado: ¿Cuáles
eran mis sueños cuando salí de México?
En 1998 mi proyecto de vida era: vivir bien y seguir en la
parranda. La visión que tenía en aquel entonces
me decía que el triunfo de la vida se resumía
en dos palabras: "fama y poder", pero algo dentro
de mí, en todo momento me gritaba que la vida tenía
que ser algo más, por esto había comenzado la
búsqueda. No era feliz en ese entonces y había
decidido tomar la opción de encontrarme a mí
misma y a la felicidad a cualquier precio. ¿Qué
me había llevado a India y no a cualquier otro lugar
del mundo? ¿Qué esperaba encontrar ahí?
La
soledad me había ayudado a recordar estos sueños.
Había salido de México para conocer a Dios y
a mí misma, para estudiar una Maestría que me
permitiera ayudar en algo a mi país, pero con una conciencia
muy egoísta, que sólo buscaba la fama y la fortuna.
Para esos momentos todo había cambiado, todo se permeó
con amor, y no un amor común y corriente, sino con
un amor universal, que hacía despertar mi conciencia
y me llevaba de un nivel micro a uno macro, a un amor por
todo el mundo y no solamente por mí misma. En un momento
caí en la cuenta de que todos mis sueños se
habían hecho realidad: conocía a Sai Baba quien
me había bendecido con Su amor, me encontraba en Su
casa de Puttaparthi, que representa para mí la mayor
Universidad del mundo y realizaba mis estudios bajo Su tutela
y protección. Entonces podía decir que mis objetivos
se habían cumplido, podía volver a casa con
las manos y el corazón llenos. La soledad y el silencio
de esos días fue muy difícil pero me ayudaron
a recordar y reacomodar mis sueños.
Otra
nota del diario
Otra
de las notas significativas de mi diario, que al leerla me
daba esperanza y ayudaba mucho a pasar los días fue:
"Y el Señor dijo:
--Tú tienes que ser feliz -- y lo dijo dos veces.
No importa dónde estés
sólo sé
feliz. Lo único que realmente tienes es a ti. Puede
cambiar el escenario, la familia y el amor de pareja, pero
tú sigues siendo tú. No importa lo exterior
sino lo interior, tu Dios interior. Esta es la total entrega
a Dios, deja que Él decida por ti, por todas tus cosas.
Sí, tú puedes tener sueños, pero Él
siempre va a tener la última palabra. Ten fe, dale
tus sueños y siéntate a esperar activamente.
Sigue tu brújula interna."
El
Hada Madrina
Uno
de esos días de auto-indagación, en los que
trataba de encontrar respuestas sobre lo que estaba pasando
conmigo, encontré las notas en mi diario de los primeros
días en Puttaparthi. Fue emocionante recordar cómo
me había arreglado y puesto bien guapa, con mis mejores
vestidos para ir a mi primer Darshan a conocer a Sai Baba.
No sólo por mi corazón y mi mente había
pasado un año, también por aquellos vestidos.
Volteé a ver la ropa que tenía en el closet
y le dije a Sai:
--Ni modo mi Swami, ahora sólo tengo unas cuantas garras
para ir a verte.
Al
día siguiente, había junta con el grupo de México,
a las cuales hacía un esfuerzo por asistir. Cuando
llegué me encontré que una hermosa dama había
llegado apenas hace unos días, al cruzar unas palabras
con ella, me llevé una gran sorpresa
Era mi tía
segunda. Después de reconocernos y saludarnos, me dijo
que tenía unos panjabhis que ella no usaba, que si
los quería pasara por ellos a su hotel. Mi Anti es
una gran mujer que lleva muchos años siendo devota
de Sai Baba, ella formó parte de los primeros grupos
de mexicanos que fueron a India para conocer a Swami.
Recuerdo
que me reí por dentro, pues yo soy muy alta y ella
me llega más abajo del hombro y pensé:
--¿Cómo me van a quedar?, es mucha la diferencia
de estaturas.
A
la noche pasé a su hotel, como habíamos quedado
y cuál fue mi sorpresa al encontrar que tenía
una maleta llena de ropa hermosa para mí. Eran más
de 20 diferentes vestidos y punjhabis, todos de distintos
colores y combinaciones, unos bordados con pequeñas
maderitas, otros con lentejuelas, había lisos también
y hasta con hilos dorados.
Al
llegar a mi cuarto fue maravilloso descubrir que todos, sin
excepción, eran de mi talla, como mandados a hacer
para mí. Recuerdo que este gran detalle de Sai Baba
me subió mucho el ánimo. Sí, es cierto
era una época muy difícil, de mucha confusión,
pero estuviera pasando lo que estuviera pasando, de nueva
cuenta me iba muy elegante y bien vestida a ver a mi Patrón.
Era como una aventura el pensar qué me pondría
al día siguiente. No era el hecho de estrenar todos
los días una prenda, en realidad nunca he sido muy
afecta a las cuestiones de la moda y esas cosas, pero la ilusión
de hacer algo diferente en mi rutina diaria me emocionaba.
El tamaño de este regalo me dio la oportunidad de obsequiar
a varias amigas algunos hermosos vestidos.
La
llegada de mi Anti, fue el más grande de los regalos
para mí, pues con su experiencia y amor me ayudó
a poner mis pensamientos en claro y alejar a los virulentos
fantasmas de las ventanas de mi habitación y a controlar
mi ira. Ella fue una especie de hada madrina para mí.
Hablamos mucho sobre nuestro amor por Sai Baba, sobre los
procesos dentro del camino espiritual y de nuestros sentimientos
y sueños. Le platiqué sobre la posibilidad de
ir a Tailandia a estudiar, puesto que a finales de enero recibí
un mail de la escuela de Valores Humanos, invitándome
al nuevo curso que comenzaría el mes de mayo, la cual
le pareció una magnifica oportunidad para que continuara
con mis estudios. Después de muchas horas de conversar
con ella mandé un correo electrónico a la escuela
de Tailandia aceptando por segunda vez, la oportunidad de
ir a estudiar con ellos.
Pero
¿de qué tienes miedo?
Un
día, durante el Darshan de la mañana, recuerdo
que estaba muy concentrada, pensando en lo difícil
que estaba siendo llevar mi vida en esos momentos, con tantos
miedos y dudas sobre mí misma. Cuando Sai pasó
en Su recorrido frente a mí, le dije mentalmente:
--Swami, tengo miedo, indecisión, es como si una sombra
lo cubriera todo.
Claramente escuché Su voz, hablándole al corazón:
--Pero, ¿de qué tienes miedo?
A lo cual respondí:
--No sé, Swami --y Él contestó:
-- ¡Ni siquiera sabes a qué le tienes miedo!
Con
esto comprendí que la salida más fácil
que tiene la mente es la de tener miedo pero que en realidad
muchas de las veces no sabemos de qué o de quién
lo tenemos. Por esto es importante aprender a desarrollar
la confianza en nosotros mismos, en los procesos de la vida
y sobre todo en Dios. El crear la disciplina de llevar a cabo
un proceso de auto-indagación, no es darle más
preguntas a tu mente, sino ir respondiendo una a una las preguntas
que la misma vida va poniendo en tu camino, es responderte
a ti mismo qué es lo que estás sintiendo realmente
y hacer el esfuerzo por encontrar respuestas verdaderas.
Febrero
del año 2000
A
principios de febrero continuaba preguntándome todos
los días cuál de los dos caminos que tenía
ante mí debería elegir. Uno era el permanecer
en India con Sai Baba y otro el de regresar a México.
Mi corazón se aferraba a la idea de no dejar India.
Mi mente y cuerpo pedían a gritos regresar a México.
Me causaba mucha ansiedad no tener mucha idea de lo que me
esperaba en India, ni en qué punto de la travesía
me encontraba. Había veces que tenía la impresión
de que estaba como de "vacaciones", y en México
no sabía con qué me encontraría, ni cómo
empezaría una nueva vida. Por momentos recordaba las
palabras de Sai Baba diciéndome que tenía que
ser feliz, pero la verdad tampoco sabía cómo.
A
mediados de mes, aparentemente no había ningún
cambio, seguía sintiendo miedo, ira y desesperanza.
Por más que le daba vueltas no parecía haber
salida, sólo la de dejar Puttaparthi, donde ya no quería
estar porque sentía que ni la rutina, ni las actividades,
¡caray!, ni siquiera el estar elegantemente vestida
me podía ayudar en esos momentos, excepto, claro, el
amor de Sai Baba, el cual tenía la certeza de que me
acompañaría siempre en cualquier lugar que estuviera.
Sabía con seguridad que no importaba el lugar adonde
fuera, siempre me llevaría conmigo misma. Esto algo
que no puedes evitar, pues, en los procesos internos, tu voz
interior siempre estará ahí, hablándote
todo el tiempo.
Me
sentía sumamente cansada, quería estar tranquila,
dejar que todo fluyera a mí alrededor, incluso descansar
de mí misma y de todos los procesos internos, externos
de
todos. En 1999, le pedía a Sai Baba, la gracia de poder
permanecer en India bajo Su tutela y mirada física.
En el 2000, muy contrariamente, sólo esperaba, por
más duro que fuera para mí, que me diera Su
permiso para poder marcharme.
Hasta
la fecha, nunca he dejado India sin el permiso y bendición
de Sai Baba. Sabía que había llegado a India
por Su gracia y me iría únicamente de la misma
manera. He conocido a muchas personas que llegan a India a
ver a Sai Baba y que por una razón u otra, deciden
adelantar o atrasar su partida. Tengo un amigo que quiso adelantar
su regreso y como él me contó, tiempo después:
--No conseguí ningún tipo de transporte, ¡vamos!,
ni siquiera un elefante quería sacarme de aquí.
Notas
del diario: Esfuérzate por ser feliz
En
esos días escribí en mi diario:
"Esfuérzate por ser feliz, aquí y ahora,
ya no pienses en México, ni en el Nilayam, ni en ti.
Sólo piensa en Dios, Dios es la única respuesta
siempre, siempre, siempre." Tenía la certeza de
que todo, absolutamente todo, incluso yo misma podía
fallarme, pero Dios no.
Escribí también:
"Todo esto ocurrió porque tu acto de caminar nunca
existió, sólo existía tu deseo de llegar".
Me daba cuenta que estaba acostumbrada a reaccionar siempre
en un constante estado de alerta, a fin de cuentas era el
ritmo que la vida me había enseñado, pues gran
parte de mi vida viví bajo el lema de: "Importa
el fin y no los medios". Pero en esos momentos y con
todo los cambios en mi vida tenía que pensar detenidamente
las cosas antes de actuar para vivir cada paso del proceso
de la mejor manera.
El permiso de Sai Baba
Finalmente,
una tarde de febrero, le escribí a mi hermana Claudia
para que comprara mi boleto de regreso a México y me
lo mandara con una amiga de Toluca, que llegaría a
Puttaparthi, para las celebraciones del Mahashivaratri. El
14 de febrero, cuando llegué al Darshan de la tarde,
me llevé una enorme sorpresa al encontrar que se había
cambiado el horario regular, esto sucede muy contadas veces
al año, y me tocó hacer filas, las cuales no
había hecho desde empezado el año. Por gracia
de Swami, me tocó un muy buen lugar en la famosa "isla",
tendría la oportunidad de ver a Sai Baba muy de cerca,
caminando rumbo a mí. Cuando Él llegó
a la veranda, después de Su habitual recorrido, Sus
estudiantes estaban ahí esperándolo y Se detuvo
a hablar con uno de ellos, yo mentalmente y con el corazón
en la mano le pedía Su permiso para marcharme, le decía
que cualquier movimiento de Sus manos era suficiente para
mí. En ese momento, Sai alzó su brazo, como
imitando a un avión al despegar, lo miré sorprendida
ante la exactitud de Sus movimientos, entonces Sai volvió
a hacer el mismo ademán, Mirando hacía arriba,
inmediatamente después, movió Su mano hacia
abajo, como indicando un regreso. Sentí en lo más
profundo de mí ser que Sai Baba me daba su permiso
para marcharme y también de regresar pronto. Fueron
sensaciones muy contrarias, sentí mucha paz pero no
podía dejar de llorar, de nueva cuenta confirmaba que
Dios siempre responde.
Cualquier movimiento, gesto o palabra que Sai Baba, haga o
diga, no es coincidencia. Siempre habrá un mensaje
o una señal para las personas que tengan la oportunidad
de estar viendo físicamente al Avatar. Tampoco es coincidencia
que se este exactamente ahí ante Él, gozando
de Su gracia.
Ese
día regresé a mi cuarto agotada por la vivencia
tan grande con Sai Baba y comenzando a sentir el dolor de
la supuesta despedida. Cuando supe que mi boleto para regresar
a México estaba confirmado tuve una sensación
de profunda tristeza y lloré por muchas horas. Mi corazón
no querían marcharse, invoqué a Sai Baba con
todo mi corazón y Él me hizo sentir que todo
estaba bien, que mi sueño más próximo,
el de regresar a México, se estaba haciendo realidad.
Sólo así fue como la idea de regresar a mi país,
me pareció la mejor opción en ese momento. Lo
sabía, era el momento de marcharme. El 27 de febrero,
después de haber vivido un año, un mes, una
semana y un día bajo la amorosa tutela de Bhagavan
Sri Sathya Sai Baba, dejé India.
"Una
vez que se han refugiado en Dios, jamás pierdan la
fe, pase lo que pase. Que no los descorazonen las pruebas
y las tribulaciones que aparezcan en su camino. Sean ecuánimes
tanto en momentos de placer como de dolor."
Divino Discurso por
Bhagavan Shri Sathya Sai Baba
Festival de las Padukas
Prashanti Nilayam, Octubre 1 de 1999
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